Día de la Canción Criolla: descubre el alma forestal y la ciencia detrás del criollismo

La investigación tecnológica ha demostrado que el sonido criollo tiene nuevas raíces, resalta el Cetpro Madera

La ciencia y la innovación también hacen sonar el talento forestal. Foto: Cetpro Madera

La ciencia y la innovación también hacen sonar el talento forestal. Foto: Cetpro Madera

20:11 | Lima, oct. 30.

A propósito de la celebración del Día de la Canción Criolla, el sonido del cajón y la guitarra vuelve a tomar el protagonismo. Históricamente, la fabricación de estos instrumentos ha estado ligada a maderas nobles y tradicionales como el cedro y la caoba, heredadas de la luthería europea. Sin embargo, la riqueza de la Amazonía peruana y la investigación tecnológica han demostrado que el verdadero sonido criollo tiene nuevas raíces.

El Centro de Innovación Productiva y Transferencia Tecnológica (Cetpro) de la Madera invita a descubrir el alma forestal de la música criolla y la ciencia detrás de sus instrumentos.

De los cajones de embalaje a la ciencia acústica


El cajón peruano nació de la necesidad y el ingenio afroperuano, que utilizó originalmente cajones de embalaje de transporte marítimo. Con el tiempo, su construcción se fue refinando, pero durante décadas existió el mito de que solo las maderas importadas o tradicionales de alto costo garantizaban un buen sonido.


Se han hecho estudios anatómicos en el Perú analizado el comportamiento físico-mecánico y acústico de las especies maderables peruanas indicando que la madera nacional no es una opción secundaria, sino un estándar de altísima calidad.

¿Qué maderas peruanas dan vida a nuestra música?


La moena y la requia
Hoy en día son las protagonistas indiscutibles en la fabricación de la caja de resonancia del cajón. Su densidad media permite una reverberación interna impecable.
Acústicamente, la moena otorga ese sonido "mate y seco" que exige el cajón tradicional afroperuano (sin cuerdas internas), permitiendo al percusionista separar de manera limpia el golpe agudo del borde y el grave del centro.

El tornillo
El Cedrelinga cateniformis, nombre científico del tornillo, destaca por su dureza y densidad básica alta (0.45-0.52 g/cm³).

En el cajón, esta rigidez evita la absorción excesiva de vibraciones y proyecta el sonido con un volumen formidable. En la guitarra criolla, su altísima resistencia mecánica lo convierte en la madera ideal para el mástil y las estructuras internas, soportando la tensión constante de las cuerdas sin deformarse.

El ishpingo
El Amburana cearensis se posiciona como una opción de lujo para la luthería fina. Estudios sobre su estructura celular demuestran que transmite las vibraciones de forma muy eficiente y actúa como un excelente aislante de distorsiones.


Su peso específico (0.43 a 0.50 g/cm³) y gran estabilidad frente a la humedad lo hacen perfecto para reemplazar maderas exóticas en los aros y fondos de las guitarras, otorgando un sonido redondo y cálido.

El triplay de lupuna

Un cajón rígido no suena si no tiene flexibilidad en su punto de contacto. Las tapas frontales suelen fabricarse con láminas de triplay amazónico (frecuentemente de lupuna) de entre 3 mm y 5 mm de espesor.

Esa medida exacta permite que la madera se hunda milimétricamente al impacto y rebote al instante, empujando el aire hacia el orificio posterior para "escupir" el golpe con potencia.

El futuro suena al Perú


Apostar por especies como el tornillo, el ishpingo o la moena no solo garantiza instrumentos de calidad superior con un sonido auténtico, sino que también fomenta el manejo sostenible de nuestros bosques y el desarrollo de la industria maderera nacional.

Este Día de la Canción Criolla, que se celebra el 31 de octubre, el ritmo lo marca la ciencia, la innovación y la madera peruana.


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(FIN) NDP/JOT

Publicado: 30/10/2026