En las cimas de los cerros de Chosica, específicamente en la quebrada de la Vizcachera, el sonido de la maquinaria pesada marca el ritmo de una carrera contra el tiempo ante la inminente llegada del Fenómeno El Niño Global y El Niño Costero para el periodo 2026-2027.
Los trabajos consisten en el reforzamiento de diques secos, estructuras diseñadas para proteger a más de 1.500 familias que habitan en las faldas de los cerros y que históricamente han sido vulnerables a los huaicos o deslizamientos de lodo y piedras, constató la Agencia Andina.
Gustavo Mayor, gerente de Gestión de Riesgos de la Municipalidad de Chosica, explicó que se están conformando diques trapezoidales y estructuras cohesionadas en la margen derecha de esta microcuenca, la cual cuenta con 13 tributarios y es una de las más grandes del distrito.
Estos diques cumplen una función vital: su peso permite retener los materiales pesados mientras dejan fluir los lodos y materiales más finos, minimizando así el impacto destructivo de un eventual huaico, explicó el vocero.
El dique busca proteger a pobladores vulnerables
Entre los miles de beneficiarios se encuentra Bertha Cabello, una pobladora que contempla las obras con una mezcla de alivio y esperanza. En el periodo 2022-2023, un huaico destruyó el hogar de esta madre de familia y le arrebató todas sus pertenencias mientras ella se encontraba en Lima comprando útiles escolares para su hijo.
Tras recibir la trágica noticia por un mensaje de WhatsApp y confirmar con una vecina que su casa estaba inundada de lodo, Bertha logró adquirir una nueva vivienda en el sector de Valle Alto, la cual ahora busca proteger. La construcción de este dique se hace bajo convenio entre la municipalidad, el Ministerio de Vivienda y la Autoridad Nacional del Agua (ANA).
La motivación de Bertha para seguir adelante va más allá de lo material, pues su hogar es el refugio de sus tres perros sin pelo peruanos, a quienes considera parte fundamental de su familia. El mayor de ellos, llamado "Covid", llegó a su vida en plena pandemia para ser el compañero de su pequeño hijo Lian, quien en ese entonces sufría de asma.
Gracias al contacto constante con la piel caliente del can, una característica propia de esta raza, el niño logró superar su enfermedad. Bertha asegura que daría la vida por sus mascotas y que, aunque los recursos económicos escasean, su prioridad es mantenerlos a salvo.
Hoy, Bertha y sus mascotas aguardan con mayor tranquilidad la conclusión de los trabajos en la quebrada.
La preparación ante el fenómeno climático incluye no solo la infraestructura física, sino también la resiliencia de una comunidad que se organiza para no volver a perderlo todo. Para los aproximadamente 7.500 pobladores de la zona, estos muros de contención representan la diferencia entre el desastre y la seguridad de conservar su hogar ante la fuerza de la naturaleza.
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(FIN) RAI/RRC
JRA
Publicado: 29/6/2026