Texto y fotos: Juan Carlos Guzmán NegriniLa cetrería es un arte de caza, un deporte noble con más de 4,000 años de antigüedad. En el Perú, la práctica formal de la cetrería se remonta a la década de 1970, impulsada por la influencia de expertos norteamericanos.
Hoy, una de las empresas que promociona la cetrería en nuestro país es Waman Wasi, un centro especializado en crianza técnica de aves rapaces. Emplea métodos de crianza parental para asegurar la reproducción natural y la preservación genética de las especies.
Existe una vasta variedad de aves de presa; sin embargo, solo algunas especies seleccionadas son aptas para este milenario arte. El gavilán acanelado (ave rapaz emblemática) y el halcón peregrino destacan entre las más utilizadas en el Perú por su destreza y capacidad de aprendizaje.

También están el halcón aplomado, considerado uno de los predadores más ágiles. Esta especie es pieza fundamental en los centros de crianza especializados. El cernícalo americano y el gavilán bicolor completan el grupo de aves rapaces para la actividad cetrera en el ámbito nacional.

Control biológico
Josué Posadas, fundador de Waman Wasi, precisa los esfuerzos por preservar la cetrería de manera utilitaria para nuestra sociedad.
Con ella se realiza el control biológico, pues las aves de presa cumplen un papel estratégico en la industria: son usadas para ahuyentar plagas en los campos agrícolas.
También sirven para la seguridad aérea: se usan halcones en aeropuertos como medida de seguridad crítica para evitar colisiones entre aves silvestres y aeronaves.
Además, brinda soluciones industriales: la cetrería aplicada a las empresas permite gestionar la presencia de aves invasoras de manera natural y sostenible.

¿Rapaces y amigables?
El adiestramiento de aves de presa se basa en un proceso de conquista psicológica en el cual el halconero o cetrero afianza el vínculo mediante el suministro controlado de alimento y cuidados constantes.
El amansamiento de estas aves es una etapa crítica para lograr que el ejemplar ceda al manejo humano antes de iniciar las faenas de vuelo.
La asociación de estímulos y recompensas, conocida como reflejo condicionado, permite que el ave de presa responda a llamadas específicas durante su entrenamiento en campo abierto.

Crianza
Los ejemplares nacidos en zoocriaderos pueden ser criados bajo tres métodos distintos, dependiendo del nivel de interacción que se busque establecer con el ser humano. Las aves de presa improntadas mantienen un vínculo total con el hombre al ser expuestas a su contacto desde su primer día de eclosión. El método de doble impronta permite que el ave reconozca tanto a su propia especie como a sus cuidadores. Las aves rapaces de crianza parental completan su desarrollo exclusivamente con sus progenitores, manteniendo su comportamiento natural intacto frente a la intervención humana.
Simbiosis total
El entrenador usa silbatos y gestos técnicos para consolidar el llamado del halcón, garantizando una respuesta efectiva ante el estímulo de recompensa.
La cetrería actual busca una simbiosis donde el halconero y la rapaz logran volar y cazar en conjunto tras un riguroso proceso de acondicionamiento físico y mental. La base de su éxito radica en la paciencia del especialista para suplir las necesidades del ave y generar una dependencia positiva.

Técnica y equipos
Los equipos son especialmente creados para este arte milenario y hoy utilitario. Se usan herramientas de cuero como la lúa o guante, y la caperuza. Ambos son elementos esenciales fabricados artesanalmente para el manejo seguro de los halcones.
Pihuelas y lonjas de nailon permiten que el ave permanezca sujeta a su banco o percha durante los períodos de descanso, así se garantizan la sujeción y seguridad.
El destorcedor es una pieza clave del equipo que evita que las correas se enreden, protegiendo la integridad física del ejemplar.
Para amansar a estas aves, el cetrero usa la caperuza, una herramienta técnica que reduce el estrés del ave durante su transporte y entrenamiento.
Finalmente, es importante tener espacios de reposo. Esto se logra diseñando bancos y perchas de metal o madera para que el ave pose de manera cómoda y ergonómica.
Datos:
Se practicó en sus inicios con aves de presa de origen asiático, como el milano brahmán, el pigargo ventriblanco, el águila azor variable y el gran búho real euroasiático, entre otras. En el Perú se practicó con halcones y gavilanes.
El arte de la cetrería se originó en las estepas de Asia, luego se expandió a Europa tras la influencia árabe y se consolidó como práctica de élite.
(FIN) JGN/JVV
JRA
Publicado: 9/3/2026