Descalzos, pero llenos de amor por el Perú: delegación de Mishquiyacu emocionó en desfile

Conmovedora ceremonia se realizó en Lamas, región San Martín

La delegación del colegio Inés Valera Reátegui de la comunidad nativa Mishquiyacu emocionó a los asistentes al desfiles por Fiestas Patrias en Lamas (San Martín), al marchar descalzo como símbolo de su identidad. ANDINA/Difusión

La delegación del colegio Inés Valera Reátegui de la comunidad nativa Mishquiyacu emocionó a los asistentes al desfiles por Fiestas Patrias en Lamas (San Martín), al marchar descalzo como símbolo de su identidad. ANDINA/Difusión

08:12 | Lamas, jul. 27.

Bajo un sol inclemente que elevó la sensación térmica hasta los 37 grados Celsius, la ciudad de Lamas se vistió de gala para conmemorar el 205.° aniversario de la Independencia del Perú. Las calles, vibrantes de fervor cívico, esperaban el paso de las delegaciones, pero fue una en particular la que paralizó el pulso de la multitud y conmovió a cada uno de los asistentes.

Desde el corazón del distrito de Pinto Recodo, la delegación de la institución educativa N.° 0311 Inés Valera Reátegui, perteneciente a la comunidad nativa de Mishquiyacu, hizo su ingreso a la pista donde se desarrolló el desfile por Fiestas Patrias. Integrada por alumnos, docentes y padres de familia, la comitiva avanzaba con paso firme y la frente en alto.


Sin embargo, no fue un uniforme deslumbrante ni un calzado vistoso lo que capturó la mirada de todos, sino la sencillez y el profundo significado de su andar: marchaban descalzos.

Con el calor abrazando la pista y la tierra bajo sus pies, los niños y adultos de Mishquiyacu dieron una cátedra de identidad y resistencia cultural. Fieles a sus tradiciones ancestrales, demostraron que el homenaje a la patria no entiende de comodidades materiales, sino de un sentimiento genuino que brota desde la raíz. Para ellos, pisar la tierra descalzos no fue una carencia, sino una proclamación de pertenencia, un abrazo con el suelo ancestral y una muestra de que el amor por el Perú se lleva en el corazón y no en los zapatos.

El público lamista, rendido ante semejante lección de dignidad, no dudó en volcarse en aplausos, vivas y ovaciones que acompañaron el recorrido de la delegación de principio a fin. Hubo miradas entrecortadas por las lágrimas y pechos henchidos de orgullo al contemplar cómo los más pequeños defendían su cultura con la naturalidad de quien se sabe heredero de una gran historia.


Más que un simple acto formal dentro de la programación patriótica, la participación de Mishquiyacu se transformó en un recordatorio vivo de lo que significa ser peruano. En tiempos donde a menudo se olvida el origen, esta comunidad nativa dejó una huella imborrable en el asfalto de la ciudad de Lamas y en la memoria colectiva de la región San Martín, enseñándonos que la verdadera grandeza de nuestra nación se construye sobre el orgullo, la memoria y la riqueza invencible de sus pueblos originarios.

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(FIN) JQC/MAO
JRA

Publicado: 27/7/2026