Una multitud de fieles llegó desde las primeras horas de este domingo 30 de agosto al santuario de Santa Rosa de Lima, ubicado en la cuadra 1 de la avenida Tacna, en el Centro Histórico de Lima, para rendir homenaje a la primera santa de América y participar de las tradicionales actividades por su día central.
Una de las escenas que marcó la jornada fue la presencia de profesoras y auxiliares que llegaron con cajas, bolsas y maletas llenas de cartas de sus alumnos de inicial, primaria y secundaria. Una docente del colegio Pascal, de El Salvador, contó que llevó alrededor de 200 cartas con pedidos de sus estudiantes y sus familias.

La tradición también convocó a familias enteras. Devotos procedentes del Callao, Carabayllo, San Juan de Lurigancho y Lurín llegaron con sus hijos y nietos.
Algunos señalaron que acuden cada año para pedir por la salud, el trabajo, la unión familiar y el bienestar del país. Una de las visitantes, incluso, contó que su nieta la ayudó a escribir su carta porque no sabe leer ni escribir.
Otro de los testimonios fue el de Flor Ortiz, quien llegó desde San Juan de Lurigancho acompañada de su esposo. Tras ser operada dos veces de la columna y utilizar un andador, pidió a Santa Rosa por su recuperación. Pese a las dificultades para movilizarse, destacó que pudo ingresar de manera tranquila gracias al orden establecido para esta fecha.

Durante el recorrido, los fieles también pasan por la ermita de Santa Rosa, donde existe la tradición de dejar monedas como ofrenda y pedir algún favor.
Según explicó el fray Segundo Torres, de la orden dominica, la ermita fue construida por Santa Rosa como un espacio privado para orar, meditar y contemplar, especialmente durante las noches.
El religioso explicó que la estructura que actualmente se observa es una réplica elaborada a partir de lo poco que quedó de la ermita original, que se deterioró con el paso de los siglos debido, entre otros factores, a movimientos sísmicos y a que los devotos retiraban tierra del lugar como recuerdo. Por ello, desde años se colocó una protección de vidrio para preservar el espacio.
La jornada religiosa incluye además misas desde las 5 de la mañana hasta las 10 de la noche. Fray Segundo precisó que la primera celebración tuvo un ligero retraso, pero las misas continuaron durante el día. El pozo de los deseos, por su parte, recibió a los fieles desde las 6 de la mañana.

Para evitar aglomeraciones, la Municipalidad de Lima estableció dos circuitos diferenciados: uno para quienes acuden a la iglesia y otro para quienes desean llegar al pozo de los deseos.
Mario Casaretto, vocero de la comuna, informó que
las colas alcanzaron aproximadamente ocho o nueve cuadras y que
drones de seguridad ciudadana fueron incorporados para monitorear el desplazamiento de los visitantes.
Como parte del operativo, también se habilitó una carpa para atender casos de niños extraviados y se establecieron ingresos diferenciados para adultos mayores y personas con alguna condición especial.

Asimismo, se dispuso la presencia de personal paramédico y dos ambulancias, una de SISOL y otra del Cuerpo General de Bomberos, además de personal de seguridad ciudadana y fiscalización para controlar las inmediaciones y el comercio informal.
Hasta las primeras horas de la mañana, Casaretto informó que unas 7,000 personas ya habían ingresado al santuario y estimó que la cifra podría superar las 42,000 registradas el año pasado y alcanzar alrededor de 50,000 visitantes al cierre de la jornada.
Para facilitar el tránsito dentro del jardín, se pidió a los fieles depositar sus cartas y continuar su recorrido por el acceso del jirón Conde de Superunda.
Más allá de las cifras y las largas filas, la jornada refleja una tradición que se transmite de generación en generación.
Los pedidos de los fieles tienen un denominador común: salud, paz, unidad familiar y esperanza para el Perú, en una celebración que cada 30 de agosto convierte el santuario de Santa Rosa de Lima en uno de los principales puntos de encuentro de la fe católica en la capital.
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Publicado: 30/8/2026