El descubrimiento del interés romántico en los hijos es una etapa que suele generar dudas y temores en los padres. ¿A qué edad es "normal" que esto ocurra? ¿Cómo diferenciar una simple amistad de un enamoramiento? Rebeca Cahui, psicóloga de la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS), aborda estas interrogantes y ofrece una guía para que las familias naveguen este proceso con madurez y comunicación.
¿Existe una edad ideal?
Contrario a lo que muchos padres piensan, no existe una edad cronológica fija que se considere "normal" para el inicio del interés romántico. Según Cahui, este proceso es variable y depende de las experiencias individuales.
La especialista distingue dos etapas claras. “En la niñez el interés suele ser una curiosidad o admiración. Los niños pueden preferir interactuar con un amigo específico por afinidad en hobbies o gustos, sin que esto implique atracción física”, menciona.
Sin embargo, en la adolescencia surge un interés romántico real, una "ilusión" basada en la historia personal y social del joven. En esta etapa, ya cuentan con mayor conciencia y juicio para sentir atracción física y discernir sus preferencias.
Cambios de conducta: Cómo identificar el enamoramiento
Cuando un adolescente comienza a enamorarse, experimenta un crecimiento acelerado en los planos cognitivo, psicológico y físico. La psicóloga señala que existen señales claras de este cambio: el joven se esfuerza más por su apariencia física, habla constantemente de la otra persona, busca excusas para verla y, un punto clave en la era digital, exige mayor privacidad al usar redes sociales.
A diferencia de la amistad espontánea, donde los jóvenes comparten sin temor a causar una mala impresión, en el enamoramiento hay una planificación detallada de los encuentros para agradar al otro y un deseo exclusivo de estar con esa persona.
Los riesgos: Violencia y entorno digital
El enamoramiento no solo trae emociones positivas como alegría y motivación; también puede exponer a los jóvenes a riesgos considerables. Cahui cita datos de la OMS que indican que cerca de 19 millones de adolescentes que han tenido pareja habrán experimentado violencia física o sexual antes de los 20 años.
En el plano digital, los peligros incluyen el uso excesivo de pornografía, consejos de internet sin filtro y el intercambio de fotos de índole sexual. Ante esto, los padres deben estar alerta a señales como: Rechazo temeroso o agresivo al contacto físico; bajo rendimiento escolar o excusas para faltar a clases; y cambios abruptos de amigos y actitud defensiva al hablar del tema.
El rol de los padres: Confianza y límites
La familia continúa siendo un referente importante, pero durante la adolescencia el grupo de amigos adquiere un protagonismo cada vez mayor. "En esta etapa cambia la prioridad de los adolescentes, ya que el círculo social cobra mayor protagonismo en su vida y la familia pasa a segundo plano", explica.
Para la especialista de la UCSS, la clave no es la prohibición, sino la crianza con el ejemplo. "Si los padres recién se enteran cuando la relación ya se concretó, sí es necesario preocuparse e indagar qué está ocurriendo en el hogar que genera que este menor no haya conversado sobre esto cuando recién estaba sintiendo atracción", sostiene.
En algunos casos, el adolescente podría estar buscando fuera de casa aquello que siente que no encuentra dentro de la familia, como confianza, seguridad, sentirse escuchado o valorado.
“El ejemplo es clave. Los padres deben mostrar un trato amable y respetuoso entre ellos para que el adolescente aprenda cómo tratar a los demás. También es importante negociar y no solo imponer. Es vital escuchar los hijos y establecer acuerdos en lugar de aplicar reglas autoritarias”, afirma.
Otro punto importante es “mantener la individualidad familiar”. Es importante que los padres conozcan a la pareja, pero a la par es necesario seguir fomentando actividades únicamente familiares para que el joven entienda que el romance es solo una parte de su vida.
Acompañamiento en la decepción
Finalmente, ante la inevitable primera ruptura, la especialista de la UCSS advierte que brindar contención emocional primaria es fundamental.
“Acompañar con afecto, abrazar y evitar dar consejos en el momento del llanto es clave. Una estrategia efectiva para fortalecer el carácter tras una ruptura es involucrar al joven en actividades de voluntariado, lo que ayuda a formar valores y a entender que la vida continúa más allá de la pareja”, señala.
La comunicación abierta sobre la sexualidad, el respeto al "no" y el intercambio de experiencias positivas de los padres son, en última instancia, las mejores herramientas para preparar a los hijos hacia vínculos sanos y seguros.
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(FIN) NDP/KGR
Publicado: 22/7/2026