¡Atención jóvenes! Tomen nota de 7 conceptos financieros para evitar deudas y ahorrar

Ingresos, gastos, deuda, ahorro e inversión son algunos conceptos clave

El ahorro es la base de una buena salud financiera. ANDINA/Difusión

El ahorro es la base de una buena salud financiera. ANDINA/Difusión

03:00 | Lima, oct. 6.

Los jóvenes tienen hoy un acceso cada vez más temprano a billeteras digitales, tarjetas, aplicaciones financieras y compras por internet. Sin embargo, el acceso a estos servicios no siempre está acompañado de los conocimientos necesarios para utilizarlos adecuadamente.

Según la última medición nacional de capacidades financieras de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) y CAF, solo el 13% de los peruanos alcanzó un nivel alto de educación financiera, mientras alrededor del 41% presentó un nivel bajo.

En ese contexto, Alfredo Marín, gerente de Pasivos de BanBif, destaca que la educación financiera debe comenzar desde los primeros contactos con el dinero y no cuando aparecen los problemas económicos. 

“Los hábitos financieros se forman mucho antes de tener un sueldo importante. Un joven ya toma decisiones financieras cuando recibe una propina, maneja un presupuesto, utiliza una billetera digital o realiza su primera compra por internet”, explica.

En ese sentido, Marín identifica siete conceptos fundamentales que pueden ayudar a los jóvenes a administrar mejor sus recursos:

1.-Ingresos: conoce cuánto dinero recibes y de dónde proviene.

2.-Gastos: identifica en qué utilizas tu dinero y distingue entre necesidades y deseos.

3.-Presupuesto: planifica los ingresos y gastos para evitar desequilibrios.

4.-Ahorro: separa una parte de tus ingresos para alcanzar objetivos o enfrentar emergencias.

5.-Deuda: comprende cuándo es conveniente asumirla y cuál será su costo.

6.-Tasa de interés: conoce cuánto cuesta solicitar dinero prestado o cuánto puede generar una inversión.

7.-Inversión: entiende dónde se coloca el dinero, qué rentabilidad se espera y cuáles son los riesgos.

Posteriormente, los jóvenes pueden incorporar conocimientos sobre inflación, riesgo, diversificación, seguros e interés compuesto.

Pero antes de estos conceptos existe una regla básica: diferenciar una necesidad de un deseo, lo que permite controlar mejor el consumo y tomar decisiones más conscientes.

La falta de conocimientos financieros puede generar consecuencias que se prolongan durante años. No comprender el funcionamiento de una tarjeta de crédito puede llevar a acumular deudas.

Asimismo, no elaborar un presupuesto puede generar un gasto desordenado y no desarrollar el hábito del ahorro puede dejar a una persona sin recursos para enfrentar emergencias.

 Marín también propone una fórmula sencilla para fomentar el ahorro: “Ingreso – ahorro = dinero disponible para gastar”. La recomendación es separar primero una parte de los ingresos para ahorrar y utilizar para los gastos el monto restante.

El tiempo también juega a favor de quienes comienzan temprano. Una persona que aprende a ahorrar e invertir desde los 20 años puede contar con varias décadas para aprovechar el interés compuesto.

En cambio, quien empieza más tarde tendrá que realizar un mayor esfuerzo de ahorro para alcanzar resultados similares.

Por ello, las decisiones financieras que pueden parecer pequeñas durante la juventud pueden generar importantes diferencias económicas en el futuro.

Antes de aprender a invertir, es importante aprender a administrar el dinero. Una persona debe conocer cuánto recibe, cuánto gasta y cuánto puede ahorrar antes de asumir compromisos financieros.

“Educar financieramente a los jóvenes no significa únicamente enseñarles a ganar más dinero, sino ayudarlos a administrarlo, protegerlo y tomar mejores decisiones desde el primer momento en que comienzan a relacionarse con él”, puntualiza.

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(FIN) NDP / MDV 


Publicado: 6/10/2026