Rolando Arellano :Soy bastante realista

Rolando Arellano. Caricatura: Tito Piqué

Rolando Arellano. Caricatura: Tito Piqué

12:10 | Lima, jul. 12 (ANDINA).

Por Susana Mendoza

En su reciente publicación- “Al medio hay sitio”- Rolando Arellano, su autor, se muestra optimista, pero siendo realista, afirma, por los cambios que vive nuestro país. Se siente orgulloso de ser peruano, y reconoce que ahora es más tolerante.

¿Para quién hay sitio en el centro?
Para la mayoría de peruanos. El Perú ya no es más una pirámide en donde los pobres son la mayoría y los ricos la minoría. Ahora es un rombo, los que están en el centro son los grupos sociales que están en el medio social y económicamente. Puede parecer medio místico, pero hay sitio en el medio para los peruanos de buena voluntad.

¿Para los honestos?
Para los abiertos a los cambios, a los que no se cierran, a los que están dispuestos a entender que su visión no es la única visión en el país.

¿Usted es un peruano de buena voluntad?
Quisiera serlo.

¿Las clases medias están creciendo?
Si. Hoy en el centro hay mucho más sitio que antes. En los 80 y 90 las clases medias tradicionales veíamos que nuestra capacidad económica disminuía. Pero lo que no vimos es que las clases bajas que llegaron como migrantes pobres, crecieron.

¿Quiénes se están encontrando en el centro?
Las clases medias tradicionales un poco de bajada, y las clases emergentes de subida. Ese rombo es el encuentro del nuevo Perú.

¿Puede producirse un desencuentro por cuestiones culturales?
Si, de hecho ocurre en la medida que unos tienen, aunque menos, una visión pesimista de las cosas, y otros no. Algunas actitudes de los nuevos grupos que ingresan al centro y que no corresponden al statu quo anterior, pueden ser un problema. Por ejemplo, ellos no reconocen la importancia del Estado porque han crecido en la informalidad y gracias a ella.

La “cultura combi” puede dividir… 
Si porque el otro grupo que integra el centro tiene esquemas tradicionales. Pero aún así ambos grupos se están conociendo, no hay otra opción, es un proceso irreversible. Antes vivíamos separados, ahora nos encontramos en los centros comerciales.

¿Qué puede amenazar este proceso?
La intolerancia, pero de aquellas personas que siguen pensando en un Perú dividido por las clases tradicionales o el racismo, que por suerte existe menos.

¿Y qué puede disminuir la intolerancia?
El conocimiento. Puede parecer fatuo, pero libros como “En el centro hay sitio” explica los cambios que se están produciendo. Hay que luchar contra los prejuicios y los estereotipos, como el que todavía asocia los ojos verdes con personas adineradas. Eso se refleja en la publicidad.

¿El concepto “ser peruano” nos puede unir?
Ese concepto no ha existido en la historia del Perú hasta hace algunos años.  La identificación era más bien regional. Hoy ya se configura lo peruano.

¿Usted cuándo tomó conciencia que era peruano?
Por el hecho de vivir en Lima. Nací en Piura y llegué muy niño aquí, me vinculé con gente de todas las regiones pues eran mis vecinos. Ser piurano o limeño no me servía de nada. Eso les pasó a los que migraron.

¿Se siente orgulloso de ser peruano?
Ahora sí me siento muy orgulloso de serlo, de estar en un país que crece en todos los sentidos. Soy de la generación que hasta hace muy poco se decía qué vamos a dejarle al país.

¿En el centro, existe algún grupo que se sienta orgulloso de ser peruano?
Si, las mujeres más que los hombres. Ellas, porque son las que han crecido más socialmente, han salido de las casas para tener vida propia; y son las más orgullosas del sentimiento de peruanidad.

¿Usted es optimista por naturaleza?
No soy pesimista, eso es cierto, pero soy bastante realista. Como investigador, no puedo ser optimista solamente, no puedo faltar a mi profesión.

Sobre la pared están colgados los valores que promueve su empresa, la alegría es el primero ¿Qué es lo que más le alegra de su trabajo?
La variedad y la posibilidad de que mi trabajo sirva para que las empresas que son mis clientes crezcan; que ayude al desarrollo de la sociedad y que sirva para dar trabajo a las personas. No me aburro.

¿Le sigue sorprendiendo algo?
Me sorprende la velocidad de los cambios. En cuatro años hemos pasado de desconocer las provincias, a reconocer que allí está el desarrollo. Ahora ya nadie puede decir “hoy no atiendo a provincias”.

¿Hay alguna provincia que llame su atención positivamente?
Arequipa. Los arequipeños ya están asimilando que Arequipa no es sólo de ellos sino de todos los que llegaron, como los puneños y tacneños. También se han dado cuenta que su futuro es ser la capital del sur del Perú, y lo están asumiendo.

¿Qué provincia le preocupe porque se resiste a los cambios?
Creo que en Cusco hay un tema de actitudes. Si los cusqueños no entienden que viven del turismo, y que tienen una región lindísima y que ella no sobrevivirá sino colabora con el resto del Perú, van a tener problemas.

¿Hay que acelerar el proceso de cambios?
No, hay que acelerar el proceso de compresión de esos cambios, saber que hay dos culturas, en ese centro, con visiones diferentes pero que tienen que convivir si o si.

¿Qué ha cambiado en usted paralelamente al proceso de cambios de nuestro país?
La tolerancia, por ejemplo.

(FIN) Variedades


Publicado: 12/7/2010