, quien fue víctima de una agresión sexual por parte de sus compañeros, ha generado preocupación entre los padres de familia sobre la educación que reciben sus hijos para identificar y prevenir situaciones de violencia. ¿Cómo evitar que estos hechos se normalicen en las escuelas? ¿Cómo prevenirlas? Una especialista brinda algunas recomendaciones.
En entrevista con la Agencia Andina, la licenciada Marcela Quispe, especialista en psicología humana y comunitaria de la Universidad Autónoma del Perú, sostuvo que una de las principales herramientas para reducir estos casos es trabajar en la prevención desde el hogar, debido a que los padres son los primeros educadores y tienen la responsabilidad de enseñar a sus hijos a respetarse a sí mismos y a los demás.
“Lo importante es trabajar en la prevención. ¿Qué significa? Que vamos a trabajar en conjunto, pero lo primero es desde casa. ¿Qué hacen los papás en casa? Una de las labores o responsabilidades de los padres es proteger a sus hijos, estén o no presentes; es decir, enseñarles a los chicos cómo protegerse. Además, decirles que el respeto no solamente es hacia su cuerpo, sino también hacia las demás personas. Entonces, existe mucha información que los padres pueden brindar a sus hijos de acuerdo con su edad y desarrollo”, precisó.
Formas de violencia
La especialista explicó que la violencia escolar puede presentarse de diferentes formas, entre ellas la psicológica, física y sexual. Esta última comprende desde tocamientos indebidos hasta conductas como tomar fotografías de estudiantes en los baños o intentar observar sus partes íntimas mediante dispositivos celulares.
Advirtió que estas situaciones no se presentan únicamente entre estudiantes de secundaria, sino que también pueden involucrar a niños de primaria. Asimismo, señaló que los agresores no necesariamente son compañeros de aula, pues también se han registrado casos en los que estarían involucrados trabajadores de las instituciones educativas.
Frente a esta realidad, consideró fundamental fortalecer la prevención y evitar que determinadas conductas se normalicen por los estudiantes, las familias o la comunidad educativa.
La educación comienza en casa
Quispe sostuvo que los colegios cumplen una función formativa, pero reciben a estudiantes que provienen de familias con diferentes principios, creencias y formas de crianza. Por ello, consideró necesario que el trabajo de prevención sea articulado entre padres, docentes y autoridades educativas.
“Los colegios son centros de formación educativa. Dentro de sus labores está la formación en cuanto a la disciplina y demás seguimiento de reglas. Pero todo ello tiene una base en el hogar. Entonces, los colegios reciben a los niños con esa base que traen desde casa y existe una heterogeneidad”, explicó.
En ese sentido, destacó la importancia de enseñar desde edades tempranas el respeto por el propio cuerpo y el de los demás, así como establecer límites claros sobre aquellas conductas que están permitidas y aquellas que no.
La especialista señaló que la información debe adecuarse a la edad y al desarrollo de cada niño. Como ejemplo, mencionó el denominado “semáforo del cuerpo”, mediante el cual los menores pueden aprender a identificar las partes de su cuerpo que otras personas no deben tocar.
Los hijos hablan cuando hay confianza en casa
También resaltó la necesidad de generar un clima de confianza en el hogar para que los niños y adolescentes puedan contar si atraviesan alguna situación que les genere temor o incomodidad.
Otro aspecto que preocupa a la especialista es el acceso temprano de los menores a internet y a contenidos que no necesariamente son adecuados para su edad.
Explicó que, si los padres no brindan información sobre sexualidad, los niños y adolescentes buscarán respuestas en otros espacios, donde pueden encontrar contenidos sin sustento científico o que no corresponden a su nivel de desarrollo.
“Si los padres no le brindan información, tengan por seguro que los chicos, incluso de primaria, buscarán información de estos aspectos de sexualidad. El punto es que ellos reciben información que no necesariamente es científica, que no necesariamente es académica y que no es apta para su edad”, señaló.
Por ello, recomendó a los padres supervisar el uso que sus hijos hacen de los dispositivos electrónicos y establecer límites respecto del contenido al que pueden acceder.
Regiones
Consultada sobre las dificultades que existen en determinadas zonas del país para acceder a información sobre prevención de la violencia y educación sexual, mencionó como factores el idioma, las características de la información disponible y las creencias o prejuicios existentes en cada comunidad.
Añadió que estas barreras pueden generar una mayor exposición de niñas y adolescentes a situaciones de violencia y otros riesgos, por lo que consideró necesario acercar información adecuada y pertinente a cada realidad cultural.
Con respecto a la preparación de los docentes para abordar estos temas, la especialista consideró necesario fortalecer su capacitación y brindarles herramientas metodológicas para trabajar la educación sexual de acuerdo con la edad de los estudiantes.
Asimismo, planteó que las instituciones educativas deben trabajar de manera coordinada con los padres de familia para evitar que la educación sexual sea percibida como un tabú.
Poner límites
La especialista también llamó la atención sobre las situaciones de violencia sexual que pueden producirse mediante internet, como el intercambio de fotografías íntimas entre adolescentes, y sostuvo que los menores necesitan aprender a establecer límites y decir “no” ante situaciones que los incomoden o que los pongan en riesgo.
En su opinión, la capacidad de establecer límites está relacionada también con la autoestima y con el vínculo que los menores desarrollan con sus padres.
“¿Por qué no puedes decir no? Porque, de repente, los chicos no han recibido ese respeto y ese amor por parte de los papás y han desarrollado una autoestima inapropiada”, señaló.
Por ello, consideró que, aunque los padres tengan responsabilidades laborales, deben procurar brindar tiempo de calidad a sus hijos y mantener espacios de diálogo.
Hablar sin miedo
Finalmente, Quispe recomendó a los padres no evitar las conversaciones sobre sexualidad y prevención de la violencia por temor a abordar temas considerados difíciles.
“No tengan miedo de hablar. Es mejor que ustedes le brinden la información a que ellos la consigan por otros medios o de personas no aptas”, concluyó.
Publicado: 24/9/2026