Era menor de edad cuando llegó a Lima en 2015 con la ilusión de estudiar una carrera técnica. Había hecho un viaje largo desde la comunidad indígena quechua José Carlos Mariátegui, en el distrito de Curahuasi, provincia de Abancay, en Apurímac. Diez años después, regresó a su comunidad para crear Niuver, un centro de formación técnica que hoy está transformando las oportunidades educativas de niños y adultos en su distrito.
“Siempre quise formar una empresa propia, para dar empleo y retribuir al país lo que han invertido en mí”, afirma Marleni Paniura Valverde, joven emprendedora y becaria de Beca 18 del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) del Ministerio de Educación, quien estudió Electrotecnia Industrial en el Instituto Tecsup, en Lima.

Marleni es la tercera de cinco hermanos en una familia dedicada a la agricultura y la ganadería. El estudio fue siempre un valor inculcado en su hogar, sin embargo, la situación económica de su familia le impedía cumplir su deseo de acceder a una formación superior. “Mi vida dio un giro completo al conocer la Beca 18”, recuerda.
Así pudo estudiar Electrotecnia Industrial. Era la única mujer en su aula y una de las tres en toda su promoción. Tras culminar los 3 años de la carrera, se insertó rápidamente en el campo laboral y trabajó en importantes empresas en Lima y Apurímac. Pero el sueño que la había llevado a salir de su comunidad seguía intacto.
Al regresar a Apurímac, se involucró en labores educativas con niños, una experiencia que la conectó con su propia historia. “Tuve contacto directo con realidades de carencia económica, familias fracturadas y niños asumiendo roles de adultos. Entendí que somos una sociedad repitiendo patrones y que la única forma de romper ese ciclo es a través de la educación, pero no necesariamente la tradicional”, explica.
Así nació Niuver Perú, un centro que ofrece formación técnica y tecnológica a personas de todas las edades, incluyendo niños desde los siete años. Allí se desarrollan talleres de soldadura, electricidad, computación, carpintería, electrónica, emprendimiento, grabado láser e impresión 3D, con un enfoque que combina habilidades técnicas, desarrollo emocional, soporte psicosocial y responsabilidad ambiental.
“Niuver surge para transformar el potencial de nuestro distrito y región. No solo buscamos la superación económica mediante oficios de rápida inserción laboral; nos enfocamos en el desarrollo integral de la persona, derribando barreras mentales y sociales”, señala Marleni, quien hoy tiene 27 años. “Nuestra misión es formar personas capaces de liderar emprendimientos con conciencia, con la capacidad de crear y construir industria”, agrega.
Gracias a su aporte con este enfoque innovador y de impacto social, Marleni fue reconocida con una mención honrosa del Premio Nacional de la Juventud 2025, otorgado por el Ministerio de Educación, en la categoría Ambiente.

En Niuver pueden estudiar personas que no lograron acceder a la educación básica, trabajadores independientes, madres, emprendedores y adultos mayores. “Buscamos que no solo estén preparados para un empleo, sino también para iniciar sus propios negocios. Se trata de una superación económica real”, enfatiza.
Para Marleni, una de los más de 52,000 beneficiarios del Pronabec que estudiaron una carrera técnica, el éxito tiene un significado particular. “La perseverancia es mi motor. Creo que el éxito no depende del tiempo, sino de las acciones. Miro a la sociedad con ojos empáticos, aun sabiendo que no puedo resolver todos los problemas, pero elijo aportar desde mis posibilidades”, reflexiona. “Mi sueño empezó siendo individual, pero hoy es colectivo”, dice.
(FIN) NDP/LZD