Andina

Un año de pandemia: los comedores populares atenuaron el impacto de la emergencia

Con apoyo del Estado, en el Perú funcionan 13,723 comedores populares que atienden a 705,000 personas

La organización popular, por medio de los comedores y las ollas comunes, trabaja de manera incansable para garantizar la alimentación de las familias vulnerables al covid-19. Foto: MML/Difusión

La organización popular, por medio de los comedores y las ollas comunes, trabaja de manera incansable para garantizar la alimentación de las familias vulnerables al covid-19. Foto: MML/Difusión

16:43 | Lima, mar. 12.

Por: César Chaman

El lunes 16 de marzo del 2020, en el comedor popular María Auxiliadora de Cieneguilla nadie encendió el fogón donde las madres del pueblo joven El Mirador habían cocinado durante diez años para alimentar a sus hijos. Ese día comenzaba la primera cuarentena por el covid-19 y, salvo los trabajadores esenciales, todos los peruanos debían permanecer en sus casas.

“Con lo poco que quedaba en la alacena, armamos bolsitas de víveres y las entregamos a las familias para que cocinaran por su cuenta”, recuerda Milagros Jiménez, socia del comedor María Auxiliadora. La presidenta de la organización, la señora Olivia Fasabi, se despidió de sus compañeras sin saber cuándo volverían a reunirse.

Escenas similares se repetirían ese lunes en todo el país, con las socias de los comedores interrogándose sobre cómo darían de comer a sus familias y cuánto duraría el estado de emergencia. Para el 16 de marzo del año pasado, los casos confirmados de coronavirus en el Perú no llegaban a 100.

Cuatro meses después de aquel rompan filas, con un virus desatado y sumando fallecidos, hospitalizados y nuevos contagios por centenares, el comedor María Auxiliadora reabrió sus puertas a mediados de julio, en pleno invierno limeño. “La necesidad era más grande que el temor”, sentencia Milagros Jiménez.


Respuesta organizada


“La organización social es siempre un factor importante para responder a situaciones de crisis y emergencia”, comenta el director general de Diseño y Articulación de las Prestaciones Sociales del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), Renzo Silva Huerta.

Al cumplirse el primer año de la pandemia en el Perú, el Midis reconoce que muchos comedores dejaron de atender por la emergencia. “Hubo un grupo alto de personas contagiadas y fallecidas por covid-19”, sin embargo, el apoyo del Estado se mantuvo durante el 2020 y continúa en el 2021.

Los comedores populares recibieron 118 millones de soles en el 2020 por medio de transferencias del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) a los gobiernos locales, detalla Silva. Estos recursos se entregaron a 195 municipios provinciales en el interior del país y a 43 municipios distritales en Lima Metropolitana. 

Este año, además de los 118 millones, se agregó una partida de 13 millones de soles –por medio de un decreto supremo de principios de marzo– para mejorar la entrega de alimentos a los comedores populares durante cuatro meses del 2021, en el marco del estado de emergencia.

En total, en el Perú funcionan 13,723 comedores populares que atienden a 705,000 personas, detalla el funcionario del Midis. Y aun cuando dejaron de funcionar temporalmente por las cuarentenas, sin ellos el impacto de la pandemia habría sido todavía mayor.

Vea aquí: Entrevista a la ministra Silvana Vargas. Midis: apoyo a los comedores populares y ollas comunes en la emergencia.

Estrategia solidaria


En Cieneguilla, el comedor María Auxiliadora atiende ahora a 80 personas y tiene 22 ‘casos sociales’, es decir, personas en situación altamente vulnerable a quienes se les entrega el almuerzo sin pago alguno. La ración cuesta 3 soles y lo recaudado sirve para comprar los ingredientes que no entrega el gobierno local.

La canasta de alimentos que envía el municipio cada mes consiste en menestras, cereales, aceite y pescado enlatado. Las verduras, la carne, la fruta y los condimentos los compramos las socias, explica Milagros Jiménez.

El Programa de Complementación Alimentaria (PCA) del Midis tiene mapeada la composición de la canasta en los comedores. El aporte del Estado representa entre el 60 % y el 70 % de los requerimientos de los usuarios y, en consecuencia, hay un 30 % que debe ser cubierto por la propia organización.

Pero en estrategias de financiamiento solidario, nadie como las mamitas de El Mirador. Los sábados–con mascarillas, manos bien lavadas y distancia de bioseguridad– ellas se reúnen para preparar picarones, mazamorra y cachangas, cuya venta suma para completar los almuerzos de la semana. Además, de cuando en cuando, una crujiente pollada cubre cualquier bache en el presupuesto del María Auxiliadora. 


Apoyo continuo


Para el Midis, este ha sido un contexto bastante difícil, reflexiona Renzo Silva. Sin embargo, en cualquiera de los escenarios, había que mantener el apoyo a los comedores. 

En mayo del 2020, por resolución ministerial del Midis se aprobaron los lineamientos de reactivación, almacenamiento y conservación de alimentos en los comedores, para facilitar el retorno a sus labores, y poco después, se publicó un decreto de urgencia para entregarles kits de limpieza que les permitirían operar con riesgo mínimo frente a eventuales contagios. Fueron 17 millones de soles en transferencias del MEF a los municipios.

Además, en febrero de este año, ya en la segunda ola de la pandemia, se entregaron más kits de limpieza a las madres de los comedores populares, con 10 millones de soles de los recursos propios del Midis.

En paralelo al trabajo con los comedores, por medio del programa nacional de alimentación escolar Qali Warma, el Midis distribuyó 47,220 toneladas de alimentos que beneficiaron a 3 millones 158,972 personas en todo el país.

Vea aquí: Entrevista a la ministra Silvana Vargas. Más de 13,000 comedores populares funcionan a nivel nacional.

El entusiasmo no se apaga


La llegada de las vacunas en el verano de este año permite avizorar una luz al final del túnel, pero tomará mucho tiempo retornar al estado previo al ‘caso cero’. Así, las estrategias de alimentación popular serán tan o más necesarias que en el período precovid.

Por ello, el 4 de marzo se aprobó un nuevo decreto legislativo que destina un presupuesto adicional de 21 millones de soles a Qali Warma, para continuar la entrega de alimentos con prioridad en las zonas declaradas en alerta extrema frente al covid-19.

Tras un año completo en emergencia, las intervenciones del Estado y la respuesta de la comunidad organizada –a través de sus comedores populares– atenuaron los impactos de una crisis inédita y agotadora que, sin embargo, nunca logró apagar el entusiasmo de las mujeres, como quedó demostrado en El Mirador.

Señora Olivia Fasabi, presidenta del comedor popular María Auxiliadora de El Mirador, Cieneguilla.



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(FIN) CCH

Publicado: 12/3/2021
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