Este es el organismo que vive en temperaturas récord y que ha sido descubierto por NASA

El equipo científico secuenció el genoma del microorganismo

El hallazgo amplía así el conocimiento sobre la resistencia de la vida compleja y plantea nuevas preguntas sobre los límites biológicos que todavía pueden existir en ambientes extremos de la Tierra y, eventualmente, en otros lugares del universo. Foto: NASA

El hallazgo amplía así el conocimiento sobre la resistencia de la vida compleja y plantea nuevas preguntas sobre los límites biológicos que todavía pueden existir en ambientes extremos de la Tierra y, eventualmente, en otros lugares del universo. Foto: NASA

07:15 | California, set. 25

Una ameba de fuego descubierta en aguas termales de California, en Estados Unidos, ha establecido un nuevo récord de resistencia al calor entre los organismos eucariotas, es decir, aquellos cuyas células poseen estructuras complejas como un núcleo. Según un estudio de la NASA, el microorganismo puede reproducirse a temperaturas de hasta 63 grados Celsius, un nivel que hasta ahora se consideraba prácticamente incompatible con este tipo de vida.
 
El organismo, denominado Incendiamoeba cascadensis, fue identificado en las aguas cálidas del Parque Nacional Volcánico Lassen. Los científicos financiados por la NASA comprobaron que puede dividirse y reproducirse a 63 grados Celsius y que continúa activa, desplazándose en busca de alimento, a temperaturas de hasta 64 grados. Los resultados fueron publicados en la revista científica Cell.

El hallazgo financiado por la NASA supera el límite anterior conocido para los eucariotas, situado en 60 grados Celsius y registrado únicamente en algunas especies de hongos y algas rojas. Para los investigadores, la capacidad de la ameba de fuego demuestra que las células complejas pueden soportar condiciones más extremas de lo que se pensaba.

Los científicos estudian desde hace décadas a los organismos extremófilos para conocer hasta dónde puede adaptarse la vida en la Tierra. Estas investigaciones también son relevantes para la astrobiología, ya que permiten evaluar qué condiciones podrían favorecer la existencia de organismos en otros mundos con ambientes menos hospitalarios.



Ameba de fuego revela cómo la vida compleja resiste el calor extremo

La vida terrestre suele dividirse en dos grandes grupos: procariotas y eucariotas. Los primeros, como las bacterias y arqueas, carecen de núcleo y poseen una estructura celular más sencilla. Por esa razón, numerosas investigaciones sobre organismos resistentes al calor se habían concentrado principalmente en estas formas de vida.

Los eucariotas, en cambio, cuentan con un núcleo que protege el material genético y con orgánulos especializados, como las mitocondrias y el retículo endoplasmático. Estas estructuras dependen de membranas y proteínas que pueden degradarse cuando las temperaturas aumentan de manera considerable.

Hasta ahora se había planteado que las membranas de los orgánulos de los eucariotas difícilmente podían permanecer estables por encima de los 62 grados Celsius. Sin embargo, la existencia de I. cascadensis cuestiona esa idea y abre nuevas interrogantes sobre los mecanismos que permiten a las células complejas sobrevivir bajo calor extremo.

El equipo científico secuenció el genoma del microorganismo y analizó cómo cambia la actividad de sus genes a diferentes temperaturas. Así identificó genes relacionados con la estabilización y protección del ADN, además de otros que permiten detectar cambios en el entorno.

Los investigadores también observaron que, cuando aumenta la temperatura, se incrementa la expresión de genes vinculados con el correcto plegamiento de las proteínas. Algunas proteínas de la ameba presentan además una elevada carga superficial positiva, característica que podría favorecer su estabilidad y que también ha sido observada en bacterias y arqueas termófilas.

Según Beryl Rappaport, estudiante de posgrado de la Universidad de Syracuse y autora principal del estudio, el descubrimiento podría impulsar nuevas investigaciones sobre eucariotas capaces de desarrollarse a temperaturas extremas. La científica señaló que algunas de las estrategias observadas en la especie podrían estar presentes también en organismos termófilos pertenecientes a otros dominios de la vida.

El análisis de información genética obtenida en otras investigaciones reveló, además, fragmentos de ADN similares en muestras geotérmicas procedentes de Nueva Zelanda y del Parque Nacional de Yellowstone. Esto sugiere que podrían existir otras amebas relacionadas con I. cascadensis en regiones geotérmicas de distintas partes del planeta.

La especie fue localizada en el Parque Nacional Volcánico Lassen, ubicado en California y perteneciente a la región volcánica de la cordillera de las Cascadas. Su nombre científico hace referencia precisamente a su capacidad para vivir en condiciones de intenso calor.

 Hallazgo aporta nuevas pistas para la búsqueda de vida fuera de la Tierra

El descubrimiento también tiene implicancias para la búsqueda de vida extraterrestre. Los astrobiólogos estudian los límites de supervivencia de los organismos terrestres para determinar qué condiciones podrían tolerar posibles formas de vida en planetas o lunas con ambientes extremos.

Alison Olcott, científica del programa de Exobiología de la NASA, explicó que el análisis de organismos extremófilos permite conocer mejor las limitaciones bioquímicas y fisiológicas de la vida en la Tierra. Esa información contribuye a ampliar el rango de condiciones consideradas potencialmente habitables en otros lugares del sistema solar y más allá.

La presencia de un eucariota capaz de reproducirse a temperaturas tan elevadas también modifica las expectativas sobre el nivel de complejidad que podría alcanzar la vida en ambientes extremos. Hasta ahora, gran parte de estas investigaciones se había concentrado en microorganismos más simples.

Sin embargo, los científicos advierten que la temperatura no es el único factor necesario para la supervivencia. Un organismo como la ameba de fuego también necesita condiciones adecuadas de acidez, oxígeno, presión, disponibilidad de agua y alimento.

Rappaport remarcó que la Tierra sigue siendo el único planeta conocido que reúne todos los requisitos para que I. cascadensis pueda desarrollarse. La especie, además, depende de otras formas de vida para alimentarse y no podría mantenerse de manera aislada.
 

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Publicado: 25/9/2026