El último reporte de monitoreo registra 57 focos de calor en el departamento de Amazonas. Los puntos aparecen distribuidos en diferentes provincias y distritos, con una presencia importante en zonas rurales de Luya, Rodríguez de Mendoza, Utcubamba, Bagua y Chachapoyas.
Entre los sectores con registros figuran San Francisco del Yeso y Santa Catalina, en Luya; Chirimoto y Limabamba, en Rodríguez de Mendoza; Bagua Grande, Cajaruro, El Milagro y Jamalca, en Utcubamba; así como Imaza, La Peca, Chiquilín, Granada y La Jalca, entre otros puntos consignados en el monitoreo.

En el caso de Luya y Rodríguez de Mendoza, se contabilizan 14
focos de calor: ocho en Luya y seis en Rodríguez de Mendoza. En Utcubamba, los registros visibles se concentran principalmente en Jamalca, El Milagro, Cajaruro y Bagua Grande.
La situación merece atención porque Amazonas presenta una marcada diversidad climática. Mientras las zonas altas, como Chachapoyas, mantienen temperaturas considerablemente más moderadas, sectores de menor altitud pueden registrar condiciones mucho más cálidas. El SENAMHI señala, por ejemplo, que en Bagua Grande las temperaturas máximas pueden alcanzar alrededor de 34 °C, mientras que la climatología de Amazonas muestra que las zonas bajas presentan temperaturas superiores a las de la sierra.
Este contraste es importante al hablar de focos de calor. No todos los puntos representan un incendio activo, ya que un foco de calor es una anomalía térmica detectada mediante monitoreo satelital. Puede tener diferentes causas y necesita ser verificado para determinar si corresponde efectivamente a una quema o a un incendio.
Sin embargo, la presencia de 57 puntos registrados en Amazonas sí constituye una señal que no debería pasar desapercibida, especialmente en sectores donde existen bosques, pastizales, cultivos y vegetación que podrían favorecer la propagación del fuego bajo determinadas condiciones.
Además, antecedentes de monitoreo forestal muestran que agosto y septiembre suelen concentrar una parte importante de los focos de calor en el país, por lo que la vigilancia durante esta etapa resulta especialmente relevante.

La información disponible permite ubicar los puntos y conocer las zonas donde se están presentando estas anomalías térmicas. Ahora el reto es evitar que una quema aparentemente controlada termine convirtiéndose en un incendio que afecte bosques, cultivos, viviendas o comunidades.
Publicado: 4/9/2026