Tienen entre 13 y 15 años, aún cursan la secundaria y ya consiguieron una vacante en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Detrás de los resultados del examen de admisión 2027-I hay historias de esfuerzo, metas tempranas y motivos personales que impulsaron a estos escolares a buscar un lugar en la Decana de América.
Treinta y cinco estudiantes del colegio Juventud Científica alcanzaron una vacante en el proceso de admisión, diez de ellos entre los primeros puestos de sus respectivas carreras.
Entre los resultados destacan Guillermo Romero Melo, de 15 años y alumno de tercero de secundaria, quien ocupó el primer puesto en Ingeniería de Inteligencia Artificial. Es amante de la música electrónica y de la lectura de toda clase de textos para reforzar sus conocimientos.
Para Guillermo, este logro forma parte de una trayectoria que comenzó a los 12 años y que ya suma seis ingresos a universidades, tres de ellos a San Marcos. Tras estudiar más de 12 horas al día durante seis meses para prepararse, ahora se concentra en la etapa final de la Olimpiada Peruana de Química, a la que clasificó después de superar una primera fase en la que participaron 800 estudiantes.
Otros escolares del citado plantel que comparten el primer puesto en sus carreras son Fernando Balboa, en Mecánica de Fluidos; Ronald Calixto, en Gestión Tributaria; y Melanie Illajanqui, en Auditoría Empresarial. Asimismo, Jessica Marcos, Arihana Rueda, Anyeli Ore, Valery Vivanco, Nicolás Arapa y Krysthal Canales alcanzaron el segundo puesto de mérito en sus respectivas carreras.
Entre los nuevos "cachimbos" del mismo colegio, destaca igualmente la historia de Adriano Ramírez Cayo, que alcanzó una vacante en la carrera de Estadística con 834.125 puntos. Desde niño tuvo que trabajar al lado de sus padres para costear el tratamiento y las cirugías reconstructivas de su hermano menor que nació con labio paladar hendido.
Hijo de un padre taxista, y madre comerciante, tuvo que dejar de lado los juegos y a los amigos, para contribuir a la economía del hogar, pues las operaciones eran muy costosas y estaban lejos del alcance del presupuesto de la casa.
"El problema de mi hermano me hizo ponerme las pilas y proponerme que tengo que superarme para sacar adelante a la familia”, cuenta al señalar que disfruta de la música andina, y ha aprendido a tocar la zampoña, ukelele y ahora lo intenta con la guitarra.
Por su parte Soleen Meléndez Chamorro, con 13 años, y cursando el primero de secundaria es la más joven de las ingresantes, con una vacante a la carrera de contabilidad. Ella tiene como motivación el ejemplo de su madre, quien sin el apoyo de sus padres logró graduarse como licenciada en enfermería.
“Quise probar cómo era el examen a San Marcos porque cuando termine el colegio quiero ingresar ahí para estudiar medicina, siguiendo el ejemplo de mi madre”.
En tanto, Luhana Ríos, sumó un nuevo ingreso a la universidad, esta vez a la carrera de Auditoría Empresarial y señala que el logro es un homenaje a su padre fallecido hace algunos meses.
Voceros del colegio informaron que los jóvenes, durante su preparación, recibieron clases diarias de reforzamiento, complementando los aprendizajes desarrollados en el colegio. A ello se sumó el acompañamiento psicológico, orientado a fortalecer la motivación, la confianza y la estabilidad emocional frente a la presión de los exámenes.
Debe señalarse que los estudiantes que aún cursan primero, segundo, tercero o cuarto de secundaria pueden participar en el examen de admisión para medir sus conocimientos, pero, aunque alcancen un puntaje suficiente, no podrán acceder a una vacante. La excepción son los alumnos de quinto de secundaria, quienes sí pueden obtener una plaza, siempre que cumplan las condiciones previstas en las nuevas disposiciones de admisión de la UNMSM.
Más en Andina:
(FIN) NDP/RRC
Publicado: 22/10/2026