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Efraín Sotacuro: "Dios me dio otra oportunidad y el deporte me cambió la vida"

El paraatleta de Huancavelica anhela tocar la cima en Tokio 2020

Efraín Sotacuro

Efraín Sotacuro

08:00 | Lima, ago. 24.

“Habré perdido parte de mis dos brazos, pero no la ilusión de darle a mi patria una medalla paralímpica” con esta frase Efraín Sotacuro alimenta sus ganas de llegar en óptimas condiciones a los Juegos Tokio 2020. Espera con ansias que le brinden luz verde para reiniciar los entrenamientos en Huancayo con el objetivo de llegar a la cita ecuménica en buena forma.

El buen Efraín debe alejarse de la Ciudad Incontrastable para ejercitarse y así evitar el contagio del coronavirus. Lo que más extraña es trabajar en el Centro de Alto Rendimiento de Huancayo con sus compañeros y entrenador, situación que aún no puede hacerlo debido a que el Instituto Peruano del Deporte y la Federación Peruana de Atletismo todavía no autorizan los entrenamientos presenciales en el interior del país tal como sí lo hicieron en Lima. 

La mayor preocupación de maratonista es el tiempo porque mientras demore su regreso a los entrenamientos, le va a costar más recuperar el nivel. Proyecta que tardará cuatro meses en agarrar distancia otra vez. Es en este proceso que las lesiones aparecen con fuerza y eso le asusta porque lo estancaría. 

“Esperamos con tranquilidad la autorización y así meternos de llenó en nuestros objetivos”, manifestó Sotacuro, quien siempre resalta que el deporte le ha enseñado a ser humilde, sencillo y perseverante. 

 

En busca de la medalla 

El paradeportista nacido en Huancavelica tiene definido su plan de trabajo con miras a Tokio 2020. En febrero, planea correr la Maratón de Sevilla, en España y realizar un campo de entrenamiento que le permita acudir en buenas condiciones.  

Será la segunda vez que Efraín acudirá a unos Juegos Paralímpicos y lo hará con una mayor experiencia en su prueba, ya que antes de aterrizar en Río 2016 sólo había participado en una maratón y fue en la que obtuvo el tiempo requerido para acceder a la gran cita. A pesar de eso estuvo a un paso de subir al podio. El cuarto lugar en la general lo hizo estallar en cólera porque nunca estuvo tan cerca de la gloria. 

En esta ocasión, en Tokio 2020, lleva en su haber varias competencias encima y cuenta con una fortaleza mental capaz de superar cualquier reto.   

Ya sabe lo que es subir al podio y lo hizo en los Juegos Parapanamericanos Lima 2019, donde se adueñó de la presea de bronce en la prueba de los 1500 planos. 

“Cada deportista sueña y por eso nos esforzamos cada día para regalarle una medalla al Perú. En Río 2016 estuve a tan poco de coger la presea de bronce y nos quedamos con ese sabor agridulce. Bueno, así es el deporte. Será la voluntad de Dios, todos los planes son de él. Ahora vamos a ir mejor preparados que nos permita demostrar que sí se puede por el Perú, por mi familia y por Huancavelica porque para mí es un orgullo de haber nacido allí”, manifestó. 




 

Nueva oportunidad  


Sotacuro se considera un hombre de fe que ama la vida más que antes. Cree que Dios le dio una segunda oportunidad y le otorgó el deporte para demostrarle que todo no acaba cuando la tragedia toca la puerta.  

Antes de recibir una descarga eléctrica de una torre de alta tensión abandonada en Casapalca (Huarochiri), en el 2008, cuando tenía 17 años, que le hizo perder gran parte de los dos brazos -también le pusieron 15 puntos en la cabeza-, jamás había practicado disciplina alguna debido a que meta era otra, lejos de las pistas. 

Pero cuando comenzaba a sentir desprecio por él mismo y se resistía a aceptar la discapacidad, el atletismo apareció en el 2012 para transformar su presente y futuro. Nunca pensó que al ir a tramitar su credencial en el Consejo Nacional para la Integración de la Personas con Discapacidad (Conadis) lo marcaría. 

Allí recibió la invitación a participar en una carrera de 10 kilómetros. Tras analizarlo y prepararse durante una semana en un parque asistió y terminó ubicándose en el puesto 12. Así nació su romance con el fondo.  

“Es cierto que ya no tengo mis brazos, pero Dios me permite seguir vivo y me ha dado un talento en mis piernas para lograr mis sueños. Amo lo que tengo y lo que soy. Representar al Perú es un honor, un orgullo. Quiero demostrar a la gente que sí se puede y que el deporte es el mejor vehículo de superación”, manifestó. 

 
Datos 

Un entrenamiento normal para Efraín es de lunes a domingo, dos horas en las mañanas y dos horas en las tardes. Los sábados realiza una prueba de fondo de 32 kilómetros  

Ahora, por la pandemia, solo hace trotes con la condición de mantenerse. En su realiza trabajos de fortalecimiento  

Sotacuro tiene 29 años y se proyecta a correr en tres o cuatro Juegos Paralímpicos más  

El deporte lo comparte con los estudios de administración y marketing en la Universidad Continental de Huancayo, que le ha brindado una beca integral.  

Cuenta con el apoyo del Instituto Peruano del Deporte (IPD), Asociación Nacional Paralímpica del Perú y de empresas privadas como Petro Perú, BCP, Adidas, Herbalife y Ey Perú. 



(FIN) JSO


Publicado: 24/8/2020
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