Escribe: José Vadillo VilaHace tres lustros falleció Carlos “Chino” Domínguez (1933-2011), fotorreportero de polendas. El hombre pegado a una cámara Nikon para graficar al Perú, sus personajes –famosos y anónimos; políticos, artistas, vedetes y otros ciudadanos– y circunstancias. Con él, la fotografía periodística llegó a denominarse arte.
Al democratizar la imagen del país, lo hizo con sello propio. “Con cada fotografía buena soy feliz como un niño”, decía el jaranero, bohemio y voraz conversador Chino, ponderando a sus colegas a leer poesía y que entraran a trabajar bien informados.
Para el historiador Pablo Macera la memoria visual de Perú del siglo XX se resumía bajo el lente de dos fotógrafos: Martín Chambi (la primera mitad del siglo) y el Chino Domínguez, de 1950 en adelante.

Mudanzas del archivo
El 2009, el Chino vendió su archivo, calculado en más de un millón de negativos, a la Universidad Alas Peruanas (UAP). Al hallarse dicha casa de estudios actualmente en un proceso de cierre definitivo, el entorno del fotoperiodista se encuentra preocupado por el futuro de este significativo registro documental, que encierra la memoria visual del Perú reciente.
Una de esas voces es la del periodista Fernando Obregón Rossi, quien propone que el archivo del Chino sea declarado patrimonio cultural de la nación. “Este archivo no solo tiene los méritos para serlo, sino que está en una situación excepcional: no se sabe exactamente en qué almacén se halla y al no tener mantenimiento puede ser víctima de polillas, hongos y otros problemas que tenemos por el clima de Lima”, advierte.
Tras su adquisición, el archivo se ubicó en el local de la UAP en La Victoria, donde el material se apiló en cajas. Luego fue trasladado a otro local en Jesús María. La familia ya perdió el contacto con la persona que estuvo a cargo del archivo. Por ello, Obregón, quien trabajó junto a Domínguez los últimos 15 años de su vida, subraya la importancia de lograr la declaratoria.
“De esa manera, el Estado podrá preocuparse por el futuro de este archivo, recuperarlo e incluso tenerlo en custodia en la Biblioteca Nacional del Perú (BNP), que ya posee cerca de un millar de negativos del Chino desde el 2007, en una sala con su nombre”, recuerda.
Contextualizar
“Soy un reportero que ha vivido sus circunstancias”, decía el Chino.
Se necesita también un trabajo urgente de investigación, para contextualizar las fotos y los nombres de los personajes que aparecen en las imágenes.
El Chino aprendió los secretos de la fotografía a los 14 años de edad e inició su carrera profesional de fotorreportero a los 19, en Buenos Aires, Argentina, en las páginas de la recordada revista El Gráfico. Esas imágenes de su primera etapa son algo que también esperan un rescate.
Datos y cifra:
63 años trabajó en fotoperiodismo en diversos medios.
Retrató todo el Perú. Promovió las artesanías del cusqueño Mendívil y del ayacuchano López Antay.
Estuvo en la Unión Soviética, en Europa y en Centroamérica, trabajando reportajes.
Retrató a Manuel Antonio Noriega, a Omar Torrijos, a Somoza. Estuvo con Gabriel García Márquez y Daniel Santos; ilustró poemarios de Pablo Neruda y Ernesto Cardenal.
(JVV)
JRA
Publicado: 26/2/2026