Escribe: José Vadillo VilaEn el corazón de la vieja casona Aspíllaga, que alberga al Centro Cultural Inca Garcilaso de la Cancillería, una reproducción a tamaño natural del gigante de Paruro nos sonríe como a viejos amigos. Se llamaba Juan de la Cruz Sihuana. Tenía el rostro bonachón, vestido con ropas remendadas con hilos de dignidad. Se ha precisado su nombre y lugar de residencia: Juan era el gigante de Llusco, centro poblado de la provincia de Chumbivilcas, en Cusco.
Una característica diferencial de la exposición fotográfica Martín Chambi: historia, oficio, archivo y legado y su corpus de 180 imágenes es que, gracias al trabajo de catalogación emprendido por la Asociación Martín Chambi y sus aliados, los rostros que retrató el maestro de la luz ya tienen DNI.
“En cada uno de los pies de obras, por primera vez, desde que nosotros [la familia] empezamos con las exposiciones, se pone información de la catalogación exacta; por ejemplo, nombres y ubicación de los espacios. Hemos precisado muchas imágenes con información que, en otras exhibiciones, se desconocía”, explica Peruska Chambi, nieta del fotógrafo y curadora de la muestra junto con Karen Bernedo.
Había imágenes que por décadas se conocieron con nomenclaturas genéricas como “indígenas de Coasa”, el pueblo puneño donde nació Martín Chambi (1891-1973). Ahora se sabe que se trataba de miembros de su linaje: su hermana, sobrinos y sobrinos nietos. Además, se incluye la descripción técnica de cada negativo. Se detalla así imágenes icónicas, como “Boda de don Julio Gadea, prefecto de Cuzco” (1930), hecha en un negativo grande, de 18 x 24. “La elección de Martín del negativo marca también el mensaje y la importancia personal”, explican las curadoras.
“Él conservó sus fotografías y negativos con dedicación y visión de futuro. Fue muy visionario en el sentido que reconoció el valor de su trabajo, muy particular en cuanto a retratar tradiciones indígenas; y, por supuesto, también en retratar aspectos de la vida cotidiana de las ciudades donde vivió”, resume por su parte Roberto Chambi, director de la Asociación Martín Chambi.

Características propias
Chambi revolucionó la fotografía en el sur andino, y es un referente indiscutible de la fotografía universal, invento que cumple 200 años. Debido a la prosapia del personaje, el Centro Cultural Inca Garcilaso abre sus cinco salas a la muestra en sus dos niveles a la muestra.
A Peruska Chambi y Karen Bernedo la curaduría les tomó más de 10 meses de trabajo; una labor en colaboración con los hermanos Roberto y Óscar Chambi, y, desde Cusco, con otros descendientes del histórico retratista.
Hace más de una década que Lima estaba huérfana de una exposición mayor de Martín Chambi. En octubre de 2015, el Museo de Arte de Lima (MALI) inauguró una retrospectiva de su obra. Peruska subraya que aquella tuvo un enfoque divergente. “La del MALI fue una colección de colecciones. Esta nueva exposición se centra en los primeros años; también presenta el trabajo consolidado y algunas imágenes icónicas de Chambi, además de la tecnología con la que se archivaba”.
Todas las fotografías que se exhiben en Martín Chambi: historia, oficio, archivo y legado son nuevas, relucientes. Sacadas del archivo digitalizado los últimos años, las fotos han sido impresas a gran tamaño en forma exclusiva para esta exposición: unas son de 50 x 50 cm y otras de 60 o 70 cm de largo.
“Realmente, se pueden hacer muchísimas exposiciones a partir de los 40,000 negativos que se cuentan de su obra”, revelan las curadoras. Un objetivo que busca la asociación con esta gran muestra es que un público joven se acerque a la obra de Chambi y a sus años iniciales. Otro es que este esfueerzo dé pie a nuevas investigaciones y miradas sobre su legado.

Orgullo andino
La exposición en el Inca Garcilaso marca el inicio de una nueva etapa en la difusión de la obra del gran retratista, de quien el Nobel Mario Vargas Llosa escribió en 1990: “La obra que dejó vale como resultado, por su coherencia interna, su originalidad, su penetración en las entrañas del mundo y su riqueza visual, más que por ser una obra fundadora gracias a la cual el arte de la fotografía de su país adquirió ciudadanía internacional”.
La exposición se inicia en la sala denominada “El origen”, donde se presenta la cronología del artista y el trabajo de la asociación que integran sus herederos. “Lo que él hizo como fotógrafo lo aprendió de su maestro Max T. Vargas en Arequipa, donde se formó y ganó algunos premios de asociaciones culturales. Chambi también aprendió sobre gestión cultural, gestión empresarial, a trabajar como un gran fotógrafo profesional, y con esa base de conocimiento abrió su estudio en el Cusco”, comentan las curadoras.
