El importante potencial genético de las cuatro especies domesticadas de frijol y tres parientes silvestres de esta leguminosa en el Perú contribuye a fortalecer la seguridad alimentaria y a desarrollar cultivos más resistentes
frente al cambio climático.

La investigación registra cuatro especies domesticadas (frijol común, frijol de toda la vida, frijol de toda la vida escarlata y el pallar), así como tres parientes silvestres, entre ellas una especie endémica de frijol (Phaseolus pachyrrhizoides) conocida como “Frijol del monte” o “Sachaporoto”, que solo existe en el Perú.

Tulio Medina, especialista en Recursos Genéticos para la Agrobiodiversidad y Bioseguridad del Minam y uno de los autores del mencionado estudio, destacó en entrevista con la Agencia de Noticias Andina, que esta línea de base es clave en el conocimiento y actualización de la información sobre la real dimensión de la biodiversidad de especies vegetales cultivadas en el Perú.

“Cuando iniciamos el estudio sobre los frijoles y los pallares no sabíamos cuántas especies teníamos. Toda la información que nos alcanzaban es que somos un país megadiverso, pero no sabíamos cuánta era esa megadiversidad. En el caso de los frijoles y pallares ya suman siete. Si a esa contabilidad le añadimos el resto de cultivos que hemos estudiado, estamos hablando de 186 especies de plantas domesticadas. Eso quiere decir que en ninguna otra parte del mundo se han domesticado tantas plantas como en el Perú. Esa es la importancia.”, subrayó.

Agregó que las tres especies silvestres de frijol identificadas en el estudio del Minam revelan y confirman el origen peruano de las especies domesticadas, porque su ancestro silvestre existente en territorio peruano constituye una evidencia contundente de que las culturas preíncas lograron pasar de esa condición silvestre a una condición domesticada o cultivada.

Medina remarcó que esas especies silvestres crecen en condiciones de estrés hídrico en el bosque seco y ello significa que poseen genes de resistencia a la sequía en el actual contexto de cambio climático que produce alteraciones en el ciclo hidrológico.

“Estos frijoles silvestres son un reservorio genético que, en algún momento, podemos utilizar en favor de nuestra seguridad alimentaria”, enfatizó.
¿Dónde se cultivan las siete especies de frijol identificadas en Perú?
El especialista del Minam detalló que las especies silvestres de frijol identificadas en el estudio de la línea de base se cultivan en los siguientes ámbitos geográficos del Perú:
-Phaseolus pachyrrhizoides, conocida se cultiva en la sierra de las regiones de La Libertad, Piura y en Cajamarca.
-Phaseolus debouckii, conocido como “Frijolillo”, “Tari” o “Frijol de pichón” se cultiva en el bosque seco de las regiones Piura y Cajamarca.
-Phaseolus augusti, conocido como “Monte poroto”, “Kita poroto” o “gentil poroto” crece entre los 1,700 y 3,200 metros sobre el nivel del mar en las regiones Piura, Amazonas, Cajamarca, Cusco, entre otros departamentos.

Por su parte, las especies domesticadas se cultivan en los siguientes departamentos:
-Pallar (Phaseolus lunatus) cuya producción en más del 80% se centra en Áncash, Lima e Ica. El pallar cultivado en este último departamento cuenta con denominación de origen que reconoce su gran calidad y vínculo territorial.
-Frijol común (Phaseolus vulgaris) se cultiva en los 24 departamentos del Perú, siendo el más extendido, desde el nivel del mar hasta los 3,950 metros de altitud, constituyendo una de las mayores adaptaciones altitudinales para un cultivo.
-Frijol de toda la vida (Phaseolus dumosus) se encuentra junto con otros cultivos y plantas, volviendo a comportarse como especie silvestre. Crece siempre en las yungas y los agricultores lo llaman “de toda la vida” porque está disponible todo el año.
-Frijol de toda la vida escarlata (Phaseolus coccineus), es nativo de México o América Central y en el Perú se cultiva sobre todo en la región Cajamarca.
Medina resaltó que todas estas variedades de frijol destacan por su gran contenido de proteína vegetal y su domesticación evidencia el conocimiento ancestral y la estrategia de los agricultores para tener respuesta ante la escasez teniendo en cuenta la configuración accidentada de la geografía peruana donde los regímenes de lluvia son muy variables.

“Esto se exacerba con el cambio climático, lo que pone en alto riesgo a nuestra agricultura. Por ello los agricultores peruanos gestionan ese riesgo con cultivos como el frijol de toda la vida que, si bien se produce en poca cantidad, permite sortear los embates de la naturaleza”, puntualizó.
Perú es centro de origen y domesticación del pallar
El especialista del Minam manifestó que el Perú es el centro de origen y domesticación del pallar. “La evidencia más clara es que al pallar se le conoce en otros países como frijol de Lima. Su principal característica es que es un frijol de grano grande y no existe en otra parte del mundo un pallar de ese calibre. Los que existen en Mesoamérica son de grano pequeño. Dentro de este conjunto de especies, el pallar tiene denominación de origen”, explicó.

Pallar mochero
Reveló que en el estudio sobre el frijol realizado por el Minam se descubrió una variedad de pallar conocida como “pallar mochero” en alusión a su cultivo en la cultura Mochica, el cual, en la actualidad, no se cultiva.

Al respecto, consideró que es pertinente que este tipo de pallar no se pierda. “Podemos ver que hay agricultores que por costumbre tienen este tipo de pallar en la cerca de sus chacras o en el borde del camino. Ahí podemos encontrar este reservorio de pallar mochero. En la gestión de la conservación y de la utilización sostenible es muy importante el pallar mochero, no solo porque es diferente en el color y el tamaño, sino también porque posee genes de resistencia y tolerancia a las plagas y enfermedades que pueden atacar al frijol”, argumentó.
Conservar los ecosistemas
Medina sostuvo que es fundamental conservar los ecosistemas del Perú donde crecen las especies silvestres de frijol, como el bosque estacionalmente seco. “Allí hay un reservorio genético que es clave conservar porque, junto con el frijol silvestre, hay también ajíes, tomates y papayas silvestres; es decir, un conjunto de especies silvestres que son parientes de los cultivos originarios del Perú. Por ello no sería pertinente sacar estas especies de su entorno.”, finalizó.
(FIN) LZD/MAO
JRA
Publicado: 15/6/2026