Gracias a la sensibilidad sin precedentes del telescopio James Webb de la NASA, los científicos han logrado construir uno de los mapas de materia oscura más detallados y de mayor resolución jamás elaborados. Este avance permite comprender mejor cómo este componente invisible del cosmos influye en la formación de estrellas, galaxias e incluso planetas como la Tierra.
El estudio de la NASA, publicado el 26 de enero en la revista científica Nature Astronomy, confirma con nuevos datos cómo la materia oscura ha moldeado el universo a gran escala. En particular, muestra su papel en la formación de cúmulos de galaxias que se extienden por millones de años luz y que, con el tiempo, dieron origen a sistemas estelares y planetarios.
“Este es el mapa de materia oscura más grande que hemos creado con Webb, y es dos veces más nítido que cualquier otro elaborado por otros observatorios”, afirmó Diana Scognamiglio, astrofísica del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA y autora principal del estudio. Según explicó, antes solo se disponía de imágenes borrosas, pero ahora es posible observar la estructura invisible del universo con un nivel de detalle sin precedentes.
La materia oscura no emite, refleja ni absorbe luz, lo que la hace indetectable por métodos convencionales. Sin embargo, su presencia se evidencia por su efecto gravitacional sobre la materia ordinaria. El nuevo mapa muestra cómo ambas están estrechamente alineadas, lo que respalda la teoría de que la gravedad de la materia oscura atrajo a la materia visible a lo largo de la historia cósmica.
Una región observada con precisión sin precedentes
La zona cartografiada se ubica en la constelación de Sextans y cubre un área del cielo unas 2,5 veces mayor que la Luna llena. Forma parte del proyecto COSMOS, una iniciativa internacional que ha empleado al menos 15 telescopios terrestres y espaciales para estudiar la evolución cósmica.
El primer mapa de esta región fue elaborado en 2007 con datos del Hubble. Sin embargo, las observaciones del Webb —que acumuló unas 255 horas de estudio— identificaron cerca de 800.000 galaxias, muchas de ellas detectadas por primera vez.
El nuevo mapa contiene aproximadamente diez veces más galaxias que los realizados por observatorios terrestres y el doble que los obtenidos con Hubble. Además, revela cúmulos de materia oscura desconocidos hasta ahora y ofrece una resolución significativamente mayor.
Para perfeccionar las mediciones de distancia, el equipo utilizó el instrumento MIRI (infrarrojo medio) del Webb, junto con otros telescopios. Este instrumento es especialmente eficaz para detectar galaxias ocultas tras nubes de polvo cósmico.
La clave para entender el origen de la vida
Los científicos creen que, tras el origen del universo, la materia oscura comenzó a agruparse antes que la materia ordinaria. Esos cúmulos iniciales atrajeron el gas y el polvo necesarios para la formación de las primeras estrellas y galaxias.
Este proceso no solo definió la distribución a gran escala del universo, sino que también aceleró la aparición de generaciones tempranas de estrellas. Estas transformaron el hidrógeno y el helio primordiales en elementos más pesados, indispensables para la formación de planetas rocosos como la Tierra.
“Sin la materia oscura, quizás no tendríamos los elementos en nuestra galaxia que permitieron la aparición de la vida”, explicó el astrofísico Richard Massey, coautor del estudio. Aunque no interactuamos con ella en la vida cotidiana, su influencia ha sido determinante en nuestra existencia.
En el futuro, la NASA continuará explorando este misterio con el telescopio espacial Nancy Grace Roman, que mapeará una región mucho más extensa del cielo. No obstante, los científicos señalan que alcanzar un nivel de detalle superior al del Webb requerirá instrumentos de próxima generación, como el propuesto Observatorio de Mundos Habitables.
Más en Andina:(FIN) NDP/ SPV
Publicado: 27/2/2026