David Toscana: “la inteligencia artificial es para escritores mediocres”

“La IA nos obliga a demostrar que somos humanos los que estamos detrás de un texto”, dice el Premio Alfaguara 2026.

En su nueva novela, David Toscana parte de un hecho de la Edad Media: los 15 000 soldados búlgaros que fueron enviados de regreso sin ojos, tras perder la batalla de Klyuch. Foto: José Vadillo Vila

En su nueva novela, David Toscana parte de un hecho de la Edad Media: los 15 000 soldados búlgaros que fueron enviados de regreso sin ojos, tras perder la batalla de Klyuch. Foto: José Vadillo Vila

21:30 | Lima, jul. 26.

Escribe: José Vadillo Vila

“Hay que aceptar a la inteligencia artificial (IA) como un reto. A los escritores nos subió el estándar. Tenemos que escribir de tal modo que nadie diga, ‘esto lo hizo la IA’”, opina el novelista mexicano David Toscana.

Para el ganador del Premio Alfaguara de Novela 2026, el reto actual “es dar pruebas de que eres un ser humano”, a través de las emociones, de la creatividad; “que dices cosas que nunca se han dicho; y que toda esta posibilidad que tiene la IA es para los escritores mediocres, incluso para los que no son escritores”.

Parece -lo dice en condicional Toscana-, que con la IA aumentaron tanto la autoedición, el número de escritores que nunca antes había ejercido el oficio, e incluso autores que no existen. 

“La literatura tiene esto de que mucha gente quiere ver su nombre en la portada de un libro, tengas o no el talento. Y creo que la IA nos obliga a demostrar que somos humanos los que estamos detrás de un texto literario”, opina el narrador.

-Ud. creció con El Quijote como libro de cabecera, ¿considera que los jóvenes ahora solo prefieren leer los resúmenes? 
-Leer el resumen no tiene ningún encanto porque la gran literatura no está hecha de los argumentos. El argumento es parte de lo que se cuenta, pero lo importante es el qué y el cómo; la prosa y el detalle de los personajes; entender las ironías, las frases que vamos subrayando porque nos parecen maravillosas las enseñanzas de Don Quijote o de cualquier clásico. Entonces, hay que vivir la experiencia porque hasta en las pequeñas anécdotas queremos mucho más que el resumen. Y si esto vale para los chismes, nos vale mucho más para la literatura. 

-¿Le sugeriría a un lector que lea al nuevo Premio Alfaguara?
-Le diría que lea a los clásicos y que un día, si quiere, llegue a Toscana. Pero, lo primero, son los clásicos.


Relación con el Perú 
En el año 2023, David Toscana ganó el V Premio Bienal Mario Vargas Llosa. Se la entregó en Guadalajara, México, el propio nobel peruano, quien luego escribiría en El País de España una elogiosa columna sobre El peso de vivir en la tierra (2022), la obra con la que Toscana se hizo del galardón. De esta manera, recuerda el escritor, fueron dos premios: el galardón y ese artículo del recordado MVLL.

De los narradores peruanos, David Toscana tiene una lista larga de autores con los que se siente muy cercano: Alonso Cueto, Gustavo Rodríguez, Ricardo Sumalavia, Karina Pacheco, Raúl Tola, Renato Cisneros, Jorge Eduardo Benavides… “si no me apuras, empiezan a caer más nombres, porque la literatura peruana es riquísima”.

