Para una persona que alquila una vivienda, la renta es un egreso recurrente, por lo que su conveniencia puede cambiar con el tiempo y por ello es importante tomar ciertas consideraciones antes de comprar un inmueble.
“Cuando la situación financiera y los planes del hogar cambian, vale la pena evaluar si continuar pagando un alquiler sigue respondiendo a sus necesidades o si existen condiciones para avanzar hacia una vivienda propia”, explicó Victoria Pérez, gerente principal de Hub Hipotecario de Banco Pichincha del Perú.
Durante 2026, los alquileres y los precios de venta han mostrado una evolución distinta. En Lima, el alquiler promedio de un departamento de 100 m² llegó a 3,439 soles mensuales en julio, con un incremento acumulado de 6.6% entre enero y julio.
En el mismo periodo, el precio promedio de venta avanzó 2.1% y alcanzó los 6,959 soles por m², de acuerdo con datos de Urbania.
¿Cuándo sigue teniendo sentido alquilar?
Continuar alquilando puede ser financieramente razonable cuando la flexibilidad tiene un valor importante para el hogar.
Esto ocurre, por ejemplo, si existe una alta posibilidad de cambiar de ciudad o zona en los próximos años, los ingresos todavía no ofrecen suficiente previsibilidad o una compra obligaría a utilizar prácticamente todos los ahorros disponibles.
También puede resultar conveniente cuando adquirir una vivienda equivalente exige un esfuerzo económico considerablemente mayor que alquilarla.
En esas circunstancias, mantener la renta permite conservar liquidez mientras se fortalece el ahorro o se alcanza una posición financiera más adecuada para asumir una obligación de largo plazo.
¿Y cuándo empieza a convenir comprar?
La compra tiene mayor sentido cuando existe estabilidad suficiente para sostener el crédito, se dispone de recursos para el desembolso inicial sin agotar el ahorro, y se proyecta permanecer varios años en la vivienda.
Así, adquiere mayor relevancia el efecto de la adquisición.
La diferencia es importante: el alquiler paga por el uso del inmueble, mientras que un crédito hipotecario financia progresivamente su compra.
“Aunque no toda la cuota se convierte en patrimonio, pues incluye intereses, seguros y otros conceptos, la amortización reduce la deuda asociada a una propiedad que, una vez cancelado el préstamo, permanece en manos del comprador y puede venderse posteriormente”, enfatizó Pérez
Hacer los números antes de dar el paso
Una vez que la compra es viable, corresponde calcular cuánto puede aportarse inicialmente y qué monto será necesario financiar.
Entre las alternativas disponibles se encuentra el Crédito MiVivienda, que permite acceder al Bono del Buen Pagador (BBP), cuyo monto varía entre 7,800 y 27,400 soles según el valor total.
Si el inmueble pertenece a un proyecto sostenible, el beneficio puede ubicarse entre 14,100 y 33,700 soles.
Para determinados grupos de población en situación de vulnerabilidad, el BBP Integrador añade 3,600 soles al bono que corresponda, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.
También existen créditos hipotecarios tradicionales ofrecidos por las entidades financieras. Al comparar estas opciones conviene revisar el porcentaje de financiamiento, el plazo, la cuota resultante y el costo total del crédito.
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(FIN) NDP / MDV
Publicado: 14/10/2026