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Coronavirus: lo que se sabe de la inmunidad en los curados

¿Son los curados de COVID-19 inmunes a una nueva infección? Diversos estudios aproximan una respuesta.

Foto: AFP.

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07:15 | Lima, abr. 3.

Harold Moreno Luna

Los pacientes que se recuperan de COVID-19 lo hacen, se sabe, con inmunidad desarrollada por su cuerpo ante el virus. Pero existen reportes de personas que se han enfermado de nuevo, y no queda claro todavía cuánto dura la inmunidad desarrollada. ¿Qué dice la ciencia?

Memoria inmunológica

Así se denomina a la capacidad del sistema inmunitario para reconocer a un antígeno —cualquier elemento ajeno que produce la formación de anticuerpos para combatirlo— que el cuerpo ha enfrentado anteriormente, e iniciar una respuesta inmediata y adecuada.

Esta memoria ayuda a nuestros cuerpos a evitar una reinfección, y también es la base de las vacunas y otros tratamientos. En las vacunas, por ejemplo, esta memoria no se genera tras enfrentar al virus real sino tras "enfrentar" a la vacuna.


La inmunidad es muy importante en enfermedades muy contagiosas, ya que los pacientes curados e inmunes ya no contagian, lo que corta la cadena de transmisión de esa persona y, en un visión más amplia, ayuda a cuidar la salud de la comunidad.

¿Inmunidad tras COVID-19?

Tras la infección por COVID-19, parece poco probable que ocurra una reinfección. Un artículo de la revista científica Nature destaca que, en base a los estudios de otros coronavirus, como los cuatro que causan resfriados comunes, llevan a la mayoría de investigadores a suponer que las personas que se han recuperado estarán protegidas por un tiempo.  

Sin embargo, algunos casos han sido reportados en el mundo, como el de un hombre de 70 años que se recuperó en Tokio y, días después de curarse y retomar su vida normal, se sintió enfermo de nuevo y, para sorpresa de los médicos, dio positivo nuevamente a COVID 19. La teoría del virólogo español Luis Enjuanes es que este coronavirus sí inmuniza a la población, pero que la respuesta inmune no debe ser muy fuerte.

Por su parte, Michael Diamond, inmunólogo viral de la Universidad de Washington, precisó que todavía "no sabemos mucho sobre la inmunidad a este virus". Aunque algunos expertos como Enjuanes han estimado la tasa de reinfección en alrededor del 14%, para otros podría tratarse de casos de repuntes de una infección no curada por completo.

Investigaciones en una enfermedad similar, el SARS de la epidemia de 2003, encontraron anticuerpos en sobrevivientes incluso quince años después de la recuperación. 


El principal problema con el coronavirus SARS-CoV-2 (causante de COVID-19), es que -como señaló Diamond- es tan nuevo que no se conoce mucho sobre las respuestas inmunitarias que genera, y no se sabe con certeza cuánto tiempo o en qué medida permanece el cuerpo con la memoria inmunológica necesaria para neutralizar una eventual reinfección.

Esta información es clave para conocer la efectividad y uso que tendrán, de completarse exitosamente, las vacunas en desarrollo o fases de prueba que ya comenzaron con ensayos clínicos.

Algunos virus también tienen mecanismos contra la inmunidad: si una persona está infectada con dos cepas diferentes de la gripe al mismo tiempo, esos virus pueden intercambiar material genético entre sí, generando una nueva cepa híbrida que no parece de sus precursores, lo que le permite esquivar las defensas del cuerpo, señala el Smithsonian Magazine.

Sin embargo, el SARS-CoV-2 no ha mostrado cambios especialmente importantes. Aunque se conocen dos cepas, los virus mutan constantemente en términos menores. De más de 100 mutaciones documentadas a partir del nuevo coronavirus, ninguna ha alcanzado el status de un nuevo coronavirus, según la profesora Lisa Granlinski de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos).

Prevención, investigación y tiempo

En suma, aún no es claro el riesgo de reinfección tras una infección de COVID-19, pero la experiencia indica que es muy poco probable.

A pesar de ello, las vacunas y tratamientos son muy importantes, incluso si su protección resultara temporal. Si el virus mutase con regularidad, también se podrían reformular constantemente la vacunas, como ya ocurre con otros patógenos de la gripe.

Mientras se desarrollan las vacunas, se han planteado otras alternativas, como usar el plasma sanguíneo, rico en anticuerpos, de personas que superaron la enfermedad. También existen antivirales que, aunque no curan la COVID-19, han sido designados por sistemas de salud de todo el mundo para su uso como parte del tratamiento.

Solo el tiempo y nuevos estudios permitirán conocer cuánto dura la inmunidad, tanto la natural como la adquirida. En medio de una pandemia global, esta es una carrera contra el reloj  que ya a comenzado.

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(FIN) HML/SPV


Publicado: 3/4/2020
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