La interrupción del transporte de gas natural ocurrido el 1 de marzo del 2026, por una deflagración en el kilómetro 43 del gasoducto de Camisea, no solo paralizó el flujo del recurso por 13 días, sino que perjudicó la producción de hidrocarburos y energía eléctrica, afectó la manufactura y el transporte, golpeó la economía nacional y evidenció la fragilidad de la seguridad energética del país, según el Informe del Sector Gas Natural en el Perú 2026, elaborado por Promigas.
Desde el Estado, el ámbito empresarial y los especialistas del sector salieron voces que coincidieron en la vulnerabilidad del sistema energético peruano, dado la dependencia, casi exclusiva, de una zona productora como Camisea (Cusco) y el único gasoducto de 730 kilómetros, administrado por Transportadora de Gas del Perú (TGP).
No obstante, esa situación abre un abanico de oportunidades de inversión para el sector de gas natural en el Perú, como explotación de yacimientos con potenciales reservas, construcción de gasoductos, industria petroquímica y conexiones domiciliarias.
Aumento de reservas
Según el estudio de Promigas, el Perú tiene 6.6 trillones de pies cúbicos de reservas probadas de gas natural al cierre del 2025, además de 3 trillones adicionales que la China National Petroleum Corporation (CNPC) tiene confirmadas en el Lote 58, pero que aún no está registrado en el Libro de Recursos de Hidrocarburos del Ministerio de Energía y Minas (Minem).
“El 97% de las reservas probadas provienen de los lotes 88 y 56 de Camisea, tomando en cuenta que también están los lotes 57 y 58, todos los cuales suman para 13 años de abastecimiento, o sea, hasta el año 2039”, explica el exministro de Energía y Minas Jorge Montero.
“También tenemos recursos prospectivos, lo que se considera como potencial y puede convertirse en reservas probadas, luego de estudios y trabajos de exploración. A ese nivel tendríamos 45 trillones de pies cúbicos en la zona del Candamo, ubicada en la Cuenca de Madre de Dios y el ‘Tren Gasífero del Sur’”, destaca.

Jorge Montero señala que el “Tren Gasífero del Sur” va desde Camisea hasta Candamo, en la frontera entre los departamentos de Madre de Dios y Puno, abarcando un área de más o menos 800 kilómetros.
“Candamo daría gas natural para los próximos 50 a 60 años, siendo conservadores; sin embargo, para que eso funcione se necesita una demanda ancla, es decir, no vendrá ningún inversionista a poner 2,000 millones de dólares o más en los recursos prospectivos para seguir abasteciendo de gas a Lima y Callao, además de exportar un poco”, dijo.
Por su parte, el expresidente de Perupetro Aurelio Ochoa recuerda que, a finales de los años 90, la empresa Mobil descubrió en la zona de Candamo 2 trillones de pies cúbicos de gas natural, por lo cual no es algo especulativo, sino comprobado.
“Eso sería el inicio de lo que se podría hallar en esa zona. Una ventaja de Candamo es que está muy cerca de la Carretera Interoceánica en Madre de Dios y eso facilitaría la logística cuando empiece a desarrollarse y no habría necesidad de vuelos en helicóptero, como es el caso de Camisea”, resalta.
“Candamo está en la zona de influencia del Parque Nacional Bahuaja Sonene, una reserva natural, pero hace unos meses se inició diálogo con la población y se estaba convenciendo de la viabilidad del proyecto gasífero, pues vieron como Cusco se había beneficiado con tanto dinero generado por la explotación de Camisea. Por lo tanto, hay perspectivas de que eso pueda explotarse y tendríamos un horizonte mayor porque ya se hizo sísmica y se perforó un pozo, es decir, hay información geológica que permite no especular, sino simplemente ampliar”, agrega.

Demanda e inversiones
El exministro Jorge Montero enfatiza que es necesario generar una demanda ancla que le asegure al inversionista vender el gas de Candamo en mayores cantidades a los que ahora ofrece el mercado.
“Esa demanda ancla hay que construirla y existen tres iniciativas. Una es la petroquímica del sur (con una inversión superior a 2,000 millones de dólares), que hasta ahora no se concreta, pero si existiera sería un gran demandante de gas para las reservas prospectivas de Candamo”, explica.
“Con la petroquímica del sur se produciría la urea que necesita la agricultura familiar y la agroexportación peruana, la cual importamos por un valor carísimo. Además, ya se dieron conversaciones avanzadas y algunos niveles de negociación con dos o tres empresas transnacionales interesadas”, añade.

