En un ejemplo inspirador de unión y perseverancia, los habitantes del anexo La Otra Banda y otros centros poblados del distrito de Zaña lograron construir un puente peatonal provisional artesanal, una obra que marca un antes y un después en la vida de toda la comunidad.
Hace semanas, el
incremento del caudal del río Zaña arrasó con el único puente provisional que conectaba a más de 4,000 familias de La Otra Banda, San Rafael, Mata Indio, Nuevo Triunfo, Las Tres Compuertas, El Limón, Nueva Esperanza, El Porvenir, La Palería y El Potrero, dejando a todos prácticamente aislados desde el 30 de marzo pasado.

La situación era desesperante: los residentes solo podían cruzar en bote o ir en vehículo por otra vía más alejada, y además, tenían que pagar 2 y 6 soles por viaje, respectivamente lo que representaba un gasto adicional y limitaba su movilidad.
Pero en lugar de rendirse, la comunidad decidió actuar. Sin esperar a que las autoridades municipales tomaran cartas en el asunto, los vecinos se unieron, con ingenio y mucho trabajo en equipo, para construir un puente peatonal artesanal que hoy ya está en funcionamiento.
Esfuerzo colectivo
Este esfuerzo colectivo no solo ha facilitado el traslado las 24 horas del día, eliminando la dependencia de los botes y sus horarios restrictivos, sino que también ha fortalecido el espíritu de solidaridad y autosuficiencia en La Otra Banda.
Este logro ha sido aplaudido por todos, desde los líderes comunitarios hasta los propios vecinos, quienes ven en esta obra un símbolo de lo que se puede lograr cuando la comunidad se une con un objetivo claro. “Este puente es mucho más que una estructura; es un símbolo de nuestra lucha, de nuestra determinación y de la fuerza que tenemos cuando trabajamos juntos”, expresó uno de los organizadores del proyecto.
La alegría por esta conquista se reflejó en celebraciones y agradecimientos, y ahora los residentes pueden desplazarse libremente en cualquier momento, facilitando su acceso a servicios, empleo y educación. La comunidad siente que ha dado un paso gigante hacia su desarrollo y bienestar.
No obstante, este logro también pone en evidencia la necesidad urgente de que las autoridades municipales asuman su responsabilidad y apoyen a las comunidades en momentos de crisis. La falta de acción por parte del municipio en esta ocasión ha sido un llamado de atención para que se refuercen los esfuerzos de coordinación y apoyo en futuras emergencias.

Los habitantes de La Otra Banda, con optimismo y compromiso, ya piensan en nuevos proyectos para seguir mejorando su calidad de vida. “Este es solo el comienzo. Seguiremos adelante, con o sin apoyo externo, porque nuestra comunidad tiene mucho potencial”, afirmaron líderes locales.
La historia de La Otra Banda nos recuerda que cuando una comunidad se une con determinación, puede superar cualquier obstáculo. Su ejemplo inspira a otras comunidades a luchar por sus derechos y a creer en el poder de la unión para transformar realidades.
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