Con la llegada de julio, miles de empresas se preparan para el pago de la gratificación por Fiestas Patrias, uno de los beneficios laborales más importantes del año. Este proceso coincide con un mercado laboral que continúa mostrando dinamismo. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la población ocupada en el país alcanzó los 17.5 millones de personas durante 2025, reflejando una recuperación sostenida del empleo.
Sin embargo, para las organizaciones surge un desafío cada vez más complejo: retener talento en un contexto donde la compensación económica ha dejado de ser el único factor de permanencia.
Hoy, los colaboradores evalúan aspectos que van más allá del salario al momento de decidir si continúan o no en una empresa. Oportunidades de crecimiento, calidad del liderazgo, aprendizaje continuo, reconocimiento y flexibilidad se han convertido en factores cada vez más relevantes dentro de la experiencia laboral.
“Durante mucho tiempo se asumió que una mejor compensación era suficiente para fidelizar talento. Hoy los colaboradores evalúan de manera mucho más integral su experiencia dentro de la empresa y las oportunidades que tienen para desarrollarse a largo plazo”, señala Daniel Abusabal, country manager de Talana en Perú.
Abusabal agrega que, uno de los principales cambios que enfrentan las organizaciones es que los trabajadores ya no comparan únicamente remuneraciones o beneficios, sino también las posibilidades de crecimiento profesional y la calidad del entorno laboral que ofrece cada empresa.
“Las empresas compiten cada vez menos por salario y cada vez más por experiencia laboral. Los colaboradores buscan líderes que los desarrollen, oportunidades de crecimiento y organizaciones donde puedan proyectarse. Cuando esos elementos no existen, los beneficios económicos pierden capacidad para generar compromiso de largo plazo”, explica.
Esta nueva realidad está obligando a las compañías a replantear sus estrategias de atracción y retención. Mientras antes la conversación se centraba principalmente en compensaciones, hoy factores como el liderazgo, la comunicación interna, el desarrollo profesional y la experiencia del colaborador tienen una influencia cada vez mayor en la permanencia de los equipos.
El desafío para las empresas no es reemplazar los beneficios económicos, sino complementarlos con una propuesta de valor más amplia. “La gratificación seguirá siendo un beneficio esperado y valorado, pero las organizaciones que logren retener talento serán aquellas capaces de ofrecer crecimiento, liderazgo y oportunidades de desarrollo sostenidas en el tiempo”, concluye.
Nuevas prioridades
Vale destacar que un estudio de Talana sobre diversidad generacional en el trabajo reveló que el 46% de los encuestados considera que la sobrecarga laboral o burnout es una de las principales razones para cambiar de empleo, una cifra muy cercana al 50% que menciona una mejor oferta salarial.
El hallazgo refleja una transformación en la forma en que las personas evalúan su experiencia laboral. Aspectos vinculados al bienestar, la salud mental y la calidad de vida están adquiriendo un peso cada vez mayor, especialmente entre quienes buscan equilibrar sus responsabilidades profesionales con su vida personal y familiar. De hecho, el estudio también encontró que el 26% identifica el bienestar laboral deficiente como un factor relevante al momento de buscar nuevas oportunidades.
“Lo interesante es que las personas no están dejando de valorar el crecimiento profesional ni las oportunidades económicas. Lo que está cambiando es la forma en que entienden el éxito laboral. Hoy existe una expectativa mucho más fuerte de compatibilizar el desarrollo profesional con el bienestar personal y familiar”, señala Daniel Abusabal, country manager de Talana.
La tendencia cobra especial relevancia en el marco del Día del Padre. Cada vez más trabajadores buscan involucrarse activamente en la crianza, participar en momentos importantes de la vida familiar y disponer de tiempo para responsabilidades que antes quedaban subordinadas a las exigencias laborales. En paralelo, conceptos como flexibilidad, corresponsabilidad y trabajo híbrido han ganado protagonismo dentro de las conversaciones sobre gestión de personas.
La investigación también muestra que el 39% considera que las oportunidades de crecimiento y desarrollo profesional son el principal factor de motivación laboral, incluso por encima del salario. Esto demuestra que los trabajadores no están renunciando a sus aspiraciones profesionales, sino que buscan desarrollarlas en entornos compatibles con una mejor calidad de vida.
“Las empresas suelen preguntarse por qué las personas renuncian, pero pocas veces se preguntan qué las está agotando. Si el burnout ya compite con el salario como motivo de salida, el desafío no está únicamente en la compensación económica, sino también en cómo se organiza el trabajo y en la capacidad de construir experiencias laborales sostenibles en el tiempo”, concluye Abusabal.
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(FIN) NDP/GDS
Publicado: 20/6/2026