Después de siete años de tratamiento y seguimiento médico por un agresivo cáncer, Sebastián, de 17 años, tocó la “Campana de la Victoria” del Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN) San Borja, como símbolo de la culminación de una etapa de lucha y el inicio de una nueva historia.
El adolescente fue sorprendido por el personal de salud que lo acompañó durante estos años con globos, mensajes de cariño y un túnel humano por el que caminó hasta llegar a la emblemática campana, que hizo sonar entre aplausos y muestras de alegría, en un momento que representó esperanza, perseverancia y fortaleza.
"La historia de Sebastián reafirma el compromiso de la institución con una atención pediátrica que entiende que no se trata únicamente de combatir una enfermedad, sino también de cuidar, escuchar, acompañar y brindar un trato digno y humano a cada niño y familia", comentó la directora general del INSN San Borja, Dra. Zulema Tomás Gonzales.
“Esta noticia es de alegría, fe y esperanza. Gracias a todo el personal que hizo posible este momento feliz y a su familia, que nunca dejó de luchar por su hijo. El cáncer sí se cura”, expresó.
En el marco del Día Nacional de la Salud y Buen Trato al Paciente, la Campana de la Victoria de Sebastián es el reflejo de una historia de perseverancia, esperanza y acompañamiento, y un recordatorio de que humanizar la salud también es parte de sanar.
Una lucha de siete años
La historia de Sebastián V. P. comenzó en octubre de 2019, cuando tenía apenas 10 años. Presentaba hinchazón abdominal y dificultad para respirar. Los exámenes médicos revelaron que padecía linfoma de Burkitt, un tipo de cáncer agresivo que requería un tratamiento oportuno e intensivo.
Su estado de salud se complicó rápidamente. Presentó tumores internos, derrame pleural, compromiso de ambos pulmones y una afectación renal por lo que permaneció un mes y medio en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Ante la gravedad de su condición, su familia recibió la noticia de que debía prepararse para un desenlace adverso.
Sin embargo, el menor continuó luchando. Durante más de dos años y medio recibió quimioterapia y luego continuó bajo seguimiento médico especializado. Fueron años de tratamientos, controles y momentos difíciles, pero también de esperanza y recuperación.
Para sus padres, Neyla Pino y Luis Vásquez, el acompañamiento del personal de salud fue fundamental durante todo este proceso. “No encuentro palabras para agradecerles por este milagro. Ustedes son los ángeles vestidos de bata blanca”, dijo su madre.
Durante estos casi siete años, el INSN San Borja no solo brindó a Sebastián la atención especializada que necesitaba para enfrentar su enfermedad. Él y su madre también encontraron un entorno de buen trato, empatía, calidez y soporte emocional, como parte de la política de humanización de la institución.
Sebastián y su madre se beneficiaron de la estrategia “Cero Colas”, a través del Sistema de Gestión e Información de Citas, que facilitó su acceso a las atenciones mediante citas web. Asimismo, recibieron orientación a través del personal de PAUS y apoyo de la Sala de Acogida Familiar, espacios destinados a brindar una atención cercana y oportuna.
Cuando Sebastián permaneció hospitalizado o en UCI, las videollamadas permitieron mantener el vínculo con su entorno y hacer más llevaderos los momentos de aislamiento propios de su tratamiento.
Un pequeño detalle, grandes recuerdos
La humanización también estuvo presente en los detalles. A través de “Como en Casa”, iniciativa que ofrece alimentos y dietas inspiradas en las diferentes regiones y culturas, Sebastián, de origen venezolano, recibió una tradicional arepa, un gesto que le permitió sentirse más cerca de sus raíces.
A ello se sumó el soporte emocional para él y su madre, así como espacios como “Carta de tu Paciente”, donde los pacientes pueden expresar sus emociones y experiencias durante su permanencia en el Instituto. Fue precisamente en una de esas cartas donde Sebastián dejó plasmados sus sentimientos de gratitud hacia un ángel anónimo que, posteriormente, le brindó una ayuda especial.
En lo que va del presente año, cinco pacientes pediátricos ya han tenido la oportunidad de tocar la Campana de la Victoria: Fabiana, 15 años, Leonardo, 12 años, Camila (15), todos de Lima, así como Nolberto (11), de Tingo María y Valery (13), de Pucallpa. Con Sebastián, serían seis los pacientes reconocidos mediante esta ceremonia durante el presente año.
1,800 nuevos casos de cáncer infantil cada año
En el Perú se diagnostican alrededor de 1,800 nuevos casos de cáncer infantil cada año. Del total, el 42,7 % corresponde a leucemias, mientras que el 57,3 % está relacionado con tumores sólidos.
Durante el 2025, el Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN) San Borja atendió más de un centenar de nuevos casos de leucemia y realizó más de 1,500 atenciones en su Clínica de Día para la administración ambulatoria de quimioterapia. El tratamiento es cubierto al 100 % por el Seguro Integral de Salud (SIS).
Publicado: 14/8/2026