A la muerte no le tengo miedo, confesó Robles Godoy a El Peruano

13:50 | Lima, ago. 10 (ANDINA).

"A la muerte no le tengo miedo", afirmó el cineasta Armando Robles Godoy en entrevista que concedió a la revista Variedades de El Peruano. Y añadió "tengo 85 años, no me siento anciano y me he vuelto un avaro con el tiempo porque me queda corto".

Considerado un ícono en el mundo del cine peruano, el cineasta fallecido esta mañana en el hospital Rebaglati de EsSalud, declaró a la periodista Susana Mendoza que quería encontrar "el placer de morir".

A continuación el texto de la entrevista publicada en la edición 66 de la revista Variedades:

Armando Alomía Robles Godoy es su verdadero nombre. Busqué una entrevista y salí con otra. Me encontré con un diálogo inesperado que me mostró a un hombre que todo lo que hizo en su vida, al lado de Ada, su compañera de hace más de seis décadas, fue por amor a su libertad y la de ambos.

¿Piensa en el futuro?
–Nunca he creído en esa división del tiempo, tengo 85 años, no me siento anciano y me he vuelto un avaro con el tiempo porque me queda corto.
¿Qué es el tiempo para usted?
–Una continuidad, desde que aprendí a pensar lo sentí así. El tiempo está allí, y el que transcurre soy yo.
¿Confiesa que ha vivido?
–Sí, y algunas veces hasta me morí de hambre. En este momento no tengo ninguna propiedad, ningún centavo y vivo de mi trabajo.
¿Y ahora qué es lo más importante de su vida?
–Mi muerte. La muerte es lo más importante que ocurre en la vida.
¿Qué es lo más importante de ella?
–Que la vida depende de ella, ¿se imagina si fuéramos inmortales? Es la gran paradoja, si no hubiera muerte, no habría vida.
No teme morir...
–A la muerte no le tengo miedo, a lo que le tengo asco y repugnancia es a la agonía. Me jode que se viva de espaldas a la muerte, un acontecimiento importante porque es inevitable. Hay que ser cojudo para no entenderlo.
¿Qué recuerda con más frecuencia?
–Mira, recordar es descubrir lo que verdaderamente ocurrió. Uno nunca sabe cuando está haciendo algo por qué lo está haciendo, después lo sabe. En el campo de
la cinematografía, se llama flash back: regresar sin irse.
¿Y su principal flash back?
–Cuando estuve en la selva como colono. Viví 8 años. Allí nacieron mis hijas y descubrí tres cosas fundamentales que no fui a buscar y encontré: el cine; escribí cuentos y obras de teatro que merecieron premios; y conocí el Cuarto Camino, un movimiento filosófico que inspiró lo que soy.
¿Cuántos años tiene de casado?
–¡Eso es algo obsceno...! Jaja jaja. Pero con Ada logramos trascender. Nos ayudó el
Cuarto Camino, aprendimos a no venerar las emociones negativas que son  sumisamente aceptadas por la gente.
Como los celos...
–Esa es la peor emoción negativa. Pero lo nuestro no tiene explicación, quizás lo
que haya contribuido a eso, incluyendo a la muerte, porque nosotros hemos decidido
morir juntos, fue la riqueza de nuestra vida como pareja y personas. Creamos un mutuo respeto y amor por respetar la libertad de cada uno.
¿Le causa pena o alegra tener 85 años?
–Ni una cosa ni la otra, es una especie de realismo que tiene mucho de melancolía.
¿Se siente satisfecho?
–Nunca, y no me angustia; por el contrario, siento el gran placer de tener los cojones
suficientes para buscar abiertamente y con toda franqueza el placer de morir. Si
logré el placer de vivir, lo lógico es encontrar el otro. Es una meta precisa del final de
mi vida.

(FIN) SMS/DOP 

 

 

 

 

 


Publicado: 10/8/2010