En las últimas dos décadas, el Perú ha consolidado una posición de liderazgo mundial en la exportación de frutas frescas, entre las que destacan la uva de mesa, el arándano, la palta y los cítricos. Este crecimiento fue impulsado por una combinación de ventajas climáticas, disponibilidad de tierras adecuadas, mano de obra barata, inversión privada, innovación tecnológica y apertura comercial.
De acuerdo con el estudio La producción y el consumo global de la cereza: posibilidades de desarrollo en el Perú, elaborado por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), la cereza emerge como una alternativa de especial interés, señala informe publicado en el Suplemento Económika del Diario El Peruano.
“Se trata de una de las frutas frescas de mayor valor en el comercio internacional, caracterizada por una demanda creciente en los mercados asiáticos, particularmente durante celebraciones y temporadas de alto consumo”, refiere el estudio.
Asimismo, el desarrollo de nuevas variedades con menores requerimientos de frío ha ampliado las posibilidades de producción en zonas que anteriormente eran consideradas marginales para este cultivo.
Producción
No obstante, el informe precisa que la producción comercial de cerezas en el Perú es todavía incipiente, aunque diversos factores sugieren que el país podría desarrollar ventajas competitivas en determinadas zonas altoandinas.
“Entre estos factores destacan la disponibilidad de recursos hídricos, la experiencia acumulada por el sector agroexportador, la infraestructura logística existente y la capacidad empresarial demostrada en la rápida adopción de nuevos cultivos como el arándano o las fresas”, estableció.
En ese sentido, la experiencia del arándano constituye un antecedente relevante. “En poco más de una década, el Perú pasó de ser un actor marginal a convertirse en uno de los principales exportadores mundiales de esta fruta”.
Aunque la cereza presenta desafíos agronómicos significativamente mayores, el proceso demuestra la capacidad del sector agroexportador peruano para desarrollar industrias competitivas basadas en innovación, adaptación tecnológica y orientación a los mercados internacionales.
“Por ello, resulta pertinente evaluar de manera objetiva el potencial productivo y comercial de la cereza en el Perú, identificando tanto las oportunidades como las limitaciones que determinarán su posible desarrollo en los próximos años”, precisó el estudio.
El informe del Midagri establece que las regiones andinas del Perú presentan características agroclimáticas que podrían favorecer el desarrollo futuro de la cereza.
“La combinación de altitud, amplitud térmica y temperaturas invernales relativamente bajas permite la acumulación de horas frío superiores a las registradas en la costa”, aseveró.
“Además, la elevada radiación solar característica de los Andes favorece los procesos fotosintéticos y puede contribuir al desarrollo de fruta con adecuados niveles de coloración y contenido de azúcares”, detalló el documento. Así, entre las zonas que merecen evaluación agronómica destacan las altoandinas de Arequipa, Moquegua y Tacna en sectores de mayor altitud, la sierra de Lima (Yauyos, Huarochirí y Canta), el Valle del Mantaro en Junín, el callejón de Huaylas en Áncash los valles interandinos de Cusco y las zonas altoandinas de Cajamarca.
“No obstante, la aptitud definitiva de estas zonas deberá ser validada mediante estudios agroclimáticos detallados, ensayos varietales y análisis económicos específicos”.
Situación actual
A diferencia de otros cultivos de exportación consolidados en el Perú, como el arándano, la uva de mesa o la palta, la cereza aún se encuentra en una etapa experimental y precomercial.
Sin embargo, refiere el estudio, en la última década se desarrollaron ensayos agronómicos orientados a identificar variedades adaptadas a las condiciones climáticas del país, particularmente en zonas altoandinas.
“Los avances observados en los últimos años han generado expectativas favorables respecto a la posibilidad de establecer una futura industria exportadora de cerezas, especialmente para abastecer mercados de alto valor como China”, precisó el Midagri.
Por otro lado, la búsqueda de variedades de cereza adaptadas al Perú no es reciente. “Diversas empresas agroexportadoras y viveros especializados han venido evaluando materiales genéticos durante aproximadamente 10 años, principalmente en zonas de la sierra peruana”, establece el estudio.
Los ensayos se han concentrado en regiones como Arequipa, Junín, Ayacucho, Áncash (Huaraz), Cajamarca y Huancavelica, donde las condiciones de altitud permiten alcanzar niveles de frío invernal más cercanos a los requeridos por el cultivo.
Los resultados obtenidos han permitido identificar materiales con menores requerimientos de frío y mejor adaptación a las condiciones locales.
Primeras cosechas
Diversos especialistas citados por el estudio coincidieron en que este año podría representar un punto de inflexión para el cultivo de cereza en el Perú.
