¿Salud bucal en la Antártida? Estudio detecta cambios en miembros de expedición peruana

Se identificó un aumento del sangrado de encías y una reducción del flujo salival normal

La Universidad Científica del Sur continuará desarrollando investigaciones vinculadas a la salud bucal en la Antártida, incluyendo trabajos sobre perfil nutricional durante la campaña ANTAR XXXI.

La Universidad Científica del Sur continuará desarrollando investigaciones vinculadas a la salud bucal en la Antártida, incluyendo trabajos sobre perfil nutricional durante la campaña ANTAR XXXI.

07:00 | Lima, jun. 24.

Una investigación científica desarrollada durante la expedición ANTAR XXXI evidenció que la permanencia en la Antártida puede generar cambios tempranos en la salud bucal de personas previamente sanas, incluso después de solo dos meses de exposición a condiciones extremas.

El estudio, realizado en personal militar peruano destacado en la Estación Científica Antártica Machu Picchu, evaluó marcadores clínicos orales antes y después de la campaña científica. Entre los principales hallazgos se identificó un aumento del sangrado de encías y una reducción del flujo salival normal, dos señales vinculadas con inflamación y estrés fisiológico.

La investigación, publicada en la revista científica Polar Science, analizó a 25 participantes de la expedición, en su mayoría varones y personal del Ejército y la Fuerza Aérea. Los especialistas midieron higiene oral, sangrado al sondaje, sensibilidad dental, flujo salival y pH de la saliva.

De acuerdo con los resultados, el sangrado al sondaje aumentó de 28 % a 40 %, mientras que el flujo salival normal se redujo de 68 % a 52 %. Además, se observó un incremento de casos leves y severos de hiposalivación, condición que puede elevar el riesgo de inflamación gingival, caries y otras alteraciones de la cavidad oral.

Salud bucal como sensor del estrés ambiental

Claudio Peña, decano de la carrera de Estomatología de la Universidad Científica del Sur y uno de los autores del estudio, explicó a la Agencia Andina que el trabajo aporta evidencia clínica sobre cómo el organismo responde a ambientes extremos como la Antártida.

De acuerdo con el científico, este trabajo aporta una de las primeras evidencias clínicas que demuestra que vivir en la Antártida produce cambios medibles en la salud bucal de personas previamente sanas, incluso en estancias de dos meses.

El especialista precisó que, a diferencia de investigaciones previas basadas principalmente en encuestas o reportes de casos, este estudio evaluó marcadores clínicos antes y después de la expedición. Ello permitió identificar que la inflamación de las encías y la disminución del flujo salival aparecen como respuestas tempranas al estrés ambiental extremo.

Según Peña, la salud oral en condiciones normales depende de factores como la higiene, la dieta y los hábitos individuales. Sin embargo, en un entorno antártico intervienen también temperaturas bajo cero, baja humedad, aislamiento, alteración del ritmo circadiano por casi 20 horas de luz, alta exigencia física y acceso limitado a atención odontológica.

En ese contexto, sostuvo que la boca puede actuar como un “sensor biológico” que refleja cómo el cuerpo se adapta al frío extremo, al confinamiento y al estrés de una misión científica.

El artículo científico detalla que los expedicionarios permanecieron dos meses en la Estación Científica Antártica Machu Picchu, ubicada en la isla Rey Jorge. Durante ese periodo realizaron labores al aire libre por jornadas de 8 a 10 horas, en temperaturas que podían llegar a -10 °C, sin acceso a un dentista durante la campaña.

Peña explicó que el sangrado al sondaje es uno de los indicadores más tempranos de inflamación de las encías. Por ello, su incremento sugiere que el cuerpo comenzó a manifestar una respuesta inflamatoria frente al estrés ambiental, sin que ello implique necesariamente una enfermedad avanzada.

El decano también resaltó el papel de la saliva como indicador temprano de estrés fisiológico. Recordó que este fluido lubrica los tejidos, neutraliza ácidos, aporta minerales para proteger los dientes y contiene componentes antimicrobianos. Cuando el organismo está sometido a estrés, la actividad del sistema nervioso simpático y el aumento de hormonas como el cortisol pueden disminuir la producción salival.

La investigación concluye que una estancia de dos meses en la Antártida estuvo asociada con cambios tempranos en la salud oral, principalmente por el aumento significativo del sangrado gingival y la disminución del flujo salival normal. Aunque otros marcadores, como el pH salival, la sensibilidad dental y la higiene oral, no mostraron variaciones estadísticamente significativas, sí se observaron tendencias clínicas de deterioro.

Para los autores, estos resultados refuerzan la necesidad de implementar evaluaciones odontológicas rigurosas antes de las expediciones, así como protocolos preventivos y de monitoreo salival durante misiones de larga duración en ambientes extremos.


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Publicado: 24/6/2026