Un ejemplar de gato andino, considerado uno de los felinos más amenazados de América y una de las especies más raras del mundo, fue registrado después de mucho tiempo en el distrito de Aquia, ubicado en la provincia de Bolognesi, en la región Áncash.
El avistamiento se produjo en la naciente del río Pativilca, en una zona de conectividad ecológica ubicada entre el Parque Nacional Huascarán (PNH) y el Área de Conservación Ambiental (ACA) Rimay Cóndor, un corredor biológico estratégico para la conservación de los ecosistemas altoandinos.
El jefe del PNH, Abdías Villoslada, destacó la importancia del hallazgo de este animal, cuyo nombre científico es Leopardus jacobita, debido a la escasez de registros de esta especie en la región. “Desde hace mucho tiempo no se podía avistar a este felino. El gato andino es una especie escurridiza, no es fácil de ver”, manifestó.

Tras indicar que la presencia del felino constituye un indicador de la buena salud de los ecosistemas de montaña, el funcionario mencionó que se reforzarán las labores de vigilancia para garantizar la conservación de este entorno natural. “El registro de esta especie evidencia la importancia de mantener ecosistemas altoandinos saludables y conectados. El gato andino requiere amplias áreas de hábitat en buen estado para sobrevivir, por lo que su presencia es un indicador del estado de conservación del parque”, sostuvo.
De acuerdo al Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), organismo adscrito al Ministerio del Ambiente, el registro ocurrió en un territorio donde el PNH, la Comunidad Campesina de Aquia y la Asociación Ecosistemas Andinos (ECOAN) desarrollan desde hace varios años acciones conjuntas de conservación orientadas a proteger los ecosistemas de montaña y la fauna silvestre.
La observación adquiere especial relevancia debido a que el gato andino es una de las especies menos conocidas y más amenazadas de Sudamérica. Su distribución está restringida a ecosistemas altoandinos de Perú, Bolivia, Chile y Argentina, entre los 3,000 y 5,800 metros sobre el nivel del mar.
Los especialistas estiman que la población mundial de este felino apenas alcanza algunos miles de individuos. Además, presenta una baja tasa reproductiva, pues las hembras suelen tener entre una y tres crías por camada, situación que incrementa su vulnerabilidad frente a la pérdida de hábitat y otras amenazas ambientales.
Para los especialistas, cada nuevo registro del gato andino representa una valiosa oportunidad para ampliar el conocimiento sobre la distribución de la especie y fortalecer las estrategias de conservación de uno de los felinos más escasos y emblemáticos del continente.