En el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), cada día cientos de familias encuentran mucho más que un tratamiento especializado contra el cáncer. Encuentran un equipo humano que acompaña cada consulta, procedimiento y terapia con el compromiso de brindar una atención integral, humanizada y de calidad.
En el marco del Día del Padre, el INEN rinde homenaje a quienes convierten el amor por sus hijos en la mayor fortaleza para enfrentar la enfermedad. Uno de ellos es Nelson de la Cruz, padre de Erick, un niño de siete años que llegó desde Chiclayo para recibir su tratamiento oncológico.
Cuando recibió el diagnóstico de un tumor cerebral en su hijo, la vida de Nelson cambió por completo. Dejó su hogar, su trabajo y a su otro hijo para viajar constantemente a Lima y acompañar a Erick durante todo su tratamiento.
“El amor de padre lo puede todo. Por amor a un hijo uno puede hacer hasta lo imposible”, afirma.
Aunque el diagnóstico estuvo marcado por la incertidumbre, recuerda que al llegar al INEN encontró la orientación y la confianza para afrontar esta difícil etapa. Desde entonces, Erick ha recibido atención permanente por parte de los especialistas médicos del Instituto.
“Mi hijo siempre ha tenido una buena atención durante las terapias y el tratamiento”, destaca Nelson, agradeciendo el compromiso de médicos, enfermeras, técnicos y demás profesionales de la salud que lo acompañaron durante este proceso.
Para Nelson estar lejos de Chiclayo significó separarse de su familia y dejar de trabajar para dedicarse por completo al cuidado de su hijo. Sin embargo, asegura que el mayor desafío fue verlo enfrentar los momentos más difíciles de la enfermedad.
Hoy, después de las intervenciones y controles médicos, la realidad es distinta.
“Ver que mi hijo está bien, que respondió al tratamiento y que todo ha salido bien es lo que me da fuerzas para seguir adelante”, expresó emocionado.
Como parte del enfoque de atención integral que promueve el INEN, Nelson también recibió el acompañamiento de las asistentes sociales, quienes facilitaron su acceso al albergue de la Fundación Peruana de Cáncer durante las estancias en Lima. Allí participó en talleres de emprendimiento que le permitieron aprender un oficio y generar ingresos mientras acompaña a su hijo en su recuperación.
Para Nelson, incluso en medio de la adversidad hubo espacio para crear recuerdos inolvidables. Después de la cirugía, ambos recorrieron algunos lugares de Lima, una experiencia que llenó de ilusión a Erick y fortaleció aún más el vínculo entre padre e hijo.
Su mayor anhelo es que, en algunos años, Erick haya superado la enfermedad, continúe sus estudios y la familia vuelva a reunirse en casa.
En este Día del Padre, Nelson tiene claro cuál es el mejor regalo que puede recibir.
“Tener a mis hijos conmigo, verlos sanos, jugar y sonreír”.
Historias como la de Nelson reflejan el compromiso de la institución con una atención centrada en el paciente y su familia. A través de un equipo multidisciplinario y una atención integral, el INEN continúa brindando esperanza y nuevas oportunidades de vida a los niños con cáncer y a quienes los acompañan en cada batalla.
Un llamado a los padres
En el marco del Día del Padre, el INEN recuerda la importancia de que los hombres prioricen su salud y no posterguen los controles preventivos. En el Perú, la mayoría de los casos de cáncer de próstata aún se detectan en etapas avanzadas. En el INEN, aproximadamente el 85 % de los pacientes llega cuando la enfermedad ya está avanzada, lo que reduce las posibilidades de un tratamiento curativo.
Por ello, se recomienda que los hombres mayores de 50 años se realicen un chequeo anual de próstata y que quienes tengan antecedentes familiares de cáncer de próstata o de mama inicien sus evaluaciones desde los 40 años. El control preventivo incluye la prueba del Antígeno Prostático Específico (PSA) y el tacto rectal, exámenes que permiten detectar la enfermedad de manera oportuna, aumentando las posibilidades de un tratamiento exitoso y una mejor calidad de vida.
Acudir a tiempo a los controles médicos es una decisión que puede marcar la diferencia y permite a los padres seguir compartiendo más momentos junto a sus familias.