La cena navideña en las ciudades de la Costa peruana es muy similar: pavo al horno, puré de manzanas, ensalada Waldorf, arroz árabe y panetón. Sin embargo, la gastronomía de nuestro país ofrece múltiples alternativas y a continuación te ofrecemos cuatro opciones exquisitas y originales para que sorprendas a tus seres queridos en esta Navidad.
Gallina al horno
La Selva es cuna de una gastronomía muy variada y deliciosa. Sus insumos son únicos y su cocina aprovecha la enorme biodiversidad de la Amazonía. Por ello, en las regiones selváticas, la gallina reemplaza al pavo en la cena navideña. El ave se condimenta con ají, pimienta, sal y salsa de soya.
Las familias amazónicas también suelen preparar los clásicos juanes (arroz con palillo, con una pieza de pollo asada en una hoja de bijao), ensalada de frutas o el tacacho de plátano verde.
Además, el chocolate es reemplazado por un ponche de plátano con leche, llamado chapo, y el brindis de medianoche se hace con uvachado, una bebida preparada con uvillas.
Caldo de carnero
El caldo de carnero es un plato navideño típico en la región de Ayacucho. En ciertos pueblos de la sierra sur, la tradición indica que en Navidad las familias acudan a la iglesia a escuchar la misa y, al regresar a casa y cenar en familia, beban el “cura cabeza”.
Se trata de un caldo de carnero, mondongo y mote con hierbabuena. Es una sopa muy reconfortante y sustanciosa.
Empanadas de globo
Estas empanadas son un postre norteño no muy conocido en el resto del país. Tradicionalmente, en la región Lambayeque se comen empanadas de globo como parte de la cena navideña. No tienen relleno y son horneadas hasta quedar crocantes y espolvoreadas con azúcar blanca.
En los días previos a la Navidad, las panaderías de Chiclayo suelen prepararlas para el deleite de todos los vecinos.
Tanta wawa
Su nombre en quechua se traduce literalmente como “pan de niños”. Es un pan dulce tradicional de la región andina: departamentos de Ayacucho, Junín, Áncash, Pasco, Puno, Apurímac y Arequipa. Estos panes de gran tamaño son moldeados y adornados con forma de niño pequeño o bebé, y decorados con pasta de azúcar.
Las panaderías los preparan en fechas especiales, como el Día de Todos los Santos (1 de noviembre) y también forma parte de la comida tradicional alrededor de las celebraciones de Navidad.