12:09 | Lima, feb. 22 (ANDINA).
Previo al inicio del año escolar, los niños deberían ser sometidos a un chequeo oftalmológico integral, a fin de detectar algún problema que pudiera afectar su rendimiento en clases, recomendó hoy el jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Loayza, Guillermo Barriga Salaverry.
Explicó que los indicadores más frecuentes de un problema visual en los menores son el parpadeo frecuente y la sensibilidad ante la luz.
Pero también hay que poner atención si el niño se acerca exageradamente a los objetos para verlos o entrecierra los párpados para afinar la visión.
El galeno dijo que es importante que los padres monitoreen a sus hijos, sobre todo a los más pequeños, para observar si presentan alguno de estos síntomas.
Agregó que el astigmatismo (visión borrosa de los objetos), la miopía (visión incorrecta de objetos lejanos) y la hipermetropía (visión incorrecta de objetos cercanos), respectivamente, son las enfermedades oculares, denominadas ametropías, más frecuentes en nuestro medio y que pueden ser corregidas con el uso de lentes.
“A partir de los 2 o 3 años de edad, el oftalmólogo, e incluso el pediatra, puede ya detectar si existen problemas de visión en el niño”, precisó.
Según señaló, el diagnóstico de problemas visuales en los niños entre los 5 y 9 años aproximadamente es menor que en los más grandes, dado que los más pequeños no son conscientes de lo que les pasa y no manifiestan los síntomas.
“Ellos prefieren cambiar de actividad en lugar de hacer un esfuerzo por ver correctamente y, en consecuencia, esto suele confundirse con problemas de conducta o falta de atención”, dijo el médico.
En cambio, los menores a partir de los 10 años, conscientes del problema, buscan resolverlo cambiándose de sitio o forzando la vista, por ejemplo, lo cual hace que los síntomas se manifiesten claramente; mientras que los preadolescentes y adolescentes, en determinados casos, prefieren no realizar mayor esfuerzo de la vista para evitar dolores de cabeza o cansancio visual.
El especialista advirtió que de no tratarse un problema visual a tiempo en el menor, en especial en aquel que requiere de anteojos con medida mayor a 3.0, podría sufrir de ambliopía u "ojo perezoso", enfermedad irreversible en la cual el ojo anatómicamente es “normal”, pero no el sistema de visión, al no haber permitido la maduración de este con el uso de lentes.
“Muchos escolares, generalmente los mayores, se rehúsan a usar lentes porque son motivo de burla o de exclusión social, lo cual puede ser perjudicial para su salud. Actualmente existe una amplia oferta de lentes con mejor estética y además se puede optar por el uso de lentes de contacto a partir de los 15 años, siempre y cuando lo determine el especialista”, indicó.
Cirugías en menores
Barriga Salaverry advirtió también sobre la inconveniencia de someter a un menor a una cirugía para corregir las ametropías, pues, según señaló, la medida final de la vista en una persona no se establece de manera definitiva sino hasta después de los 24 años, en promedio.
“Por lo tanto, una operación en un menor podría ser perjudicial en vez de favorecerlo“, dijo finalmente.
(FIN) NDP/ART
GRM
Publicado: 22/2/2013