El reto de ser Policía de Tránsito en una compleja ciudad como Lima

Agentes sobrellevan estrés y actos hostiles con mística de servicio

ANDINA/archivo

ANDINA/archivo

11:30 | Lima, ago. 30.

Lidiar a diario con miles de conductores y peatones molestos que cuestionan airadamente su presencia en vías donde hay intenso tráfico pero hay semáforos operativos, es una de las mayores causas del estrés al que están expuestos los efectivos de la Policía de Tránsito, quienes en casos extremos llegan a sufrir agresiones físicas de infractores intervenidos.

El general Javier Ávalos, titular de la Dirección Ejecutiva de Tránsito y Seguridad Vial de la Policía Nacional, sostuvo que la intervención en horas de mayor tráfico vehicular u "horas punta" está plenamente justificada si se tiene cuenta la complejidad de este tema, y también porque existen facultades legales para hacerlo.

En diálogo con la agencia Andina, la autoridad policial recordó que el Código de Tránsito autoriza a la PNP a dirigir el tránsito en intersecciones semaforizadas cuando la congestión dificultad la fluidez vehicular. En este caso, la norma señala que se deben apagar todos los semáforos de dicha intersección.

Indicó que los usuarios de la vía están obligados a obedecer de inmediato cualquier orden de los efectivos de la Policía Nacional del Perú asignados al control del tránsito, que es la autoridad responsable de fiscalizar el cumplimiento de las normas de tránsito.

"Las indicaciones de los policías de tránsito prevalecen sobre las señales de los semáforos, y éstas sobre los demás dispositivos que regulan la circulación", anotó.

Una compleja realidad urbana

Ávalos señaló que la intervención policial es necesaria dada la complejidad urbana de una metrópoli como Lima, de casi 10 millones de habitantes, y ello incomoda a choferes, pasajeros y transeúntes, lo cual -dijo- es inevitable pero pidió comprensión al público y que tome en cuenta que hay varios factores que influyen en esta situación.

Entre estos factores mencionó la insuficiente infraestructura vial, el incremento del parque automotor -sobre todo de vehículos particulares-, la deficiente señalización de las vías, las malas prácticas que llevan a infracciones de tránsito, y la falta de cultura vial.

"Comprendemos el malestar de muchas personas en estas circunstancias porque quieren llegar pronto a su destino, pero tienen que saber que la presencia policial no busca entorpecer el tránsito sino, por el contrario, contribuir a su mayor fluidez. Si los policías de tránsito no estuvieran en las avenidas con gran carga vehicular, sencillamente el avance sería nulo y la molestia sería total", expresó.

Ante esta situación, la autoridad policial instó a la población en general que salga más temprano rumbo a su destino y evite viajar en horas punta, y a las familias que poseen más de un vehículo evitar usar todos a la vez para no saturar las pistas y contribuir a la congestión del tráfico.

A los gobiernos locales y regionales les recomendó que comuniquen con la debida anticipación y por todos los medios existentes, cuál es la dimensión de las obras públicas en infraestructura vial, el tiempo que durarán y el plan de desvío vehicular establecido para no afectar en demasía a los usuarios.

"Esta dificultad en la comunicación oportuna sobre las obras públicas ha generado que los conductores y usuarios de la vía en general sean sorprendidos con la estrechez de la calzada y la obvia lentitud en el avance de los vehículos. Y cuando la Policía de Tránsito interviene para facilitar la fluidez, se convierte en el blanco de las críticas porque se le responsabiliza de lo que acontece cuando ello no es así", dijo.

Mayor exposición a críticas

El general Ávalos dijo que si bien la Policía de Tránsito es tal vez la unidad que está más cerca de la comunidad por la naturaleza de su función, también es la más expuesta a las críticas y molestias de los usuarios. 

"A veces se olvida que intervenimos no solo para asegurar el buen funcionamiento del tránsito y fiscalizar el cumplimiento de las normas, sino que coadyuvan al fortalecimiento de la seguridad ciudadana apoyando a otras unidades operativas. Somos seres humanos que también nos cargamos de estrés, pero tenemos que superarlo con nuestra mística de servicio a la comunidad", manifestó.

La Dirección de Tránsito y Seguridad Vial cuenta con más de 1,700 efectivos en Lima Metropolitana, de los cuales el 85% es personal femenino. En términos de equipamiento, la mayoría se desplaza en motocicletas, pero también utilizan bicicletas para zonas de difícil acceso vehicular y gran presencia de público, como el emporio textil de Gamarra.

En vista de la creciente incidencia de accidentes de tránsito debido al consumo de bebidas alcohólicas, la autoridad policial consideró que la tolerancia debe ser cero y no de 0.5 miligramos por decilitro como se permite actualmente. Consideró que es muy difícil que los conductores y peatones calculen la cantidad de alcohol que ingieren y luego se aventuran a manejar o se exponen a un atropello por falta de reflejos.

(FIN) LZD/LZD


 


Publicado: 30/8/2015