En el marco del Día Mundial del Glaucoma, que se conmemora cada 12 de marzo, Laboratorios Lansier realizó un sondeo en Lima Metropolitana el cual reveló que el 34.6 % de los limeños no acude a un descarte simplemente porque cree que, al no sentir dolor, sus ojos están sanos.
Asimismo, el 56.7 % admitió desconocer que el riesgo de desarrollar glaucoma se dispara a partir de los 40 años. Incluso entre quienes tienen familiares directos con la enfermedad, un grupo de altísimo riesgo, un 32.7 % reconoció no haberse tomado la presión ocular en más de cinco años o nunca haber pasado por este examen.
“El glaucoma es conocido como el 'ladrón silencioso de la visión'. Es alarmante que todavía se asocie la salud visual con la falta de dolor, cuando la presión ocular elevada es imperceptible para el paciente. Para cuando alguien nota que ha perdido visión, el daño en el nervio óptico ya es permanente e irreparable”, advierte la Dra. Marleni Mendoza, médico oftalmólogo y asesora científica de Laboratorios Lansier.
El sondeo también alerta sobre un hábito riesgoso: ante síntomas comunes como fatiga visual o enrojecimiento, un 39.4 % prefiere comprar gotas por recomendación en la farmacia en lugar de visitar a un especialista. A esto se suma que un 41.3 % de los encuestados admite que le costaría mantener la constancia en un tratamiento de gotas diarias, un factor clave para evitar la ceguera una vez diagnosticada la condición.
Para combatir el avance de esta enfermedad, la especialista recomienda:
- Tonometría anual obligatoria: Medir la presión ocular una vez al año, especialmente después de los 40, es fundamental para detectar el glaucoma a tiempo y proteger la visión.
- Vigilar el historial familiar: Si padres o hermanos tienen glaucoma, el chequeo oftalmológico debe ser una prioridad absoluta.
- Cero automedicación: El uso de gotas con corticoides sin receta puede elevar la presión del ojo y causar glaucoma secundario.
Finalmente, recalcó que el diagnóstico temprano es clave para preservar la independencia y la calidad de vida. “No hay que esperar a notar visión borrosa o zonas oscuras para acudir al oftalmólogo. Un control oportuno puede prevenir una pérdida visual irreversible”, concluye.