Según Targa el diagnóstico identifica un sistema ineficiente e inequitativo, donde, pese a que la mayoría de viajes se realiza en transporte público o modos no motorizados, las políticas y la inversión continúan priorizando el uso del vehículo particular.
“Esto se traduce en congestión estructural, baja velocidad de los buses (entre siete y 16 kilómetros por hora en hora punta), altos niveles de informalidad y un servicio de baja calidad que afecta principalmente a los hogares de menores ingresos”, detalló.

De acuerdo con el
Banco Central de Reserva (BCR) el costo de pérdidas económicas a consecuencia de la congestión ascendió a
20,000 millones de soles en el 2023. “Con tasas de motorización aún bajas (210 veh./hab) el problema puede empeorar, pero la solución no pasa por construir y ampliar la infraestructura vial para el vehículo particular”, precisó el especialista.
Líneas de acción
Para el representante del
Grupo Banco Mundial la clave para solucionar este problema está en priorizar (recursos de inversión y espacio vial), los modos más eficientes y sostenibles de transporte en el contexto de cada ciudad.
“Para revertir esta situación, el Banco Mundial plantea tres líneas de acción: priorizar el transporte público y la movilidad activa (incluyendo carriles exclusivos, expansión de sistemas masivos y ciclovías); fortalecer la gobernanza y la gestión del sistema; y avanzar hacia un modelo financiero sostenible que incluya subsidios y nuevas fuentes de financiamiento”, detalló Targa.
En el primer caso, el eje central de la política debe dar prioridad al transporte que moviliza a la mayoría de las personas. “Esto implica implementar carriles exclusivos o preferenciales para buses, expandir y optimizar sistemas masivos y avanzar hacia una integración física, operacional y tarifaria que permita viajes más simples y eficientes”, refirió.

En paralelo, dijo, se debe consolidar una red de ciclovías protegidas y conectadas, así como mejorar la infraestructura peatonal, integrándolas con el transporte público.
En la segunda línea, precisó que la transformación del transporte urbano requiere instituciones más sólidas y mejor coordinadas. “Esto implica consolidar autoridades de transporte con competencias claras, fortalecer la planificación y mejorar la fiscalización mediante herramientas electrónicas”, sostuvo Targa.
Asimismo, manifestó que es clave modernizar la gestión del tránsito con centros de control y redes semafóricas inteligentes, y contar con información confiable y actualizada para reducir la siniestralidad vial y mejorar la toma de decisiones basada en datos.
Finalmente, la tercera línea de acción implica la sostenibilidad financiera del sistema.
“El modelo actual, basado casi exclusivamente en el pago del pasaje, no es suficiente para sostener un sistema moderno y de calidad. Se propone avanzar hacia una política integral de subsidios operativos”, puntualizó.
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(FIN) VLA/JJN