Entrevista: José Vadillo VilaLa salsa criolla llegará con Cosa Nuestra este mes al Teatro Segura. Además, el conjunto planifica una gira por Europa para continuar abriendo las puertas a su propuesta. A ello sumará la grabación de su placa número 17: Romántico rumbero, en la que participarán intérpretes extranjeros como Marcial Istúriz, de Dimensión Latina; Susel Gómez, La China; Mandy Cantero, de Los Van Van; y Aramis Galindo, exvocalista de la orquesta de Alberto Álvarez, junto a talentos de la escena local. Musicalmente, buscará un equilibrio entre la salsa y las raíces afroperuanas.
–¿Cómo define la salsa criolla que trabaja con Cosa Nuestra hace más de 25 años?
–La maestra Chalena Vásquez decía que mi proyecto era “la criollización de la salsa”. Tenía razón, pues fusionamos los ritmos peruanos –criollos y afroperuanos–, en primer lugar, con el repertorio de la salsa. Entonces, canciones de El Gran Combo de Puerto Rico, de Oscar D’León, de Rubén Blades… fueron llevadas al landó, la zamacueca, el festejo, el panalivio, el vals. Utilizamos los ritmos e instrumentos peruanos acoplándoles el formato de orquesta, algo de timbales y metales. Así creamos esta fusión en la cual los elementos de la salsa están implícitos, y, por otro lado, nuestro folclor.
–Hace unos años se decía que solo el festejo tenía posibilidades de internacionalización.
–Es internacionalizable porque ahora el mundo está enfocado en la música urbana, y el festejo, por su rítmica, es fusionable con ella. Pero considero que nuestro landó también es internacionalizable. Es cuestión de contar con una verdadera industria que se enfoque en llevar todos estos productos al mercado internacional.
–Chabuca Granda ya lo hizo con valses o el landó “Cardo y ceniza”.
–Correcto. Chabuca es la prueba palpable de que la música peruana es totalmente internacionalizable. Y hay películas mexicanas en las que aparecían Los Morochucos o Jesús Vásquez. Siempre hubo un cariño especial por nuestra música. Es increíble porque Felipe Pinglo Alva, en 1931, ya soñaba con que la música criolla, con su propia identidad, fuera reconocida en el ámbito mundial. El vals, el landó, la zamacueca, toda esa música es totalmente internacionalizable.
–¿La marinera limeña tiene posibilidades de fusionarse también o por su estructura se complica?
–En “Dime”, una canción de Rubén Blades que grabé [junto a Cosa Nuestra], arranco con la marinera limeña y luego paso al vals. Yo utilizaría algunos de sus elementos para hacer algo divertido dentro de una canción, pero fundamentalmente trataría de mantenerla en su esencia y forma. Es un ritmo tan tradicional que considero que debe cuidarse y preservarse.

Tito Manrique se formó como docente de música en la Escuela Nacional Superior de Folklore José María Arguedas (ENSFJMA), integró el conjunto Tradición Peruana, de Amador Arnez, formó parte de Perú Negro y fue director musical, por más de 15 años, de Eva Ayllón. Con Cosa Nuestra, ha ganado premios como el Festival Internacional de Viña del Mar (Chile, 2015), fue nominado en 2016 al Grammy Latino y se presentó en el Festival de la Alegría, en África (2018).
–¿Qué aconseja a quienes quieren vivir de la música popular?
–En primer lugar, identificarse con la música peruana; beber de todas las fuentes de información que han dejado sus cultores. Esta tarea importantísima debe ir acompañada de una formación académica que permita plasmar toda tu creatividad. Una tercera arista es la producción musical, porque si bien la música es la expresión del alma, también es un negocio: si pretendes vivir de ella, no se trata solo de tocar, cantar o componer bonito, sino también qué puedo hacer para que mi material sea difundido y monetizar a través de él. Pero esos elementos no funcionan sin disciplina: el talento no puede superar a la disciplina.
–¿Tiene interés en trabajar fusiones con la música andina o la amazónica?
–He tomado elementos con respeto porque considero que se entienden musicalmente y funcionan. Por ejemplo, tengo una versión del huaino cusqueño “Valicha” mezclada con rap, salsa y afro. Es una bomba nuclear cantada en quechua por el salsero Coti Loyola. La esencia de lo andino puede mezclarse con lo afroperuano sin problemas. El afroandino ha existido siempre. Lo demuestra la relación cercana que tuvieron los maestros Amador Ballumbrosio y Máximo Damián.
–Pero teme a quienes fusionan por moda.
–Cuando uno se siente totalmente identificado, lo primero que viene a tu cabeza es el respeto. Yo respeto y me encanta el trabajo de Pepe Vásquez, Porfirio Vásquez, Ronaldo Campos, Victoria y Nicomedes Santa Cruz… Cuando tomas un género musical lo haces con cariño y respeto. Ello, sumado a tu buen gusto, dará un resultado que la gente reciba bien porque se siente que lo hizo alguien realmente enamorado de esta música. Hay quienes lo toman por moda, le ponen un cajón para darle ese “toquecito peruano”. Primero deben investigar, engancharse. Por eso no produzco música andina; le tengo mucho respeto.
Datos:
- Cosa Nuestra ofrecerá el concierto “La historia de la salsa criolla”, que tendrá lugar en el Teatro Principal Manuel Segura (Jr. Huancavelica 265, Lima) el sábado 24 de octubre a las 20:00 horas. Entradas en Joinnus.
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(FIN) JVV/JVV
Publicado: 9/10/2026