¿Toro Muerto fue un observatorio astronómico? Esto revela una investigación arqueológica

La fama alcanzada por el sitio arqueológico Toro Muerto, ubicado en Arequipa, se debe a que alberga uno de los repositorios de arte rupestre más grandes del mundo; pero, el lugar habría sido, además, un lugar especial, un espacio de observación astronómica. Foto: Cortesía Programa de Investigación Arqueológica Toro Muerto (PRIA-TM).

La fama alcanzada por el sitio arqueológico Toro Muerto, ubicado en Arequipa, se debe a que alberga uno de los repositorios de arte rupestre más grandes del mundo; pero, el lugar habría sido, además, un lugar especial, un espacio de observación astronómica. Foto: Cortesía Programa de Investigación Arqueológica Toro Muerto (PRIA-TM).

13:22 | Lima, oct. 26.

Por Moisés Aylas Ortiz

Conocido como uno de los lugares que alberga uno de los repositorios de arte rupestre más grandes e importante del mundo, los Petroglifos de Toro Muerto habría cumplido un papel más trascendental para el mundo prehispánico del sur del Perú. ¿Toro Muerto fue un lugar para observar los astros en época prehispánica?, ¿Fue un lugar de peregrinaje? Veamos qué nos revela la investigación que se realiza en el lugar.

El Programa de Investigación Arqueológica Toro Muerto (PRIA-TM), dirigido por la magister Liz Gonzales Ruiz (PUCP) y el Dr. Janusz Woloszyn (UW-Polonia), inició sus labores hace once años, pero los especialistas ya venían realizando estudios en la zona desde hace varios años antes en este famoso sitio que fue descubierto para la ciencia en 1951 por el arqueólogo Eloy Linares Málaga.


El impresionante complejo arqueológico, de unos 50 kilómetros cuadrados situado en el valle de Majes, en Arequipa, alberga cientos de miles de representaciones que incluyen figuras geométricas, antropomorfas (como los famosos "danzantes"), camélidos, felinos, aves y reptiles.



¿Por qué se cree que fue un lugar de observación astronómica?


En declaraciones a la Agencia Andina, la arqueóloga Liz Gonzales Ruiz afirmó que Toro Muerto fue concebido como un espacio para la observación solar y astronómica en tiempos prehispánicos.


“Las alineaciones entre una serie de rocas con petroglifos, el volcán Chachani y la salida del Sol durante los equinoccios refuerzan la hipótesis de que el Sector X del complejo arqueológico Toro Muerto”, subrayó.

La investigadora explicó que “justamente en los equinoccios de cada año, el Sol sale detrás del Chachani y se alinean el Sol, el volcán y la roca principal”, al describir una de las alineaciones que dio origen a esta hipótesis en base a las observaciones del Dr. Woloszyn.



En ese sentido, la investigadora precisó que los estudios desarrollados en este sector han permitido identificar relaciones entre las representaciones rupestres, la disposición de determinadas rocas y elementos del paisaje. Estos hallazgos han ampliado las perspectivas sobre la función que cumplió este importante sitio arqueológico, aunque las investigaciones continúan para profundizar en las evidencias.


En diálogo con la Agencia Andina, Gonzales Ruis sostuvo que el trabajo ha identificado también alineaciones entre varias rocas que coincidirían con los equinoccios y los solsticios. Según la arqueóloga, el análisis ya no se limita a la relación entre una roca (o serie de rocas) y el volcán, sino que comprende conjuntos de elementos que se alinean con montañas, colinas, pampas y otros puntos relevantes del paisaje.

El Sector X concentra motivos circulares


La arqueóloga peruana indicó que uno de los elementos que impulsó esta investigación fue la distribución de determinados diseños en el Sector X, situado en la parte más septentrional y aislada del área de concentración de petroglifos.


Gonzales Ruiz explicó que el arqueólogo y especialista en iconografía Dr. Janusz Woloszyn identificó una concentración significativa de círculos, círculos concéntricos, círculos radiantes y figuras circulares con puntos. Más del 80 % de las imágenes de este tipo registradas en el sitio se encuentra en dicho sector.

