Día del Maestro: convirtió el dolor de sus padres analfabetos en una vocación [video]

Conoce como acceder a estos beneficios de la Oficina de Normalización Previsional (ONP)

Desde el año 2022, en Yuyaq Casa del Pensionista sede Independencia se convirtió en un aula de clases de Educación Básica Alternativa (EBA), un programa que, en articulación con el Ministerio de Educación, promueve el aprendizaje de las personas adultas mayores, en este caso de los pensionistas de la Oficina de Normalización Previsional. Foto: ANDINA/ Eddy Ramos

Desde el año 2022, en Yuyaq Casa del Pensionista sede Independencia se convirtió en un aula de clases de Educación Básica Alternativa (EBA), un programa que, en articulación con el Ministerio de Educación, promueve el aprendizaje de las personas adultas mayores, en este caso de los pensionistas de la Oficina de Normalización Previsional. Foto: ANDINA/ Eddy Ramos

14:33 | Lima, jul. 6.

Acompañar a los hijos en las tareas escolares debería ser parte de la rutina de toda familia, pero esa no siempre es la realidad. Antonia Aguilar creció viendo que sus padres no sabían leer ni escribir y, desde muy pequeña, asumió el papel de ayudarlos a entender un documento o descifrar el monto de un recibo de agua o luz, una experiencia que marcó profundamente su infancia. Por esta razón, decidió dedicar su vida a enseñar a adultos mayores que nunca tuvieron la oportunidad de acceder a la educación.

Nacida en Ayacucho, Antonia creció viendo que esa misma realidad también afectaba a muchos adultos mayores de su comunidad. "Vi que la mayoría de adultos mayores de donde yo vivía no sabían leer ni escribir porque se dedicaban al campo. Eso me motivó a especializarme en la enseñanza de adultos mayores".

Durante 18 años enseñó a niños de primaria, pero hace cinco decidió orientar su vocación hacia un reto que conocía muy bien desde pequeña: la educación de adultos mayores.


Esa elección la llevó a la casa Yuyaq Casa del Pensionista, donde dicta clases de Educación Básica Alternativa (EBA), modalidad del Ministerio de Educación (Minedu) que busca brindar oportunidades de aprendizaje a personas que no pudieron culminar su educación básica.


En el Día del Maestro, Antonia narró en Andina al Día cómo fue el reto de pasar de enseñar a niños de siete u ocho años a adultos mayores de 50 años. "Los adultos mayores tienen otra forma de aprender. No es igual que los niños; ellos a veces se olvidan para el día siguiente, entonces uno tiene que estar en constante repaso. Eso les hago a los adultos mayores, con amor, cariño y paciencia, porque eso es lo que necesitan".

Hoy su mayor satisfacción es ver cómo adultos de 60 años o más logran escribir su nombre por primera vez. "Cuando yo regresaba a mi pueblo en Ayacucho y les mostraba a mis padres un libro pero no podían leer ni firmar. Eso me marcó mucho. Pensé que si no podía enseñarles a ellos, al menos podría ayudar a otras personas de su misma edad".


Mi mayor satisfacción: "su felicidad cuando aprenden algo nuevo"


Al finalizar cada clase, los adultos mayores se ponen de pie y aplauden la paciencia, dedicación y entrega de la profesora Aguilar. Es su forma de agradecerle por acompañarlos en un proceso que, para muchos, significa aprender algo nuevo por primera vez. Sin embargo, detrás de cada estudiante hay una historia y una razón que explica por qué no pudieron continuar sus estudios durante la juventud.


Una de las historias que Antonia Aguilar recuerda con especial claridad es la de una estudiante que tenía el firme deseo de aprender a leer la Biblia. En cada clase, la docente aprovechaba ese interés para explicar los contenidos utilizando versículos bíblicos como ejemplos didácticos. Tras un año, la alumna no solo logró leer con mayor fluidez, sino que además consiguió escribir su propio nombre.

También explicó que en el caso de muchas mujeres, la principal barrera fue el modelo de crianza de la época, marcado por la idea de que "las mujeres debían quedarse en casa a cuidar a los hijos". En otros casos, la falta de recursos económicos o la lejanía de las escuelas impidieron que niños y jóvenes accedieran a la educación y aprendieran a leer y escribir.

¿Cómo acceder a los talleres de la ONP?


La vocera de la Casa del Pensionista Yuyak, Isela Casas Cartolín, explicó que el trabajo que desarrollan con personas adultas mayores representa un reto permanente y, a la vez, una experiencia innovadora. Señaló que, en coordinación con el Centro de Educación Básica Alternativa, impulsan procesos de alfabetización que permiten a los pensionistas fortalecer sus capacidades de lectura y escritura, promoviendo su inclusión educativa en esta etapa de la vida.


Asimismo, detalló que la Casa del Pensionista Yuyak brinda una oferta integral de talleres orientados al bienestar físico, cognitivo y emocional de los adultos mayores, con actividades como danza, taichí, estimulación cognitiva, canto, música y alfabetización digital. Precisó que actualmente el programa atiende a más de 7,000 pensionistas a nivel nacional, a través de 12 sedes y plataformas virtuales, con el objetivo de promover un envejecimiento activo, saludable y digno.


Para acceder a los talleres, la persona debe ser pensionista o beneficiario, y tener 60 años a más. Con esos requisitos, se pueden acercar directamente a cualquiera de sus sedes físicas a nivel nacional (por ejemplo, en Lima, en distritos como Miraflores, San Juan de Lurigancho o Cercado de Lima), llevando tu DNI. Allí te orientan sobre los talleres disponibles y te inscriben según la oferta vigente.

También puedes acceder de manera virtual. La Casa del Pensionista Yuyak ofrece acompañamiento y actividades a través de sus redes sociales, especialmente Facebook y YouTube, donde se publican talleres, sesiones informativas y espacios de apoyo emocional. En caso de vivir lejos de una sede, esta modalidad permite participar sin desplazarte, manteniendo el acceso a actividades de aprendizaje, recreación y orientación.


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(FIN) DSC/RRC
JRA


Publicado: 6/7/2026