La mayoría de las estrellas, incluidas la mayoría de las enanas blancas, se comportan como ‘radiadores perfectos’, por lo que su color está determinado casi por completo por la temperatura. Un grupo de astrónomos descubrió que, de acuerdo con sus modelos de visión humana, algunas estrellas podrían ser percibidas por el ojo humano con otros colores, por lo que tendríamos estrellas verde, rosa, morada y otras. Conoce cómo llegaron a esta conclusión en esta nota.
Una
enana blanca es lo que queda después de que una estrella del tamaño de nuestro Sol se haya quedado sin combustible. Aproximadamente, el 98 % de todas las estrellas del universo terminarán finalmente como enanas blancas, incluido nuestro propio Sol, de acuerdo con la
NASA.
En la mayoría de las estrellas, las más frías se ven anaranjadas, las semejantes al Sol lucen blancas y las más calientes presentan un azul pálido. El estudio científico, publicado en la revista
RAS Techniques and Instruments (RASTI), muestra que estos restos
densos de estrellas similares al Sol pueden apartarse de la relación habitual entre temperatura y color.
"Nadie había investigado realmente qué otras posibilidades podían existir para las enanas blancas”, explicó el Dr. Mark Hollands, investigador del Grupo de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Warwick y líder del estudio. “Resulta que estas estrellas increíblemente densas pueden producir colores que nadie esperaba, y algunos de ellos realmente me sorprendieron”.
Los investigadores analizaron una muestra representativa de 151 enanas blancas situadas a unos 65 años luz de la Tierra. Cinco presentaron colores inusuales: dos amarillas y tres rosadas. El resultado sugiere que aproximadamente una de cada treinta tendría una coloración poco habitual.
En las 146 restantes, la mediana de la temperatura de color fue de aproximadamente 6.800 kelvin, que percibimos como blanco. El hallazgo cuestiona la idea de que estas estrellas suelen ser azules: las más calientes y azuladas son más brillantes, pueden detectarse desde mayores distancias y están sobrerrepresentadas en estudios basados únicamente en el brillo.
“Una de cada treinta puede no parecer una proporción muy grande, pero, si consideramos toda la población de enanas blancas del universo, sigue habiendo muchas estrellas de colores extraños. Sin embargo, al calcular la mediana de una población representativa de enanas blancas, descubrimos que la enana blanca promedio realmente es blanca”, señaló el Dr.
Boris Gänsicke, profesor del Departamento de Física de la Universidad de Warwick, en un
comunicado.

¿Por qué las enanas blancas pueden tener colores inesperados?
La explicación está en la densidad de sus atmósferas. En las más frías, esta puede alcanzar aproximadamente un gramo por centímetro cúbico, una cifra cercana a la densidad del agua y millones de veces superior a la de la fotosfera solar. En esas condiciones, elementos como el carbono, el calcio y el sodio interactúan con el plasma denso de helio que los rodea y absorben luz en un rango de colores más amplio que a densidades menores. Esto modifica el color que tendría una estrella cuyo comportamiento dependiera únicamente de su temperatura.
Como ninguna enana blanca está lo suficientemente cerca para observar directamente su color, el equipo lo calculó mediante sus espectros, que muestran cómo se distribuye la luz según su longitud de onda. Los investigadores procesaron esos datos con un modelo de visión humana para determinar cómo percibiríamos su luz.
Los resultados revelaron grupos relacionados con la composición atmosférica. Las estrellas ricas en carbono suelen presentar tonos rosados o morados, mientras que aquellas enriquecidas con restos de asteroides y cometas tienden al amarillo. Las más frías con atmósferas mixtas de hidrógeno y helio pueden adquirir tonalidades cian o azul pálido.
¿Y la estrella verde? El caso más llamativo es WD J1330+6435, con una temperatura aproximada de 4.000 grados Celsius. La incorporación de material rocoso enriqueció su atmósfera con calcio, litio y sodio, lo que produce una apariencia verde chartreuse en los modelos. Según los investigadores, sería la primera estrella verde identificada en la galaxia.
“Las trazas de sodio en la atmósfera de esta enana blanca absorben la parte naranja del espectro y dejan un resplandor verde fantasmal. Imaginen estar de pie en un planeta y mirar hacia arriba para contemplar una estrella verde. Parece algo sacado de la ciencia ficción”, añadió el Dr. Hollands.
El equipo también identificó a WD J1011+2845, situada a 48 años luz de la Tierra, como una posible candidata a la estrella más roja registrada. Su zona de convección ha transportado carbono desde el núcleo hasta la superficie. Las moléculas resultantes alteran la luz y concentran casi toda su emisión en longitudes de onda superiores a 600 nanómetros, generando un intenso tono rosado salmón.
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Publicado: 21/10/2026