A partir de esta distribución, el equipo profundizó el análisis con la participación del magister Juan Pablo Villanueva, investigador especializado en arqueoastronomía y docente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

La información georreferenciada de las rocas permitió, en principio, examinar sus posiciones y posibles alineaciones, aunque a la fecha se ha desplegado una serie de registros en el sitio para contrastar dicha información. Los investigadores identificaron relaciones entre los motivos grabados, las rocas y distintos elementos del horizonte.


La arqueóloga consideró que los resultados constituyen evidencias relevantes para la hipótesis de una función astronómica del sector. El equipo prepara artículos científicos sobre estos avances, cuya publicación espera concretar el próximo año.

Gonzales Ruiz señaló que estos estudios también podrían incentivar investigaciones similares en otros sitios de arte rupestre del Perú, donde todavía no se han desarrollado análisis de este tipo con el mismo enfoque.

Toro Muerto reúne alrededor de 2,600 rocas con petroglifos


Además de la investigación arqueoastronómica, el proyecto ha logrado registrar alrededor de 2,600 rocas con petroglifos en Toro Muerto, una cifra que podría aumentar conforme avance los trabajos de campo.


La arqueóloga explicó que el registro fue uno de los objetivos principales de la primera etapa de investigación. Durante los primeros tres años, el equipo se concentró en establecer la distribución de las rocas grabadas y documentar sus características.

Algunas evidencias nuevas aparecieron durante las excavaciones, cuando los investigadores encontraron rocas que habían quedado cubiertas por aluviones. Estos hallazgos se incorporaron a la base de datos del proyecto.

Las rocas registradas se concentran en aproximadamente 10 kilómetros cuadrados, dentro de un área arqueológica de 50 kilómetros cuadrados delimitada para la protección del sitio por el Ministerio de Cultura.

Gonzales Ruiz destacó que no se conoce otro lugar en el Perú que reúna una concentración semejante de rocas con petroglifos en una extensión tan reducida. Añadió que algunas presentan paneles con más de 150 unidades gráficas.


Sin embargo, la investigadora evitó ofrecer una cifra total de las imágenes grabadas. Para los investigadores, el interés principal no radica en sumar los motivos, sino en comprender la información que contiene cada roca y su relación con el conjunto arqueológico.

Los danzantes, una expresión distintiva del arte rupestre


Entre las representaciones identificadas en Toro Muerto destacan las figuras antropomorfas conocidas como “Los Danzantes”, consideradas por Gonzales una de las expresiones más distintivas del sitio.


Estos personajes presentan posturas dinámicas, con brazos o pies levantados, y rasgos faciales que parecen lágrimas, pinturas o máscaras. Según la arqueóloga, sus características no tienen paralelos conocidos en otros sitios de arte rupestre de la costa peruana ni en otras expresiones locales o sudamericanas.

La investigadora explicó que el Catálogo Toro Muerto Vol. I presentado por el equipo organiza las representaciones en tres grandes categorías: geométricas, zoomorfas —con formas de animales— y antropomorfas —con formas humanas—. Cada categoría comprende, a su vez, distintas variantes.

Respecto a la antigüedad de los danzantes, Gonzales Ruiz indicó que, a partir de la comparación con información arqueológica de otros investigadores del valle y la región, estas representaciones se situarían entre el final del periodo Formativo y el inicio del Intermedio Temprano, aproximadamente entre el 150 a. C. y el 300-350 d. C.


La arqueóloga aclaró que el equipo todavía no organiza todos los diseños en una secuencia cronológica definitiva, pues busca comprender primero la diversidad gráfica del sitio y las características de sus representaciones.

Un centro ceremonial utilizado durante unos 2,000 años


La directora de PRIA-TM sostuvo que Toro Muerto no debe entenderse como un asentamiento habitacional convencional, sino como un espacio ceremonial que habría recibido visitas recurrentes de las poblaciones que habitaron el valle de Majes y posiblemente de otras zonas, tanto altas como bajas.

