Hospital Arzopispo Loayza mejora autonomía de pacientes con Parkinson

Programa demuestra que un diagnóstico temprano y una rehabilitación constante devuelven el control de la vida

Hoy se celebra el Día Mundial del Parkinson. Foto:Difusión

Hoy se celebra el Día Mundial del Parkinson. Foto:Difusión

13:54 | Lima, abr. 11.

Recibir el diagnóstico de Parkinson suele venir acompañado de miedo e incertidumbre, pero en el Hospital Nacional Arzobispo Loayza, el mensaje es claro: la vida continúa y puede ser plena. Al ser el Parkinson la segunda causa de discapacidad neurodegenerativa a nivel mundial, este establecimiento de salud busca que cada paciente redescubra sus capacidades y entienda que la enfermedad no define quiénes son.

En el Día Mundial del Parkinson, la Dra. Lourdes Huertas, médico neuróloga de este hospital, señaló que, el primer paso es transformar el temor en un plan de acción. La especialista advierte que este hospital ha brindado más de 800 atenciones a pacientes con dicha enfermedad durante el año 2025, lo que hace vital detectar los síntomas a tiempo.


"Muchos pacientes llegan pensando que perderán su identidad. Mi labor es decirles que, con el tratamiento adecuado y una actitud positiva, podemos estabilizar los síntomas", explicó, aclarando que el temblor no es lo único: "La lentitud del movimiento o dar pasos cortos son señales clave. El diagnóstico es clínico, basado en la evaluación del médico, y es fundamental para que el paciente siga siendo independiente y no se sienta una carga para su familia".

En ese sentido, el hospital brinda un acompañamiento integral, si bien es cierto esta enfermedad los acompañará siempre, el médico y el tratamiento también lo harán. “No deben tener miedo; aquí les ofrecemos calidad de vida para evitar complicaciones como caídas o fracturas, y, sobre todo, para que no se sientan solos en este proceso" señaló la especialista.

Recuperar el movimiento 

La Lic. Virginia Quispe, especialista en neurorehabilitación, es quien lidera el cambio diario, para ella, el tratamiento va mucho más allá de lo muscular y se enfoca en la dignidad del paciente:


"La fisioterapia no va a curar la enfermedad, pero hace posible lo que el paciente cree perdido: retrasa la evolución de los síntomas y le devuelve la independencia. Aquí vemos transformaciones asombrosas; pacientes que llegan con el rostro rígido (máscara), con una postura inclinada y miedo a caer, y que tras las sesiones logran un alineamiento que les permite mirar al frente nuevamente", explica la licenciada Quispe.

Una familia que acompaña

El programa de este hospital ofrece una red de apoyo donde nadie lucha solo. "Aquí encuentran una familia donde comparten inquietudes y aplauden sus propios logros cuando consiguen caminar con firmeza. A quienes tienen síntomas, pero tienen miedo de venir, les pedimos que asistan; encontrarán la ayuda necesaria para salir adelante", finalizó la Lic. Quispe.




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(FIN) NDP/ICI

Publicado: 11/4/2026