Asimismo, ante la llegada del
fenómeno El Niño se incrementaría el riesgo de escasez del limón elevando la urgencia de adoptar soluciones tecnológicas de conservación postcosecha que reduzcan las pérdidas de este fruto.
En ese contexto,
el equipo propone la creación de un biopolímero o película protectora comestible (biofilm) formulada a base de la cianobacteria Spirulina y goma xantana.
"Este recubrimiento busca alargar la vida útil del limón entre 3 y 5 días adicionales en condiciones comerciales, conservando sus propiedades como pH, acidez y coloración verde", precisa el estudiante de la UTEC.
Por su parte, Jefferson Figueroa Pérez, estudiante de Ingeniería Ambiental, explica que a diferencia de las ceras sintéticas, SpiruCoat representa una alternativa de menor costo, amigable con el medio ambiente y apta para mercados de exportación orgánica.
"SpiruCoat consiste en una biopelícula hidrosoluble que genera una barrera de protección biocompatible sobre la cáscara del limón", detalla.
Componentes principales
Este innovador recubrimiento está hecho a base de dos componentes principales: Spirulina y goma Xantana. Para conocer más sobre las características de cada, Adriana Herrera Vivas, asistente del laboratorio de Ingenieria Ambiental y Biotecnología de UTEC, nos explica.
"La spirulina es una cianobacteria microscópica rica en proteínas, minerales y nutrientes. Cuenta con el reconocimiento y la regulación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) como producto apto para el consumo humano directo", comenta.
El segundo componente principal es la goma Xantana, agrega la investigadora, se trata de un polímero natural de origen bacteriano utilizado ampliamente en la industria alimentaria (repostería) que actúa como agente espesante y estabilizante, aportando la viscosidad necesaria para la adherencia sobre la corteza.
¿Cómo se utiliza?
Para no complicar las labores operativas de los agricultores, la aplicación del producto se diseñó para integrarse directamente en el flujo de trabajo habitual (cosecha, acopio, selección, empaque y transporte).
El equipo explica que el producto se suministra como un polvo soluble empacado en sobres. Se puede aplicar mediante un rociador manual (aspersión) o por inmersión de los frutos, sin requerir indumentaria especial ni maquinaria pesada.
Tras realizar pruebas exitosas en laboratorio, el proyecto se encuentra en etapa de validación de campo en alianza con productores de Matapalo (Tumbes) y el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri).
Este
proceso de validación en campo, junto a asociaciones de agricultores en Tumbes, es para simular las condiciones reales de traslado y comparar que resulta más beneficiosa que las ceras sintéticas tradicionales.
Si los resultados resultan exitosos, esta propuesta permitirá acceder a mercados orgánicos y de exportación sin alterar las propiedades químicas del limón. "Esta extensión temporal permite proyectar la apertura de rutas comerciales más distantes, como el envío terrestre a mercados del sur como Chile por ejemplo", detalla Herrera Rivas.
Finalistas en concurso

De resultar ganadores en el concurso
Disruptón, los fondos obtenidos les permitirán escalar la iniciativa, perfeccionar el producto final y brindar a los agricultores locales una alternativa comercial sostenible y rentable.
La Disruptón es una de las competencias más esperadas por la comunidad UTEC porque reta a los estudiantes a trabajar en equipos interdisciplinarios para resolver desafíos reales.
El reto de este años consiste en cómo utilizar la tecnología de diferentes disciplinas de ingeniería, computación y negocios para innovar con datos y hacer más competitivas, eficientes y sostenibles las empresas y cadenas de valor.
El equipo ganador viajará a Países Bajos para continuar desarrollando y perfeccionando su proyecto.
Lee también:
Gobierno pone a prueba su capacidad de respuesta ante desastres Los integrantes del equipo son: Kiyomi Judith Takahashi Argandoña (Ingeniería Mecatrónica), Jefferson Figueroa Perez (Ingeniería Ambiental), Daniel Fernández Risso (Ingeniería Ambiental y asistente de laboratorio,
Jorge Alfredo Ninantay Alza (Ingeniería Mecatrónica) y Adriana Herrera Vivas (asistente del laboratorio de Ingeniería Ambiental y Biotecnología).