Chambi, puneño emigrante, no poseyó un estudio en la Ciudad Blanca. No tenía familia, vivía en una casa alquilada, sin las condiciones económicas para alquilarse un local. Cuando Max T. Vargas se fue de Arequipa, Chambi hizo algunos trabajos con los hermanos Carlos y Miguel Vargas Zaconet, pero no los consideró sus maestros.
De Arequipa se fue, primero, a Sicuani, Cusco, donde su esposa tenía una hermana. Como fotógrafo independiente, abrió su primer estudio y se quedó ahí alrededor de los años 1917 a 1919. En esa ciudad del sur cusqueño hizo sus primeros retratos y autorretratos. En 1920, se mudó a la ciudad del Cusco, donde su fama se inició. El resto es historia.
En todas las salas anida la mirada de Chambi como puente de la diversidad. Es lo que buscaban las curadoras: resaltar su conexión natural con las comunidades andinas, “y esa manera tan particular –agregan– que tuvo para mirar en un momento de menosprecio al indígena. Él hizo al indígena grande. Fue superrevolucionario para la época la manera en la que él miraba”.
Técnicas del maestro
En la sala dedicada a su trabajo en estudio se aprecia al detalle el desarrolló innovador de las técnicas fotográficas, y que hoy continúan siendo motivo de investigaciones.
Chambi se hizo un centenar de autorretratos de estudio y otros tantos en exteriores. Cada uno tiene fuerza de detalle y calidad, trabajo perfecto con trípodes, y un uso de la luz ante el que nuestros selfies muy del XXI empalidecen avergonzados.
Él retrataba hermosamente tanto a una pareja de campesinos como a los señores mistis. A todos les ofrecía el mismo e impecable tratamiento de la luz y el abanico de sus técnicas depuradas que aprendió de su maestro Max T. Vargas y de sus posteriores capacitaciones.
Gracias a la nueva digitalización, se puede apreciar por primera vez detalles de su estudio: los vidrios pavonados y las cortinas para difuminar la luz que utilizaba. A Chambi, particularmente, le gustaba la “iluminación Rembrandt” en sus retratos, técnica muy de moda en esos años. Se puede apreciar su empleo en los retratos de intelectuales, artistas y dirigentes campesinos. Los trabajos obedecen tanto a encargos profesionales como a su propia iniciativa. Si hay retratos de un dirigente, es porque Chambi lo invitó a posar en su estudio.
En las fotografías de estudio se puede apreciar el uso del blanco de fondo, de los objetos, de la utilería, el retoque: casi todos los negativos tanto de interiores como de exteriores tienen retoques. “Y ese retoque es maravilloso, porque él nos ha dejado todo listo para imprimir de nuevo, a su estilo. Si ves ese difuminado, está en el negativo; es porque él así lo quería”, asegura Peruska.
Para ambas curadoras, Martín Chambi fue innovador en técnicas tanto en estudio como en los exteriores. “Fue un etnógrafo nato, que conectaba con gente de diversas clases sociales. Es el profesional que tiene un gran respeto por las clases altas como por las populares. El hecho de que era quechuahablante también le permitió conectarse”, señalan.

Paisajes y multitudes
En espacios exteriores, Chambi tenía “una conciencia del paisaje natural y del manejo de la luz”. Además, manejaba a grupos grandes para retratos en exteriores. Karen Bernedo considera que Chambi tenía “una conciencia social”: sabía que elaboraba un documento y que él era un director de escena. “En esa época, las velocidades de la cámara eran lentas. Entonces debía tener la atención de todos los participantes y manejar la iluminación”. Generalmente, cuando Chambi viajaba utilizaba vidrio flexible, de peso más ligero, ideal para esos viajes a pie. Pero también hacía el esfuerzo de llevar los negativos vidrio de 18 x 24. Tal era su consciencia sobre el hecho a fotografiar; por eso hay negativos de vidrio de la ciudadela inca de Machu Picchu.
Fuerza obrera
El trabajo curatorial reúne dos miradas: la de la familia y otra más antropológica. Este aporte de Karen Bernedo se ve, por ejemplo, en la tercera sala, dedicada a los trabajadores y obreros. Chambi miraba a esa sociedad en transformación.
En este espacio, se ve a Rosa Augusta Rivero, primera abogada cusqueña, ofreciendo un discurso a una multitud de obreros textiles en la ciudad imperial. En otro, la poeta y política Magda Portal aparece al lado de los trabajadores de un mercado. Están también las telefonistas, las obreras empaquetando el té. “Chambi ha estado siempre ligado a la actividad social, a los mítines. Tenía esa sensibilidad. Siempre al lado del obrero, del trabajador. Esas imágenes nos marcan también el inicio de la industrialización”. Lo que se muestra aquí es una pequeñísima parte de lo que capturó Martín con su lente.