La investigadora explicó que, a diferencia de otros centros ceremoniales conocidos por sus edificios y estructuras arquitectónicas, Toro Muerto presenta características particulares: su importancia se manifiesta en la concentración de rocas grabadas y en la extensión temporal de su utilización.


Según la arqueóloga, el lugar habría cumplido una función ceremonial durante aproximadamente 2,000 años. Las personas que transitaban por el valle habrían visitado este espacio, donde se desarrollaban prácticas vinculadas con la naturaleza y el paisaje local.

Esta interpretación permite estudiar Toro Muerto no solo como un conjunto de imágenes grabadas en piedra, sino también como un espacio relacionado con las prácticas sociales y simbólicas de las poblaciones prehispánicas.

Nuevas tecnologías amplían las posibilidades de investigación


El programa incorpora herramientas tecnológicas para mejorar el registro y el análisis de las evidencias arqueológicas. Entre ellas figuran cámaras digitales profesionales, sistemas de posicionamiento global diferencial (GPS/RT), estaciones totales y sistemas de información geográfica (SIG).

Gonzales explicó que los equipos de georreferenciación de alta precisión permiten registrar la ubicación de las rocas con errores inferiores a un centímetro, mientras que la fotografía digital facilita documentar grandes cantidades de imágenes en una sola jornada.


Toda esta información se integra en sistemas de información geográfica, que permiten consultar la distribución de determinados motivos. Por ejemplo, los investigadores pueden identificar dónde aparecen las representaciones de aves o los personajes antropomorfos conocidos como danzantes.

La arqueóloga destacó que estas tecnologías han acelerado el registro y facilitado los análisis espaciales, pero advirtió que no reemplazan la interpretación arqueológica. La datación de los petroglifos continúa siendo un desafío y requiere contrastar diferentes métodos y evidencias.

En la temporada más reciente, el equipo aplicó georradar (GPR) en el Sector X con apoyo de la Universidad de Arizona.


La investigadora señaló que el equipo continuará evaluando otras herramientas para determinar cuáles pueden aplicarse de manera efectiva en Toro Muerto y en sitios arqueológicos similares del sur del Perú.

Un proyecto con 11 años de trabajo y nuevos volúmenes


El primer volumen del catálogo de arte rupestre de Toro Muerto reúne los resultados de los primeros cinco años de investigación del proyecto, que lleva alrededor de 11 años de trabajo, con una interrupción de las labores de campo durante la pandemia, periodo en el que continuaron los análisis.

La publicación presenta 5,000 imágenes de las rocas registradas, acompañadas de documentación y datos de georreferenciación. Para Gonzales Ruiz, constituye una primera sistematización de la información que permitirá desarrollar nuevas líneas de estudio.

El equipo prevé publicar hasta cuatro volúmenes, con nuevos resultados conforme avancen sus investigaciones.


Entre las líneas de trabajo en desarrollo figuran la arqueoastronomía, la geoarqueología, la arqueología vertical, la conservación, la bioarqueología, arqueobotánica y la denominada arqueología de la alimentación. Esta última busca reconstruir la dieta de las poblaciones antiguas a partir de los residuos alimenticios encontrados en las excavaciones.

También se realizan investigaciones históricas y etnográficas para conocer la historia científica del sitio, pero también para conocer cómo ha cambiado el valle de Majes y qué prácticas o productos alimenticios podrían haberse mantenido a lo largo del tiempo.

Gonzales Ruiz explicó que el paisaje actual, caracterizado por una intensa actividad agrícola y cultivos como arroz, papa y cebolla, era diferente durante las épocas prehispánicas. Por ello, el equipo busca reconstruir las transformaciones ambientales y culturales del valle.

La arqueóloga destacó que Toro Muerto ha adquirido presencia en espacios académicos internacionales dedicados al arte rupestre y que los métodos desarrollados por el proyecto pueden contribuir a nuevas formas de estudiar otros sitios arqueológicos.

Los resultados de las investigaciones en curso permitirán profundizar en la función ceremonial de Toro Muerto y evaluar con mayor detalle la hipótesis de que uno de sus sectores estuvo relacionado con la observación del Sol y otros cuerpos celestes.

(FIN) MAO


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Publicado: 26/10/2026