El 48% de los microempresarios elevó su deuda en tres meses, sobre todo para comprar mercadería, mientras la competencia amplía la oferta de crédito y el asesor sigue pesando al otorgarlo.
Entre 8 y 9 millones de peruanos emprenden, según qué estadística se consulte, y la mayoría lo hace sin papeles que un algoritmo pueda leer, señala artículo publicado en el Suplemento Económika del Diario El Peruano.
Ese es el terreno de las microfinanzas, donde el gerente de la División de Negocios de Mibanco, José Antonio Muñiz, sitúa la competencia: las cuatro cajas, una que otra entidad especializada y, de momento, pocos bancos digitales.
Esa rivalidad, poco publicitada, beneficia al mercado. Cuando Cusco, Piura y Huancayo defienden cada una su caja regional, el emprendedor encuentra oferta en casi todos los departamentos, y las entidades se disputan algo más que la tasa: acompañar y educar al cliente.
Los bancos digitales que lleguen ampliarán esa presión, y mayor oferta suele traducirse en mejores condiciones, más penetración de segmento y crédito formal para quien hoy no lo tiene.
Muñiz no lo ve como amenaza; admite que llegarán y que los propios clientes se vuelven más digitales cada año. Ese pulso regional obliga a cada entidad financiera a afinar su evaluación de riesgo y vigilar de cerca su morosidad.
Asesor de negocios
Mientras tanto, el asesor de negocios sigue funcionando como puente. Visita el local, levanta el flujo de caja, conversa y estima ventas que la declaración mensual ante la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat) subestimaría en un país donde la informalidad responde, según el ejecutivo, más a la falta de colaboración de todos que a incentivos.
Esa lectura humana permite aprobar una línea que luego el cliente se autodesembolsa desde WhatsApp o la aplicación. No se trata de elegir entre persona y pantalla, sino de ordenar su secuencia: primero la mirada sobre el negocio, después la autonomía digital.
Muñiz sostiene que su red de 6,000 asesores capta en un día lo que un modelo estadístico tarda un mes en aprender.
Campaña navideña
La campaña navideña 2026 ofrece una prueba de ese esquema. Según el estudio de Mibanco y Apoyo Consultoría aplicado a 500 clientes de entidades microfinancieras, el 76% espera vender igual o más que en 2025, aunque el alza media prevista baja de 17% a 15%.
El 63% empezó a invertir con dos meses o más de antelación y el 49% recurre a préstamos del sistema financiero, por encima del 47% que usa capital propio.
El 48% aumentó su deuda en tres meses frente al 36% de febrero y el 32% la destina a mercadería: 9 puntos más que antes. Es apalancamiento defensivo para proteger márgenes frente al encarecimiento de los insumos y el combustible.
Los matices importan. El 70% percibe un acceso al financiamiento favorable o estable, 10 puntos menos que en febrero, y solo el 48% se siente preparado ante el fenómeno El Niño. El 30% reducirá personal frente al 8% que acelerará contrataciones.
La entidad proyecta desembolsar 5,782.9 millones de soles entre octubre y diciembre, 30% más que el año pasado, con las líneas de crédito como producto central. Conviene recordar que estudio y proyección proceden del mismo prestamista.
El futuro del sector dependerá de la rapidez con que cada actor acumule datos y de quién los use mejor. Los digitales ganarán terreno entre los clientes predecibles; las microfinancieras conservarán ventaja donde la volatilidad exija conversación.
Lo razonable es una convivencia donde el asesor se apoye en mejores herramientas y la tecnología herede su criterio.
El costo de oportunidad de descuidar cualquiera de los dos lados lo pagará el microempresario, no el balance.
Liquidez preventiva
El hallazgo menos comentado del estudio es climático. El 87% de los microempresarios prevé que el fenómeno El Niño golpeará su economía familiar, y en el centro del país esa previsión alcanza el 95%. La preocupación por el clima pasó del 1% al 16% en un año, mientras la inseguridad, todavía en primer lugar, retrocede del 44% al 28%.
Los encuestados saben qué necesitan. El 86% cree probable requerir apoyo financiero y el 55% prefiere capital de trabajo antes que reprogramación o reparación de daños. El 79% teme por su negocio.
Con ese diagnóstico, caben tres propuestas.
La primera, activar líneas precalificadas antes de las lluvias, no después, con prioridad para el centro y el norte.
La segunda, diseñar reprogramaciones automáticas para las zonas declaradas en emergencia que eviten la morosidad.
La tercera, llevar los cursos de prevención, que ya alcanzaron a 77,000 clientes por WhatsApp, a los gremios regionales donde la percepción de riesgo es mayor.
Liquidez oportuna cuesta menos que reconstrucción tardía. Quien llega preparado a diciembre también llega mejor a marzo, sin que una campaña exitosa termine en deuda vencida.
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Publicado: 26/10/2026