Puesta en valor
Martín Chambi: historia, oficio, archivo y legado no hubiera sido posible sin el trabajo previo de catalogación, digitalización y conservación del archivo de 40,000 negativos que conforman el legado del fotógrafo puneño; un trabajo que inició la Asociación Martín Chambi en 2018 en la ciudad del Cusco. Al año siguiente, la obra del artista fotográfico fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación. El archivo ha conseguido varios financiamientos. El fondo de la Embajada de Estados Unidos, por ejemplo, permitió desarrollar este trabajo, que duró 22 meses.
Justamente, la sala más breve del segundo piso del centro cultural cuenta el proceso de preservación, digitalización y proyección educativa del archivo Chambi. Se convocaron para ello a profesionales como la fotógrafa y curadora Mayu Mohanna, quien dirigió este proyecto, y a gente de Cusco, entre ellos los estudiantes de la Escuela Superior Autónoma de Bellas Artes local, a quienes se formó como conservadores de la fotografía, carrera que no existe acá en Perú.
“Martín motivó a sus hijos y estos a sus hijos para trabajar en la conservación de su archivo. Conservó así su archivo férreamente. Seguramente se perdieron o rompieron algunas placas, pero es un mínimo. Nosotros hemos institucionalizado esa labor. Tenemos un poco más de 40,000 negativos conservados, y hoy podemos mostrar un gran recorrido por su obra, desde sus trabajos tempranos hasta los últimos. Se tiene digitalizada casi el ciento por ciento de la obra de Martín Chambi. Solo nos faltan alrededor de mil negativos de los años sesenta y setenta, porque el estudio Chambi prosiguió luego de su muerte”, explica Roberto.
Ese no fue el caso de su propio maestro Max T. Vargas o de Figueroa Aznar, de quienes no hay un repositorio; solo algunos negativos y fotografías diseminados entre familiares y coleccionistas. El clima del Cusco ha sido adecuado para conservar el archivo de Martín Chambi. Sin embargo, en los trabajos llevados a cabo entre 2022 y 2023 se descubrió que algunos negativos tenían presencia de hongos o de una oxidación de los componentes de los negativos y emulsiones.

Talleres en comunidades
Mas el trabajo de la asociación continúa. “Hoy el de Chambi es considerado el archivo fotográfico mejor conservado del Perú. Y está en competencia con otros de Latinoamérica y de los grandes países. Esto gracias a la preocupación familiar, pues nuestra asociación está integrada por todos los descendientes directos”, afirma Peruska.
Se continuará con las exposiciones y también con un programa educativo. A la fecha, ya se han impartido tres talleres educativos dirigidos a estudiantes de cuarto y quinto de secundaria de comunidades rurales quechuahablantes del sur andino. Los han desarrollado en Quispicanchi, Ocongate (2024, Cusco) y Coasa (2025, Puno). Hay realidades que no parecen cambiar. Así, en Coasa, algunos jóvenes continúan bajando hasta el valle del río Inambari para trabajar por temporadas en la minería artesanal del oro, tal como el propio Chambi lo hizo a sus 14 años.
Son talleres de 20 sesiones en promedio que toman varias semanas. El de 2025 fue dirigido por el retratista Uriel Montúfar junto a tres fotógrafos puneños. En estos espacios, se motiva a los adolescentes y jóvenes a conocer la técnica y los conceptos de la fotografía con los recursos que hoy les ofrecen los teléfonos celulares y el legado de Martín Chambi. La proyección de la asociación es continuar con estos talleres en pueblos de la costa y de la selva.
“La misión que tiene la asociación es difundir la obra y el legado de Martín Chambi porque hay que seguir luchando contra la ofensiva anticultural: la mayoría de jóvenes a quienes enseño en la universidad no conocen a artistas peruanos nacionales, y por lo tanto Martín Chambi también está en ese grupo”, reflexiona Oscar Chambi.
Datos y cifras:
- Chambi: historia, oficio, archivo, legado se puede visitar en el Centro Cultural Inca Garcilaso (Jr. Ucayali 391, Lima) de martes a viernes, de 10 a. m. a 8 p. m.; y sábados, domingos y feriados, de 10 a.m. a 6 p. m. Ingreso libre.
- La Asociación Martín Chambi está integrada por 17 descendientes del fotógrafo, entre ellos su hija menor, Meri Chambi (fallecida en 2023).
- Cancillería tiene previsto un programa para exhibir las fotografías de Chambi en Bolivia, Colombia e Indonesia, entre otros países.
- A partir de setiembre, la exposición hará también un recorrido por la Universidad de Lima y la Universidad del Pacífico.
- Martín Chambi publicó en el diario La Crónica y la revista Variedades.
- 40 000 negativos fotográficos en soporte de vidrio y plástico, además de centenares de copias originales sobre papel, conforman el archivo Chambi, cuyos originales se salvaguardan en la ciudad del Cusco.
- 102 exposiciones nacionales y 172 internacionales sobre la obra de Martín Chambi se han llevado a cabo hasta hoy.
- Descargue gratuitamente y lea la edición completa del suplemento Variedades n.° 654 en este enlace.
(FIN) JVV/JVV
Publicado: 20/6/2026