Jorge Montero indica que la segunda demanda ancla sería las tres turbinas de la Central Térmica Ilo (Moquegua), operadas por Engie Energía Perú, la cual es la principal reserva fría del sistema eléctrico peruano interconectado.
“Las tres turbinas pueden producir hasta 570 megavatios de potencia para darle seguridad energética al país, las cuales actualmente funcionan con diésel. Entonces, la empresa Engie haría una inversión para pasar del diésel, que es caro, al gas natural, mucho más económico”, refiere.
El especialista señala que la tercera demanda ancla es el proyecto de masificación del gas natural, empezando por el proyecto de siete regiones (cerca de 600 millones de dólares de inversión) que podría concretarse con una adenda al contrato de Cálidda, actual distribuidor de gas domiciliario en Lima y Callao.
“Ellos han presentado una adenda para continuar con su negocio diez años más y han propuesto llevar gas virtual (en camiones cisternas) a siete regiones: Junín, Ayacucho, Huancavelica, Apurímac, Cusco, Puno y Ucayali, aunque este último se abastecería de una producción local de gas que vendría de Aguaytía”, sostiene.
En el Perú operan cinco empresas de distribución que llevan gas natural a familias, comercios e industrias en 10 regiones y la provincia constitucional del Callao, por lo cual hay un amplio margen para trabajar en la masificación.

Otro gasoducto
Aurelio Ochoa reitera la importancia de tener otro gasoducto en el Perú y la entrada de operación de Candamo activaría automáticamente el interés de construir otra infraestructura similar que, incluso, podría conectarse al ducto de Camisea.
“Ahora tenemos una vía de evacuación del gas y hemos visto la dependencia de ese gasoducto. Para transportar el gas de Candamo tendría que reactivarse el gasoducto sur peruano u otra alternativa para tener dos vías de evacuación, contando Camisea cuyo tiempo de operación podría extenderse porque no se ha perforado más abajo, donde hay formaciones geológicas favorables para la acumulación de gas. Todavía se está consumiendo lo que descubrió la empresa Shell en el año 1984”, señala.
Por su parte, Jorge Montero no descarta que la otra alternativa de gasoducto podría ser el Sistema Integrado de Transporte de Gas (SIT-Gas), proyecto en formulación que reemplaza al gasoducto sur peruano, para la construcción de un nuevo ducto que lleve gas natural hacia Apurímac, Arequipa, Cusco, Puno, Moquegua y Tacna, con una inversión superior a los 4,300 millones de dólares.
Cabe indicar que Transportadora de Gas del Perú (TGP) tiene un proyecto de gasoducto en la costa sur del Perú que llega hasta Tacna, el cual está siendo evaluado por el Gobierno peruano. Al inicio se contemplaba una inversión cercana a los 2,000 millones de dólares para ampliar el Sistema de Transporte de Gas Natural en 923 kilómetros, con los tramos Humay (Cañete, Lima)-Mollendo (Arequipa)-Ilo (Moquegua), así como ramales hacia la ciudad de Arequipa.

Recorrido del gas natural
Para entender el recorrido del gas natural, el Consorcio Camisea explica que es necesario dividir su cadena de valor en etapas: producción, transporte y distribución.
La producción, a cargo del Consorcio Camisea, comienza en los yacimientos ubicados en el distrito de Megantoni (Cusco) donde se extrae el gas natural que luego es enviado a la Planta Malvinas para separarlo en dos productos distintos: gas natural seco y líquidos de gas natural.
Ambos productos son entregados a la empresa Transportadora de Gas del Perú (TGP), la cual es dueña y operadora del gasoducto y el poliducto de líquidos por donde se transportan el gas natural seco y los líquidos de gas a lo largo de más de 700 kilómetros, cruzando la selva y los Andes peruanos, para llegar a la costa peruana.
El ducto que transporta los líquidos llega a la Planta de Fraccionamiento de Pisco (Ica), operada nuevamente por el Consorcio Camisea. Aquí, esos líquidos se procesan para producir diesel, nafta y GLP.
En el caso del gas natural seco, al llegar a la costa, TGP lo entrega a las empresas distribuidoras concesionarias como Cálidda (Lima y Callao), Contugas (Ica) y Quavii (norte del país), las cuales se encargan de construir las redes de tubos debajo de las calles, conectar las tuberías a los hogares, abastecer a los grifos de GNV y facturar el consumo mensual a los usuarios.
Publicado: 30/10/2026