Semana Santa en Puno: fe católica y tradición andina en peregrinación al cerro Azoguini

Miles de fieles en Puno revivieron en Viernes Santo una tradición única que mezcla la fe católica con la cosmovisió

14:00 | Puno, abr. 4.

La procesión comenzó de madrugada en el Santuario de la Virgen de la Candelaria, donde los peregrinos, guiados por el párroco, ascendieron durante más de dos horas hacia la cima del cerro. Cada paso representó una estación del Vía Crucis, donde los fieles dejaron piedras como símbolo de sus pecados, preocupaciones y peticiones.

El cerro Azoguini es no solo un lugar sagrado para los católicos, sino también un espacio de conexión con la tierra y las creencias ancestrales. Allí, los participantes encienden velas, recogen hierbas medicinales y construyen pequeñas casas de piedra. Estas miniaturas representan sus deseos más profundos: una vivienda, un negocio, éxito o bienestar familiar.


La atmósfera en la cumbre fue intensa. El humo de las velas, las oraciones en voz baja y el paisaje natural crearon un escenario de reflexión y esperanza. Muchos creyentes aseguran que, con fe auténtica, sus peticiones se cumplen. Esta fusión de rituales andinos y católicos demuestra cómo dos culturas pueden convivir en una misma expresión de devoción.

La Municipalidad Provincial de Puno apoyó la actividad para garantizar la seguridad de los asistentes y destacaron la importancia de preservar esta tradición, que año tras año atrae a cientos de familias y turistas. 

La peregrinación es no solo un acto religioso, sino también un evento que refuerza la identidad cultural de la región.

El recorrido incluyó 14 estaciones, cada una con un significado especial. En la primera, los fieles dejaron piedras como ofrenda. En las siguientes, recordaron los momentos de la Pasión de Cristo. Este ritual, que combina el culto cristiano con la espiritualidad andina, refleja la riqueza cultural.


Los participantes no solo buscan perdón y protección, sino también reconectarse con sus raíces. Para muchos, el Cerro Azoguini es un lugar donde el cielo y la tierra se encuentran. Allí, las peticiones adquieren un carácter sagrado, y la fe se fortalece con cada paso.

La tradición del Vía Crucis en Puno es un ejemplo de cómo el sincretismo religioso puede crear espacios de unidad. Católicos y creyentes de los apus comparten el mismo camino, las mismas oraciones y las mismas esperanzas. 

Las imágenes de la procesión muestran a familias enteras participaron en la peregrinación. Niños, adultos y ancianos suben juntos, llevando velas, flores y ofrendas, donde este acto colectivo refuerza los lazos comunitarios y transmite las creencias de generación en generación.

Para los puneños, esta tradición es un recordatorio de su historia y su resistencia cultural. La fusión entre lo andino y lo católico no es casualidad, sino el resultado de siglos de adaptación y respeto mutuo. Hoy, esta peregrinación es un símbolo de fe, identidad y esperanza.

La jornada terminó con una ceremonia en la cumbre, donde los fieles compartieron alimentos y agradecieron por las bendiciones recibidas. Este culto sigue siendo, año tras año, una muestra de cómo la espiritualidad puede unir a las personas más allá de sus diferencias.

Celebración en Jueves Santo


La Basílica Menor de la Catedral de Puno se llenó de fieles durante la tarde de este Jueves Santo para participar en la Misa de la Cena del Señor, presidida por el obispo Jorge Pedro Carrión Pavlich. 

La ceremonia marcó el inicio del Triduo Pascual, uno de los momentos más importantes de la Semana Santa para la comunidad católica, al recordar los últimos días de Jesucristo antes de su crucifixión.

El obispo Carrión Pavlich centró su homilía en el perdón y el amor fraterno, destacando la necesidad de fortalecer valores como la compasión, la unidad y la convivencia entre los cristianos. Durante la celebración, se realizó el lavatorio de pies, un gesto simbólico que representa la humildad y el servicio, invitando a los fieles a practicar estos valores en su vida cotidiana.


Este Jueves Santo conmemora un momento importante para la fe católica: la institución de la Eucaristía. Según la tradición, Jesucristo compartió el pan y el vino con sus apóstoles en la Última Cena, un acto de entrega y amor que sigue siendo el centro de la espiritualidad cristiana.

Tras la misa, los fieles participaron en la Adoración al Santísimo Sacramento, un espacio de recogimiento, oración y reflexión. Este momento de intimidad espiritual buscó fortalecer la fe y la unidad de la Iglesia local durante la Semana Santa.

La ceremonia reunió a familias enteras, quienes llegaron a la catedral para vivir esta tradición con devoción. Muchos de ellos destacaron la importancia de reafirmar su fe en un contexto donde la comunidad busca esperanza y fortaleza espiritual.

El obispo recordó que el Jueves Santo no solo es una celebración litúrgica, sino también una oportunidad para renovar el compromiso con el prójimo, especialmente con los más necesitados. "El amor y el servicio son los pilares que Jesús nos dejó", mencionó durante su mensaje.

La celebración continuó hasta la noche, cuando los fieles se despidieron en un clima de serenidad y preparación para el Viernes Santo, día en que se conmemora la pasión y muerte de Jesucristo. La comunidad de Puno demostró, una vez más, su profunda devoción y arraigo a las tradiciones de la Semana Santa.


(FIN) AAM 


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Publicado: 4/4/2026