La combustión generada por la quema de basura como llantas, envases de pintura y otros plásticos fue la causa de la afección que sufrieron 60 alumnos del colegio César Vallejo de la zona de La Ensenada, en Puente Piedra, el pasado miércoles 26 de marzo.
El miércoles 26 se dio cuenta de una intoxicación masiva de niños de entre 4 y 7 años en el mencionado centro educativo. Al inicio se atribuyó el hecho al desayuno consumido de Qali Warma,
pero luego se descartó totalmente esa versión. Los pequeños presentaban ardor en los ojos, dolor de cabeza y, en algunos casos, vómitos.
Elmer Quichiz, director ejecutivo de Ecología y Protección del Ambiente de Digesa, informó a la agencia Andina que personal de esa entidad ubicó la fuente de la emisión de esos gases, en la explanada de un cerro muy cercano al colegio.
Según señaló, allí se encontró llantas, envases de pínturas, forros de plástico de cuadernos y otros objetos que habían sido quemados.
Al parecer, dijo, la quema había sido por la noche y si bien el humo ya se había disipado, aún quedaba en el ambiente los gases irritantes y el material particulado, que, por efectos de la dirección del viento, fueron arrastrados hacia el segundo piso del colegio.
Quichiz indicó que la Digesa instaló inmediatamente un centro de monitoreo en el lugar para detectar la presencia de gases irritantes y metales pesados en el material particulado.
El especialista dijo que el personal de la Municipalidad de Puente Piedra presente en el lugar limpió inmediatamente la zona, pero que se les indicó que la comuna debía aplicar el Código Penal y castigar ese delito ambiental -que está penado con cárcel- una vez que se identifique a los responsables.
Caso Kumamoto 1 y 2
Respecto al caso similar registrado una semana después en los colegios Kumamoto 1 y 2 del mismo distrito, Quichiz indicó que se han identificado tres posibles fuentes de contaminación.
Precisó que una de ellas es un botadero de basura, la que al descomponerse emite gas metano. Una segunda posibilidad es un eventual escape de gas de una planta envasadora ubicada más o menos a un kilómetro de esas escuelas.
Finalmente, también se baraja la posibilidad de que en algunas de las viviendas cercanas operen algunos talleres de pintura donde se manejen solventes y otras sustancias que habrían originado el fuerte olor que afectó a los niños.
El experto indicó que en este caso los pequeños sufrieron irritación ocular leve y que fue el pánico que tuvieron lo que les provocó la pulsación acelerada.
Agregó que, por tratarse de una planta envasadora de gas la que podría estar involucrada en el problema, el asunto ha pasado a manos del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) del Ministerio del Ambiente, ya que Digesa no tiene competencia en esos casos.
(FIN) ART/RRC