Las estimaciones refieren que podrían obtenerse las primeras cosechas con valor comercial, resultado de los trabajos de adaptación genética realizados durante los últimos años. “Sin embargo, alcanzar volúmenes exportables relevantes requerirá un proceso más largo, estimado entre 7 y 10 años”.
Según el estudio, el principal desafío seguirá siendo la identificación de variedades que combinen bajos requerimientos de frío, productividad, firmeza y calidad comercial compatible con las exigencias del mercado internacional.
“El desarrollo de una industria exportadora de cerezas en el Perú dependerá de la convergencia de diversos factores, entre ellos la adaptación agronómica del cultivo a las condiciones agroclimáticas nacionales, la disponibilidad de material genético adecuado, la incorporación de tecnologías de producción y poscosecha, y la capacidad para aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado internacional”, sostiene el informe del Midagri.
Ventajas
Si bien Chile mantiene una posición de liderazgo en la producción y exportación mundial de cerezas, especialmente hacia el mercado chino, el Perú cuenta con condiciones que podrían favorecer el desarrollo gradual de una oferta exportable competitiva.
El estudio La producción y el consumo global de la cereza: posibilidades de desarrollo en el Perú destaca la diversidad de pisos altitudinales y microclimas, la experiencia acumulada en la producción y exportación de frutas de alto valor, la disponibilidad de infraestructura logística para el comercio exterior, la amplia red de acuerdos comerciales y la ubicación estratégica que permitiría atender determinadas ventanas de mercado de contraestación.
“Asimismo, la creciente demanda internacional de cerezas, particularmente en Asia, abre oportunidades para el ingreso de nuevos proveedores capaces de ofrecer fruta de alta calidad durante periodos de menor disponibilidad de la oferta mundial”, refirió.
En este contexto, añade, el Perú podría posicionarse en segmentos específicos del mercado internacional, siempre que logre desarrollar una oferta consistente en calidad, volumen, oportunidad de cosecha, trazabilidad y cumplimiento de los estándares fitosanitarios y comerciales exigidos por los mercados de destino.
Según el estudio de la entidad ministerial, el país cuenta con ventajas agroclimáticas, empresariales y logísticas importantes; sin embargo, deberá superar limitaciones relacionadas con las horas frío, la investigación local, la disponibilidad genética, la inversión requerida y la competencia internacional.
El factor Chancay
La entrada en operación del Terminal Portuario Multipropósito de Chancay representa uno de los cambios más significativos para la competitividad de las exportaciones agrícolas peruanas hacia Asia.
En ese sentido, la nueva infraestructura permite reducir significativamente los tiempos de tránsito marítimo hacia China, pasando de aproximadamente 33 a 40 días a rangos cercanos a 21-23 días.
“Esta reducción resulta especialmente importante para productos altamente perecibles como la cereza”, refiere el estudio del Midagri.
En 2025, el puerto de Chancay movilizó el 62% de las agroexportaciones peruanas dirigidas al mercado chino, consolidándose rápidamente como la principal plataforma logística para el comercio agroexportador con Asia.
“Para una fruta de alta sensibilidad poscosecha como la cereza, cada día de reducción en tránsito puede traducirse en mejores niveles de firmeza, condición y valor comercial al arribo”, precisó.
La combinación de experiencia, infraestructura logística moderna, acceso preferencial a mercados asiáticos y potencial para abastecer ventanas tempranas de comercialización es una base sólida para el desarrollo de este cultivo.
Las regiones andinas del Perú presentan características agroclimáticas que podrían favorecer el desarrollo futuro de la cereza.
Datos
- Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, en los últimos 25 años la producción y el consumo muestran un crecimiento sostenido, con una tasa promedio anual de expansión de 3.8% la producción y de 3.7% el consumo interno.
- El mercado mundial de la cereza fresca atraviesa una fase de expansión histórica, caracterizada por un crecimiento equilibrado entre la producción global (+3.8% promedio anual) y el consumo interno mundial (+3.7% promedio anual) en los últimos 25 años.
- Se observa un comportamiento creciente de las exportaciones mundiales con un pico que alcanza en la campaña 2025/2026 un volumen total de 939,000 toneladas y un crecimiento marginal del 0.9% respecto al año anterior.
- Chile concentra aproximadamente el 97% de todo el volumen de cerezas exportadas desde el hemisferio sur.
- Para la campaña 2025/2026, China proyecta una demanda interna de 1,498 millones de toneladas, sustentada por una producción nacional de 900,000 toneladas y un volumen récord de importaciones de 600,000 toneladas.
- 3.3% crecieron las agroexportaciones peruanas, tradicionales y no tradicionales, en el primer semestre del año, según reportó Adex.
Publicado: 17/8/2026