¿Por qué son famosos los mantos Paracas y qué técnicas se utilizaron en su elaboración?

Conoce las claves de estos textiles preíncas que asombran al mundo hasta la actualidad

Textil Paracas

Textil Paracas

12:59 | Lima, abr. 8.

Una de las mayores manifestaciones del avanzado desarrollo alcanzado por las ancestrales culturas peruanas anteriores a los incas es el arte textil. Dentro del vasto universo de creaciones descubiertas y conservadas hasta la actualidad destacan los célebres mantos Paracas que no dejan de asombrar al mundo.

¿A qué cultura pertenecen estas creaciones textiles?, ¿A qué destacado personaje se atribuye el descubrimiento de los mantos Paracas y cuándo sucedió su primer hallazgo científico?, ¿Por qué son famosas estas confecciones y qué técnicas se utilizaron en su elaboración?, ¿Por qué los mantos Paracas siguen asombrando al mundo? A continuación, la respuesta a estas y otras interrogantes.

Cultura a la que pertenecen los mantos


Estos célebres mantos fueron creados por la cultura Paracas, una de las civilizaciones preíncas surgidas en el periodo histórico Formativo Superior u Horizonte Temprano, que se originó y desarrolló en la península de Paracas, en la actual provincia de Pisco del departamento Ica, entre los años 700 a. C. y 200 d. C. Esta sociedad ancestral fue contemporánea en parte con la cultura Chavín, una de las matrices del antiguo Perú. En su época de mayor expansión, la cultura Paracas se extendió por el norte hasta la actual provincia de Chincha y por el sur hasta el distrito de Yauca en el departamento de Arequipa.


Paracas es una palabra quechua que significa lluvia de arena y alude a los efectos causados por los vientos huracanados que suelen azotar periódicamente la región, los mismos que arrastran arena y guano de las islas cercanas que cubren la superficie. Este fenómeno atmosférico, denominado viento Paracas, ha dado su nombre a la península y, por extensión, a la cultura preínca descubierta en esa zona costera.




Descubrimiento de los mantos Paracas


La cultura Paracas fue descubierta en julio de 1925 por el notable arqueólogo peruano Julio César Tello Rojas, quien ubicó un cementerio enterrado frente a la bahía de Paracas y al sur de Pisco. Un mes después, Tello, ayudado por su discípulo Toribio Mejía Xesspe, instaló un campamento de investigación arqueológica.


El primer cementerio de la cultura Paracas fue hallado por Tello en las colinas del Cerro Colorado. Allí desenterró un total de 39 tumbas en forma de pozo, que él denominó Paracas Cavernas, las cuales contenían fardos funerarios envueltos en finos mantos y rodeados de muchos ejemplares de cerámica, instrumentos de caza, pieles de animales y alimentos.

En 1927, Julio C. Tello, junto con Mejía Xesspe, descubrió otro cementerio en Warikayan, muy cerca de Cerro Colorado, al que denominó Paracas Necrópolis, donde halló 429 cadáveres momificados envueltos cada uno con varios mantos, algunos de los cuales destacaban por su espléndido acabado, colorido y belleza.


Además de ambos cementerios, Julio C. Tello identificó en la península de Paracas un tercer lugar de enterramiento, al que denominó Arena Blanca o Cabeza Larga, este último nombre debido a la presencia de esqueletos con sus cráneos con una deformación alargada. También encontró restos de viviendas subterráneas.

Julio C. Tello estudió cómo los Paracas enterraban a sus muertos y sostuvo que esta cultura pasó por dos épocas bien definidas. Llamó a la primera Paracas Cavernas, porque enterraban a sus muertos dentro de tumbas excavadas de manera vertical en el suelo, que se ensanchan antes de alcanzar piso, lo que le da una forma de copa invertida. Esta época de desarrollo de la cultura Paracas tiene una antigüedad de 700 años a. C.


A la segunda época, entre los años 200 a.C.  y 200 d.C.  Julio C. Tello la denominó Paracas Necrópolis, porque enterraban a los muertos en cementerios rectangulares más sofisticados, que configuran una especie de “Ciudades de muertos” o necrópolis.




Características y técnicas utilizadas en los mantos Paracas


La textilería es una de las producciones más destacadas de la cultura Paracas. Era utilizada para vestir a su población en vida y también para enterrar a sus muertos, los cuales eran envueltos con varias capas de mantos. Los fardos funerarios descubiertos por Julio C. Tello y otros arqueólogos miden aproximadamente dos metros y medio de largo por más de un metro de ancho.


Los mantos Paracas están confeccionadas con algodón nativo de color blanco y pardo oscuro y también con lana de camélidos sudamericanos como alpaca, vicuña y llama. Como complemento se usaban fibras vegetales.


Los hilos de algodón nativo se teñían antes de su uso con tintes orgánicos de diversas tonalidades de rojo, amarillo y verde preparados a partir de plantas e insectos como la cochinilla. También se coloreaban los textiles después de su confección. Otra técnica de decoración fue el bordado, aunque se utilizó más profusamente y con resultados más espléndidos en el periodo de desarrollo Paracas Necrópolis.


Los mantos Paracas tienen diversos diseños, entre los que destacan figuras decorativas que representan animales estilizados, seres antropomorfos y figuras geométricas; representaciones que también fueron encontradas en otras culturas de la época que compartían la misma cosmovisión andina. En estos textiles una figura que se repite constantemente: el denominado Ser Oculado, representado en cuerpo entero o solo su cabeza. Tiene los ojos desorbitados, la boca con colmillos de felino y el cuerpo cubierto de símbolos que, a veces, se desprenden y parecen cobrar vida. Lo más admirable de estos textiles es que si bien fueron producidos hace más de 2,000 años, se preservaron intactos gracias a la sequedad del desierto costero de la región Ica.


Los mantos o tejidos de mayor belleza y sofisticación corresponden a los elaborados en el período Paracas Necrópolis.


Los mantos Paracas se exhiben en muchos museos del Perú, principalmente en el Museo de la Nación; el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia; el Museo Larco, situados en la ciudad de Lima; así como el Museo Regional de Ica y el Museo de Sitio Julio C. Tello, ubicado dentro de la Reserva Nacional de Paracas, en la provincia iqueña de Pisco.


(FIN) LZD/MAO
JRA


También en Andina:



Publicado: 8/4/2026