- Ud. también ganó, hace unos años, en su país el premio Xavier Villaurrutia, luego el Vargas Llosa y ahora el Alfaguara. ¿Los premios reafirman su vocación por la literatura?
- Los premios son siempre bonitos. Forman parte de una tradición que viene desde los orígenes de la literatura. En la Grecia antigua se daban premios. Si han sobrevivido Esquilo, Sófocles y Eurípides, es porque recibieron más premios. Entonces, un premio, de algún modo, le da supervivencia a tu obra como tal. Y ahora tienen otras posibilidades. A Esquilo no lo mandaban a viajar por todo el mundo para promover su obra ni le publicaban. Ahora tengo la posibilidad de pagar la renta, de estar tranquilo durante un tiempo y venir a Lima, a Buenos Aires, a Montevideo…

Su novela El ejército ciego, que presenta en la Feria Internacional del Libro de Lima (FIL Lima 2026) y con la que ganó el Alfaguara, se inspira en un hecho de la Edad Media: tras ganar la batalla de Klyuch, el emperador Basilio II ordenó quitar los ojos a los 15 000 soldados búlgaros derrotados y que vuelven así a la capital búlgara. 

“El mundo contemporáneo tiene muchísima crueldad también. En la novela hablamos de 15 000 ciegos, pero yo te podría hablar de que el narcotráfico suma en México más de 100 000 muertos y los narcotraficantes suelen matar con una dosis de crueldad también. Cegar a 15 000 hombres es una determinación que tomó el emperador bizantino en aquel momento no solo para castigar y humillar a los búlgaros, sino para mandarles de regreso una carga muy pesada. Porque cuando estás en guerra y cuando los recursos son tan limitados, no necesariamente recibes con los brazos abiertos a tu ejército ciego”, comenta Toscana.

- La imaginación novelada, en su caso, siempre parte, como en el caso del ejército ciego búlgaro, de hechos reales, de la investigación…
- A mí, personalmente, escribir sobre lo que ya conozco, escribir sobre una realidad del presente mexicano, no me interesa. Quiero escribir de cosas que no conozco. Para mí la aventura de conocer es la que me mantiene vivo el fuego durante los dos o cuatro años que me tome escribir la novela. En este caso, yo no conocía ni siquiera Bulgaria cuando comencé a escribir. Entonces me pongo a leer, a investigar, hago algún viaje a Bulgaria, conozco distintos historiadores y estos cronistas tanto, contemporáneos como de la época, que escribieron en torno al año 1000. Entonces, para mí es una aventura. Para mí el punto de partida es no conocer.

- Infiero que es un escritor con horarios, a lo Vargas Llosa. 
- No soy un escritor a lo Vargas Llosa. Soy disciplinado, pero no tengo rutinas ni horarios. Me propongo un proyecto de manera indefinida. Comienzo a escribir una novela, pero no me obligo a terminarla dentro de tanto tiempo. Creo en la disciplina porque en todo momento hay que trabajar, pero no en los horarios. Si yo fuera un atleta físico, pues ahí sí necesitas mantener en todo momento una condición física, pero la condición mental no necesariamente la mantengo escribiendo, sino leyendo.

-Ud. escribe una columna semanal, ¿qué le permite este ejercicio escritural?
-Me permite imaginar un libro ensayístico que no sé si llegue a escribir un día. Buena parte de lo que escribo tiene que ver con la lectura, con los clásicos y, aunque sean textos dispersos, son textos que me hacen sentarme a reflexionar sobre ese algo que utilizo cuando escribo mis novelas: en la escritura siempre hablamos de la lectura. Yo tendría que proponer a jóvenes que se pongan a escribir para que vean lo fácil que es tener una opinión, pero lo difícil que es argumentar. Porque hablar de la situación de Perú con una cerveza es fácil, pero la escritura siempre exige un pensamiento un poco más elevado. Quien quiera que ejercitar la escritura, tiene que llevar el pensamiento a otro nivel. 

- Finalmente, ¿para David Toscana escribir es un sufrimiento o un placer? 
-La palabra es placentera. Es como jugar un partido de fútbol, es emocionante. Yo corría maratones: vas corriendo y en el kilómetro 30 tienes dolor, cansancio, te falta agua, pero te sientes bien sometiéndote a distintas pruebas y la escritura es así, algo emocionante. 

(FIN) JVV/JVV


Publicado: 26/7/2026