Escribe: José Vadillo VilaDesde el tintero de un agnóstico, Santiago Roncagliolo entrega un libro para quienes –creyentes o no– buscamos comprender quién es el sumo pontífice, León XIV, figura clave para el difícil contexto global y con el cual la iglesia católica, la principal del mundo, camina hacia la mitad del siglo XXI.
«El pastor y los lobos» combina el reportaje con el testimonio. Es un libro de no ficción que ofrece diversas aristas a los lectores.
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En sus 57 capítulos da luces sobre el sacerdote agustino Robert Prevost, el papa León XIV, en base a testimonios de quienes han conocido y trabajado directamente con él. Y, también, de quienes lo cuestionan y rechazan su presencia en la silla de san Pedro.
Silencioso, analítico, trabajador, estudioso. Hombre de fe que sabe escuchar. Con preocupación real por los más pobres frente al clericalismo de otros. El sacerdote que también apuesta por los laicos.
Un hombre de Cristo no abundante en anécdotas (dato que sintetiza su bajo perfil). Metódico y ordenado en el cumplimiento del deber. El que supo enfrentarse a la «oscuridad» dentro de la iglesia, léase casos de lavado de dinero, de delitos financieros, de abusos sexuales que hay tras sotanas.
Agreguemos -para el interés local-: Roncagliolo va tras el misionero norteamericano que trabajó en la costa norte, en Chulucanas, Piura Chiclayo, Trujillo, y se hizo peruano por decisión propia.
Fue en Prevost, con estas características, en quien el visionario papa Francisco (Jorge Mario Bergoglio, 1936-2025) distinguió al idóneo sucesor, luego de encomendarle tareas difíciles y a quien llevó al Vaticano, como prefecto del dicasterio de los obispos y encargado de la Comisión Pontificia para América Latina.
El resto, ya lo sabemos y Roncagliolo, en los capítulos finales, nos resume también sobre cómo fue esa elección entre los obispos, que también tiene tintes de una guerra política.
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Porque «El pastor y los lobos» también nos permite comprender las luchas al interior de la propia iglesia: los sacerdotes y obispos que se guían por el clericalismo y aquellos quienes miran la iglesia como una entidad dedicada, sobre todo al trabajo con los pobres; los conservadores y los progres; aquellos encubridores de pecados y abusos y los que buscan la luz y la justicia. Lobos y ovejas. ¿Hablamos de la misma iglesia fundada alrededor de un hombre que murió crucificado? Sí.
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Escritor con gran oficio, Roncagliolo domina la dosificación en capítulos cortos, con finales que invitan al lector a querer descubrir en las siguientes páginas la respuesta a la interrogante que lanza, a la puerta que entreabre.
Narra esta investigación periodística sobre un religioso que vive en un lugar alejado de un país tercermundista (que podría ser un tema aburrido) como una novela de suspenso.
Y los datos que toma de los testimonios, de las investigaciones de temas turbulentos, que continúan y que tienen relaciones políticas y económicas, le ofrecen a Roncagliolo los elementos necesarios para arman el libro de no ficción como un thriller, logrando, muchas veces, esa tensión en el lector.
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«El pastor y los lobos» es también el exorcismo de los propios demonios del autor.
Puede padecer un acto pedante que un autor entreteja su propia historia con una investigación sobre una figura mundial como el papa. Acto arriesgado, cómo no. Pero la vida de Roncagliolo nos permite comprender a una clase social limeña creyente la cual, a su vez, nos acerca a personajes que serán claves para comprender a Prevost y a quienes lo critican.
Me detengo en la revisión que hace Roncagliolo sobre las «Confesiones» de San Agustín. Al autor le sirven para conectarlas no solo con su indagación sobre el agustino Prevost, sino con su propia experiencia vital, de niño y adolescente formado en el privilegiado colegio jesuita limeño de la Inmaculada, proveniente de un hogar intelectual, ejercitado en el arte de cuestionar. Un joven que se aleja de la religión, escupe a la cruz, y, luego, en un momento, vuelve al rebaño y hasta le seduce la idea de abrazar el sacerdocio, a pesar de los defectos de muchos de los pastores.
El catolicismo nos atraviesa a todos los hispanoamericanos en diversos grados. Es una huella que permea, como nos recuerda la solapa, parte de la obra de Roncagliolo, quien ha escrito una trilogía de novelas sobre la iglesia de Cristo en la Tierra: «Abril rojo» (de muy recomendada lectura), «Y líbranos del mal» y «El año en que nació el demonio».
Mas en los capítulos que intercala con la investigación central, no solo realiza un ajuste de cuentas con el catolicismo, sino también con la imagen de su padre, el político peruano de izquierda Rafael Roncagliolo (1944-2021).
El retrato que traza el novelista sobre su padre conmueve por la crudeza, la violencia tras bambalinas. Destruye la imagen del intelectual, lo cual ha sido criticado por algunos lectores que conocieron o tienen al padre como referencia del intelectual comprometido. Pero también, al igual que sucedió con la religión, Roncagliolo hijo firma la paz con Roncagliolo padre, lo comprende en sus odiseas, retoma la relación, supera las amarguras… deja una rosa sobre la urna con sus cenizas.
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Es indudable lo importante que fue el pontificado de Francisco, con sus altas y bajas, para virar en parte de la opinión pública y de los escritores nuestras miradas sobre la iglesia católica. Otras voces podrían ampliar este proceso hasta el papa Juan XXIII y su convocatoria al Concilio Vaticano II.
Pero el papa argentino, con su carisma y apertura a algunos temas, su apuesta sinodal, sus yerros humanos, su humildad a ultranza, hizo voltear hacia el catolicismo a ¿millones?, a quienes nunca creyeron ver cambios y ciertos mensajes avanzar en esta institución de dos mil años.
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Con Francisco se da, también, el «efecto Cercas» en la industria editorial, que es muy reciente para analizar la dimensión que tendrá. Las facilidades que le dio la santa sede a un escritor famoso como el español Javier Cercas, de raíces católicas pero que se declaró abiertamente agnóstico, para que escriba con total libertad un libro sobre la visita del papa Francisco a Mongolia, tuvo un efecto muy importante en la industria editorial en general, que solo podía comprender estos temas como thrillers o investigaciones periodísticas duras.
Lo de Cercas se trató de una jugada maestra de los comunicadores del Vaticano. «El loco de Dios en el fin del mundo» (2025) puede ser el artefacto de marketing más interesante, es un texto de periodismo y testimonio de Javier Cercas, quien abrió el camino a escritores de prestigio para: a) (volver a) interesarse con libertad en temas de la iglesia católica más allá de los escándalos y denuncias de sacerdotes pederastas o metidos en malversaciones de fondos, verbigracia, y retomar el tema medular de la fe (ganada o perdida) para la creación literaria; b) hacer las preguntas más incómodas a las altas esferas de la iglesia; c) no mirar el mercado editorial religioso como algo propio de los ignorantes feligreses; y, d) redescubrir su fe o aceptarla con más calma. Se pueden sumar más hipótesis.
En este grupo de autores está Santiago Roncagliolo y su búsqueda de pastores con piel y alma de ovejas.
Ficha técnica:
Roncagliolo, Santiago. «El pastor y los lobos» (Lima, Seix Barral, 2026). Pp. 330.
(FIN) JVV/JVV
Publicado: 11/9/2026