Un reciente estudio de Apoyo Consultoría sobre la educación en universidades privadas del Perú reveló que más del 70% de sus estudiantes pertenecen a los niveles socioeconómicos C, D y E.
De acuerdo con la investigación "Impacto de la educación universitaria privada en el Perú", elaborado en 2025, más de 1.38 millones de estudiantes se encuentran matriculados en estas instituciones, distribuidas en 224 sedes a nivel nacional.
La matrícula en universidades privadas creció de 419 mil estudiantes en el año 2008 a 1.38 millones en el 2025, mientras que la tasa bruta de matrícula aumentó de 11.4% a 23.4% durante el mismo periodo, señala.
Características del estudiante
El perfil del estudiante universitario también ha cambiado. Según el estudio, actualmente, tres de cada diez nuevos ingresantes (27.9%) tienen más de 24 años. Este dato, sumado al grueso de estudiantes de sectores C, D y E, demuestra que estas instituciones atienden principalmente a sectores medios y emergentes del país, indicó Fernando Barrios, presidente de la Federación de Instituciones Privadas de Educación Superior (FIPES).
"El estudio confirma que las universidades privadas cumplen un rol que va mucho más allá de la formación profesional. Son un motor de desarrollo que amplía las oportunidades educativas, dinamiza la economía, genera empleo de calidad y fortalece la competitividad del país", agregó en la presentación del estudio.
Impacto económico y empleo
El estudio señala que la actividad de las universidades privadas genera alrededor de S/12 mil millones al año, monto equivalente al 2% del PBI nacional, al 42% del PBI del sector educación y al 35% del gasto público destinado a educación.
El sector también constituye una importante fuente de empleo especializado. Las universidades privadas cuentan con más de 40 mil docentes, que representan el 65% del total de profesores universitarios del país.
Más opciones de educación a distancia
La investigación destaca además una expansión de las modalidades de estudio no presenciales. El 44% de los nuevos programas corresponde a esta modalidad, una alternativa que permite atender a estudiantes que trabajan o que viven lejos de los principales centros urbanos.
Actualmente, las universidades privadas ofrecen 317 programas completamente a distancia y 473 semipresenciales, mientras que las universidades públicas no cuentan con programas íntegramente virtuales.
Sin embargo, advirtieron, persisten brechas de cobertura. El estudio identifica ocho regiones con una oferta universitaria privada limitada: Pasco, Tumbes, Ayacucho, Cajamarca, Huancavelica, Loreto, Moquegua y Puno.
Investigación y mejores ingresos
El crecimiento del sector también se refleja en la investigación. Catorce universidades privadas figuran entre las 20 instituciones líderes del país en investigación de alta calidad, según el ranking Scimago IBER, mientras que seis aparecen entre las 1,000 mejores universidades del mundo en el ranking QS.
En el ámbito laboral, el estudio encuentra además que los egresados de universidades privadas licenciadas obtienen un retorno salarial entre 2% y 9% superior respecto de otras alternativas educativas.
En Lima Metropolitana, las universidades societarias concentran el 79% de la matrícula privada, con 560,536 estudiantes distribuidos en 63 sedes.
Para Barrios, el reto ahora es consolidar la calidad y ampliar las oportunidades en las zonas donde la oferta sigue siendo limitada. "Es indispensable generar condiciones que permitan ampliar la oferta educativa de calidad en las regiones", sostuvo.
Durante la presentación del informe estuvieron presentes Luis Lescano, exdirector del Consejo Nacional de Educación; Rosina Caballero Muñiz, directora legal de Laureate Perú; el economista Carlos Adrianzén; así como representantes de universidades privadas.
Los invitados coincidieron en que el crecimiento y la transformación del sistema universitario también hacen necesario revisar el marco legal vigente. Señalaron que la Ley Universitaria fue concebida bajo un paradigma que consideraba un determinado modelo de universidad, mientras que actualmente coexisten tres tipos: las universidades públicas, las asociativas y las societarias.
En ese contexto, plantearon la necesidad de revisar las exigencias regulatorias para considerar las características y naturaleza de cada tipo de institución. Advirtieron que algunos requerimientos establecidos por la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) responden a características propias de las universidades societarias y no necesariamente pueden aplicarse de la misma manera a las universidades públicas.
Asimismo, señalaron que las políticas públicas de educación superior deben contribuir a alinear la oferta académica con las necesidades del sector productivo, para lo cual se requiere una planificación que permita identificar las áreas de formación que demanda el mercado laboral y orientar el crecimiento de los programas universitarios hacia esas necesidades.
Otro de los aspectos abordados fue la necesidad de impulsar una mayor especialización profesional. Los expositores destacaron que el país cuenta actualmente con un número creciente de bachilleres, por lo que el desafío ya no pasa únicamente por ampliar el acceso a la educación universitaria, sino también por fortalecer la formación de posgrado y aumentar la oferta de programas de maestría y doctorado que respondan a las necesidades del país.
Por ello remarcaron el papel de las universidades privadas en la expansión de programas a distancia y semipresenciales. Estas modalidades permiten que profesionales que ya se encuentran trabajando puedan continuar su formación y acceder a estudios de especialización o posgrado sin necesidad de abandonar sus actividades laborales.
Publicado: 30/8/2026