De acuerdo con el comunicado oficial, los
condenados son Genix Saboya Saboya, Jerry Saboya Saboya, Limber Ríos Ruiz y Segundo Juan Villalobos Guevara, quienes fueron considerados responsables del asesinato del dirigente indígena, ocurrido el 29 de noviembre de 2023.
Una decisión considerada relevante para la justicia
Los tres ministerios, que integran el Mecanismo Intersectorial para la Protección de las Personas Defensoras de Derechos Humanos, calificaron la sentencia como un paso importante en la búsqueda de justicia para los familiares de Inuma Alvarado y para la comunidad de Santa Rosillo de Yanayacu.

La decisión judicial también fue presentada como una expresión del compromiso del Estado peruano con la lucha contra la impunidad frente a delitos que afectan a personas defensoras de derechos humanos, del ambiente y de los derechos de los pueblos indígenas.
El
caso de Inuma Alvarado adquirió especial relevancia debido a su condición de autoridad indígena y defensor de su territorio y comunidad. Su asesinato, ocurrido en noviembre de 2023, puso nuevamente en evidencia los riesgos que enfrentan dirigentes y defensores de derechos en zonas donde existen conflictos y amenazas vinculadas a la protección del territorio y los recursos naturales.
Compromiso con la familia y la comunidad
En su pronunciamiento, los ministerios también ratificaron su compromiso con los familiares de Quinto Inuma Alvarado. Señalaron que mantendrán atención frente a las situaciones de riesgo que pudieran presentarse y que buscarán coordinar con las entidades competentes las acciones necesarias.
El objetivo, según el comunicado, es abordar las causas estructurales de la violencia letal contra personas defensoras de derechos humanos, particularmente aquellas relacionadas con la defensa del ambiente y los derechos de los pueblos indígenas.
Un caso que trasciende la sentencia
La resolución de primera instancia representa un avance judicial en un caso que generó preocupación entre organizaciones y comunidades indígenas. Sin embargo, el propio comunicado sitúa el desafío más allá de la sanción de los responsables: prevenir nuevos ataques y garantizar condiciones de seguridad para quienes ejercen labores de defensa de derechos humanos.
En ese sentido, el pronunciamiento conjunto de los tres ministerios plantea la necesidad de fortalecer la respuesta estatal y la articulación entre instituciones para enfrentar los factores que permiten la persistencia de la violencia contra defensores indígenas y ambientales.
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