Esta semana se conmemora un aniversario más del fallecimiento de Rebeca Carrión Cachot, ocurrido el 6 de abril de 1960; acontecimiento que marcó, tempranamente, el final del camino para la primera y una de las más representativas arqueólogas peruanas.
La estudiosa falleció a los 59 años de edad, dejando para la posteridad una importante labor dentro de la arqueología precolonial en el Perú, aportando elementos para conocer mejor a culturas preincas como Chavín y Paracas.
El trabajo de campo desarrollado por Carrión en los balnearios de Ancón, en Lima, y en Paracas, Ica, le permitió dar a conocer nuevos aspectos de las culturas precolombinas mencionadas. Se pone de relieve la importancia de su trabajo en el marco del primer desfardelamiento de una momia de Paracas, que se efectuó en 1949, en el Museo de Nueva York.
Tras obtener el grado de bachiller en Letras, en 1924, optó por el posgrado académico de doctora en Historia y Letras. Su tesis, titulada ‘La indumentaria en la Antigua Paracas’, le permitió obtener, por unánime aclamación del jurado, el grado académico de doctora en Historia y Letras.
Otras investigaciones suyas fueron plasmadas en libros como ‘El culto al agua en el antiguo Perú’, ‘La agricultura en el antiguo Perú’, ‘La cultura Chavín. Dos nuevas colonias: Kuntur Wasi y Ancón’ y ‘Paracas: Elementos culturales’.
Discípula de Tello
Su trabajo en Paracas permitió que ahondara en el uso y elaboración de la textilería y los atuendos utilizados por la cultura que residió en esa parte de la costa central peruana. Asimismo, la labor que realizó en Ancón aportó nuevos elementos en el estudio de la cultura Chavín.

Con respecto a esta última, Carrión continuó con el valioso trabajo realizado por Julio C. Tello, el arqueólogo más importante del país. El encuentro entre maestro y discípula se produjo en las aulas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), donde Rebeca ingresó tras culminar sus años escolares.
El trabajo con Tello en estudios que fueron publicados en las revistas Inka, Wirakocha y Chaski, representó para la arqueóloga un importante avance en su carrera. Por su capacidad y logros, Carrión fue nombrada, con apenas 20 años de edad, como arqueóloga conservadora del Museo de la UNMSM en 1928.
La estudiosa también desempeñó funciones directivas en el Museo de Arqueología Peruana, trabajando con Tello, quien oficiaba como director de este recinto. Sin embargo, su destitución por parte de la dictadura de Luis Miguel Sánchez Cerro en 1930 la llevó a renunciar, en gesto de solidaridad con su insigne maestro.
Con Tello, el trabajo conjunto le permitió incidir en los pormenores de la cultura Chavín, abriendo campo y sentando parámetros para futuras investigaciones en el país. Tras el fallecimiento del también llamado ‘Padre de la Arqueología Peruana’, Carrión desempeñó la dirección de los museos de Antropología y Arqueología y del de la UNMSM.

Asimismo, la arqueóloga se desempeñó como catedrática, tanto en San Marcos como en la Pontificia Universidad Católica, siendo una de las primeras en cumplir esa función docente.
“Su labor no solo consistió en estudiar objetos, sino en reconstruir la identidad de una nación a través de sus expresiones materiales y su historia”, recuerda el Ministerio de Cultura, al poner nuevamente en relieve la figura e importancia de Rebeca Carrión, conmemorando un nuevo aniversario de su fallecimiento, ocurrido en Guatemala el 6 de abril de 1960.
(FIN) FGM
JRA
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Publicado: 7/4/2026